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Rechazan moción en torno a suicidio asistido

En la polémica, el hecho de organizar suicidios asistidos en una zona industrial cercana a un burdel.

(Keystone)

Practicada desde hace varios años en Suiza, la ayuda al suicidio de enfermos incurables suscita cada vez más críticas. El senador ecologista Luc Recordon propuso, sin éxito, la formación de personal médico sobre el tema.

Suiza es el país de Europa más liberal en materia de asistencia al suicidio de enfermos en fase terminal. La legislación permite esa ayuda a personas incurables que desean abreviar sus sufrimientos, siempre que esta ayuda no sea movida por algún interés.

Buen número de extranjeros - sobre todo alemanes – viaja a Suiza para poner fin a sus días. Pero en la región de Zúrich, esa afluencia condujo a la asociación de ayuda al suicidio, Dignitas, a prácticas discutibles, lo que suscitó diversas reacciones, tanto en los medios de comunicación como entre la población.

El senador Luc Recordon no desea que la polémica crezca y llegue a poner en tela de juicio la política actual en cuanto a la ayuda al suicidio. Por ello presentó una moción en la que pedía al Gobierno la introducción de la problemática sobre la asistencia al suicidio en los cursos de formación del personal médico.

El Consejo de Estados (Cámara Alta) rechazó este jueves la moción. Al hacerse eco de la posición del Ejecutivo, consideró adecuada la prioridad que se otorga actualmente a los cuidados paliativos.

El Gobierno es favorable a un desarrollo de la formación concerniente a los cuidados paliativos, pero no en materia de ayuda al suicidio, había dicho el presidente de la Confederación, Pascal Couchepin.

swissinfo: Si presentó esta moción es porque considera que la situación actual no es satisfactoria. ¿A su modo de ver, cuál es la naturaleza del problema?

Luc Recordon: Tengo la impresión de que Suiza es un país que, en general, aborda la problemática de la asistencia al suicidio con una cierta serenidad. Pero estamos ahora ante dos tipos de problemas que tornan la situación más aguda que en los últimos años.

La primera de las cosas es lo que se llamó, un poco a la ligera, 'turismo de la muerte'. Como los países vecinos son más restrictivos, un cierto número de personas vienen a Suiza en busca del apoyo de organizaciones como Dignitas. Eso condujo a Dignitas a prácticas inaceptables. Una situación fuente de tensiones y quizá de reacciones negativas que hasta ahora no existían.

El segundo aspecto es que en el medio médico, cuya vocación es salvar vidas, hay personas para las que es antimónico participar en la asistencia al suicidio.

swissinfo: ¿Y de qué manera su propuesta habría contribuido a resolver esa situación?

L.R.: Creo que es necesario comenzar con un enfoque bastante suave procurando que el medio médico incluya la problemática de la asistencia al suicidio. Incluso el personal que no tendrá que participar en ello debe comprender que se trata de un hecho médico existente.

Hace algunos años fue necesario proceder del mismo modo con respecto a los cuidados paliativos, que son también una especie de renuncia a la lucha activa contra la muerte. Yo creo que ahora hay que hacerlo para la asistencia al suicidio.

Se requiere simplemente hablar de esos problemas en las formaciones médicas y paramédicas.

swissinfo: ¿Los cuidados paliativos no son suficientes en un marco médico, para acompañar a las personas en fase terminal?

L.R.: La medicina, desgraciadamente, no da solución a todo. Cuando las perspectivas en la etapa final de la vida son demasiado dolorosas, se tiene que recurrir a la asistencia al suicidio. Es lamentable, pero es un hecho, en particular, ante los grandes dolores.

swissinfo: ¿Si su propuesta hubiera sido aceptada no habría constituido un primer paso para que la ayuda al suicidio la prodigaran los hospitales y no las asociaciones?

L.R.: No sé. En efecto, el hospital no es el lugar donde se conduzca a la muerte. Tal vez sería demasiado pedir al personal. Quizá sería necesario crear instituciones especializadas, como ya es el caso para los cuidados paliativos.

Pero la situación actual, en la que las asociaciones asumen la ayuda al suicidio, no es mala. Si tales asociaciones pueden mantener buenas prácticas, mesuradas, podríamos seguir así. Esta situación era satisfactoria hasta el momento en que, bajo la presión de las solicitudes extranjeras, Dignitas fue empujada a prácticas inaceptables.

swissinfo: ¿Ve el reconocimiento de la ayuda al suicidio por el cuerpo médico como un avance?

L.R.: Es muy importante no concebir el apoyo a prácticas de ayuda al suicidio como una suerte de avance o de actividad militante. Nadie desea favorecer el suicidio, pero hay situaciones extremas en las que debe admitirse que en las condiciones actuales de nuestros conocimientos médicos, es desgraciadamente algo sobre lo cual es necesario decidirse.

Pero creo que todos deseamos que la muerte pueda llegar en condiciones naturales aceptables sin todo eso.

Entrevista,swissinfo: Olivier Pauchard
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

La moción Luc Recordon enterrada

El Consejo de Estados (cámara alta del parlamento) no quiere rechazó que en la formación del personal médico y sanitario se incluya el tema de la asistencia al suicidio. Siguiendo la voz del ejecutivo, los senadores estiman adecuada la prioridad hacia los cuidados paliativos.

La moción de Luc Recordon quedó enterrada por 19 votos contra 11. El ecologista apeló en vano para que el problema de la ayuda al suicidio tuviese una evolución semejante a la que ha tenido la aplicación de los cuidados paliativos.

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POLÉMICA

El año pasado, la asociación Dignitas acompañó a 141 personas en la muerte; 85% eran extranjeros.

Pero ese número de casos generó problemas. Durante varios meses, Dignitas se mudó de apartamento en apartamento, a raíz de las denuncias de vecinos que no soportaban el vaivén de ataúdes. La asociación se instaló luego en una zona industrial, cerca del más grande burdel del país. No pudiendo ejercer momentáneamente en esa zona, organizó finalmente suicidios en camionetas instaladas en aparcamientos o en linderos de bosques, lo que suscitó indignación.

El último escándalo data de marzo pasado cuando la asociación filmó a algunos de sus miembros suicidándose mediante la introducción de una bolsa de helio en la cabeza. Ese gas no requiere prescripción médica. El fiscal de Zúrich, en particular, se conmovió con ese método.

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