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Tras las rejas Incierto destino de activistas de Greenpeace

Manifestación para exigir la liberación de los activistas de Greenpeace.

Manifestación para exigir la liberación de los activistas de Greenpeace.

(Keystone)

Las autoridades rusas redujeron de “piratería” a “vandalismo” los cargos contra 30 miembros de Greenpeace. Pero los activistas, incluido el suizo Marco Weber, enfrentan aún el riesgo de permanecer hasta siete años en prisión por su protesta en el Ártico.

El 21 de octubre, un tribunal de la norteña ciudad de Murmansk les negó la libertad bajo fianza. El 23 del mismo mes, los rusos dijeron que habían reducido los cargos y con ello, el tiempo máximo de prisión, que pasó de 15 a siete años.

Greenpeace señaló que aún revisados, los cargos son “tremendamente desproporcionados” y anunció que se opondrá con la misma firmeza que lo hizo ante las acusaciones de piratería.

Los periodistas en Rusia han bromeado al señalar que los activistas habrían hecho mejor en protestar bailando en una iglesia - al igual que las integrantes de Pussy Riot, arrestadas en 2012: habría sido más barato, también habría hecho mucho ruido y habría concluido con sentencias menos severas, dijeron.

“Firme y de gran corazón”

El caso de Weber podría ser más grave que el de la mayoría de los otros detenidos: él y Sini Saarela, de Helsinki, no se limitaron a navegar cerca de la plataforma petrolera de Prirazlomnaya, sino que también intentaron escalarla.

Según sus colegas, Weber, que ha trabajado en el barco durante mucho tiempo, “es uno de los mejores”. Lo describen como alguien muy firme, pero de “muy buen corazón”. Su apodo, ‘Chruseli’ o ‘Curly’, quedó transformado en Crusoe dado su amor por los viajes. A sus 28 años ya se desplazó en moto a Irán y ha visitado América del Norte y del Sur, Asia y Rusia. Además, enseña a los activistas de Greenpeace técnicas de escalada. De oficio carpintero, tiene su propia pequeña empresa, que, según su padre Eduard, podría quebrar  mientras Weber permanezca en la cárcel.

Consecuencias

¿Estaban preparados los activistas para la eventualidad de ser detenidos en Rusia? ¿Cuál es la opinión de sus colegas sobre el asunto? Miembros de la sección suiza de Greenpeace dieron respuestas diferentes a swissinfo.ch. “No podemos decir que no tenemos nada qué ver con ellos”. “No se puede enjuiciar a alguien por intentar escalar una pared”. “Las personas que participan en las acciones son conscientes de las consecuencias”.

Andreas Freimüller, otrora activista de Greenpeace Suiza, que fue puesto bajo arresto en Murmansk en 1992 durante una expedición al Ártico, basa sus conclusiones en su experiencia. Desde principios de 1990 ha visitado Rusia muchas veces, y cree que hace 20 años hubo una tendencia hacia la apertura en el país, pero que en los últimos años volvieron a apretar las tuercas.  

“En los años 90 nunca escuché nada de alguien que acabara en la cárcel por participar en una manifestación”, dijo a swissinfo.ch.

Greenpeace está presente hoy en Moscú y es perfectamente consciente de los cambios en la legislación, incluyendo una ley de 2012 que obliga a las ONG que reciben parte de sus fondos del exterior a registrarse como “agentes extranjeros”.  Así es que las personas que están ahora en prisión en Murmansk sabían a dónde iban. Sin embargo, no esperaban ser procesados por piratería, un delito que ni siquiera el presidente Putin considera que se ha cometido.

Derecho del Mar

Los Países Bajos han presentado el caso de la crisis rusa del barco de Greenpeace Arctic Sunrise - que navegaba con bandera holandesa - al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

Pero Rusia dice que boicoteará la audiencia. Sostiene que “los militantes de Greenpeace violaron la legislación rusa en su zona económica exclusiva y la plataforma continental”.

Al ratificar la Ley de la Convención del Mar en 1997, Rusia dejó claro que no aceptaría sus procedimientos para la solución de diferencias relativas a los derechos soberanos de las partes.

Los Países Bajos han pedido la liberación inmediata de la nave y las 30 personas actualmente en prisión en Murmansk, en el marco de una acción de protesta efectuada contra el equipo de perforación de Prirazlomnaya en septiembre.

Los activistas son acusados de vandalismo e investigadores rusos han dicho que estudian otros cargos. Aducen, en particular, que encontraron drogas a bordo del Arctic Sunrise, cuando lo embargaron.  

Greenpeace ha negado categóricamente la acusación.

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Proceso legal

Peter Gysling, corresponsal en Moscú de la radio y la televisión pública suiza, dijo que es difícil predecir si los activistas permanecerán en prisión el lapso establecido, pero que el proceso legal podría prolongarse y mientras tanto, ellos seguirían en prisión, varios meses e incluso un año.

“Creo que los activistas extranjeros podrían ser liberados en el período previo a los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi e incluso antes”, señaló Gysling a swissinfo.ch.

“Pero para los ciudadanos rusos que fueron detenidos (que de hecho no son activistas), el panorama podría ser mucho más sombrío. Desafortunadamente”.

Los tres rusos son el vocero de Greenpeace, Andrey Allakhverdov, la doctora del barco, Ekaterina Zaspa, y un fotógrafo profesional, Denis Sinyakov.

“Para Occidente, la acción rusa de remolcar el barco y arrestar a los miembros de Greenpeace en aguas internacionales es completamente ilegal e injustificada. Sin embargo, serán otros los que decidan”, agregó Gysling.

Más de un millón de firmas han sido reunidas en todo el mundo en apoyo a los detenidos y 11 premios Nobel han enviado mensajes al presidente ruso, Vladimir Putin.

El periódico suizo Neue Zürcher Zeitung comentó que el enfrentamiento con los activistas de Greenpeace podría llegar a ser más peligrosa para Rusia que la competencia con sus vecinos del Ártico.

Plataforma Prizalomnaya

El depósito Prirazlomnaya, que da nombre a la plataforma, se encuentra en el mar de Pechora, a unos 60 kilómetros de la costa, en la zona económica exclusiva de Rusia.

Hay 200 trabajadores petroleros en la plataforma Prirazlomnaya. Tienen que aguantar la noche polar y un invierno que dura nueve meses con temperaturas que bajan hasta -46° C.

No hay nada parecido en ningún otro lugar del mundo. Si este proyecto extraordinariamente complejo y de alta tecnología por parte de Gazprom tiene éxito, aumentará en gran medida el prestigio de Rusia.

La construcción de la parte inferior de la enorme estructura, el cajón, fue iniciada en los años de crisis de la década de 1990.

Para la parte superior, la sección de alojamiento, en 2002, Rusia compró la plataforma Hutton de Noruega, construida en 1984, que los noruegos tenía la intención de eliminar como chatarra.

Hubo un escándalo de corrupción relacionado con esta compra: en lugar del precio inicial de 29 millones de dólares, Rusia pagó 67 millones a una empresa  descentralizada (offshore).

La plataforma ha sido atacada por los abogados de uno de los activistas británicos de Greenpeace. Sostienen que solamente puede hablarse de piratería cuando hay ataques a embarcaciones, y que la plataforma de perforación no puede ser considerada como tal, dado que está fijada firmemente al fondo del mar (pesa 506.000 toneladas).

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Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch


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