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"Una red terrorista no se muestra en un lugar público"

Mezquita Errahmen de Bienne, acusada de haber recibido a islamistas radicales. swissinfo.ch

Acusada por algunos medios de predicar un islam fundamentalista, la mezquita Errhamen de Bienne está nuevamente bajo los reflectores por haber acogido a jóvenes atrapados en la yihad. El centro de culto se defiende por primera vez a través de uno de sus imanes.

Este contenido fue publicado el 04 julio 2012 - 11:00
Bienne, swissinfo.ch

En la parte inferior de un pequeño callejón de Bienne (Berna),  la mezquita  Errhamen recibe con las puertas abiertas a los visitantes, excepto a una categoría bien precisa: “La asociación Arisala y sus miembros no desean la presencia de los medios de prensa en sus locales de oración”, indica una hoja tamaño carta pegada en la puerta de entrada.

Después de dejar los zapatos en la planta baja y de subir las escaleras del viejo edificio en proceso de renovación, nos encontramos cara a cara con Khalid Bin Mohamed, uno de los imanes de la mezquita, con el que tenemos cita.

Sonriente y afable, este refugiado político argelino, que vive en Suiza desde hace 17 años, nos recibe en su despacho con el deseo de poner fin a los rumores que ensombrecen la reputación de su mezquita. Aborda todos los casos que han sacudido a la comunidad en los últimos meses y se defiende de cualquier  conexión con el islamismo radical.

swissinfo.ch: ¿Usted no desea la presencia de los medios de comunicación en las salas de oración. ¿Tiene algo que ocultar?

Khalid Mohamed Ben: Hemos optado por la no mediatización y la discreción. La apertura es inútil porque siempre nos pegan la misma etiqueta. Esta desconfianza está vinculada a malas experiencias del pasado, incluida la detención en 2004 de un grupo de yemeníes sospechosos de tener vínculos con Al Qaeda. Resultó que todo era mera ficción, pero los medios de comunicación no dejaron de transmitir información hasta que esas personas fueron declaradas inocentes.

Sin embargo, nosotros nadamos a contracorriente de ideas extremistas. Hay que cesar las amalgamas, cada uno es responsable de sus actos. Fue también al insistir sobre la responsabilidad individual que comenté la historia de MN* ante los fieles. Los incito a criticar el discurso religioso. En mis sermones, pongo en guardia constantemente contra los discursos ideológicos que circulan por Internet.

swissinfo.ch: ¿Qué sabe usted, precisamente de MN, ese joven de la escuela preparatoria de Bienne, de origen jordano, sospechoso de entrar en contacto con las milicias islamistas en Somalia?

K.B.: MN asistía regularmente a la mezquita desde temprana edad. Era alguien  tranquilo, inteligente, discreto, que tenía pocos amigos y algunos problemas de salud. A menudo estaba ausente, ya fuera de la mezquita o de la escuela. Desde el año 2009, sin embargo, lo perdimos de vista. Nos dijo que estaba muy ocupado con sus estudios.

La mezquita es un lugar abierto, la gente va y viene. Su desaparición no nos  preocupó porque ignorábamos cuáles eran sus intenciones. Nosotros todavía no sabemos cuándo y dónde se encendió la chispa. Como todo el mundo, nos enteramos de la noticia de su detención por los medios de comunicación. La comunidad quedó muy consternada.

swissinfo.ch: ¿MN pudo tener apoyo en la mezquita o en otro lugar en Suiza para viajar a Somalia?

K.B.: Todos los expertos le dirán que una red terrorista o de la yihad no se expone jamás en lugares públicos. Si un núcleo semejante existiera en Bienne, sería en la discreción. Pero es poco probable que una red organice la salida de jóvenes de la yihad desde Suiza. Contactos privados pueden ser establecidos especialmente a través de Internet. Luego no hay nada más fácil que ir a un país tercero pasando desapercibido, ya que vivimos en un mundo abierto.

swissinfo.ch: ¿Y qué hay de ‘Abu Saad el tunecino’, que frecuentaba su mezquita y que murió en Irak en abril de 2006 en circunstancias poco claras?

K.B.: Tenemos muy poca información al respecto. Tenía más o menos el mismo perfil que MN, era un joven sin problemas. Pero un día me habló de su intención de ir a Irak. Antes testigos, le desaconsejé que lo hiciera, estimando que era mi papel como imán. La familia estaba en shock por la noticia de su muerte y lo está todavía hoy. Posteriormente, el acoso de los medios de comunicación contribuyó a radicalizar a algunos miembros de su familia.

swissinfo.ch: Su mezquita es conocida por practicar un islam político y militante. ¿De qué habla usted en sus sermones?

K.B.: Las autoridades están muy al corriente de lo que se dice en las mezquitas. El Estado tiene derecho a protegerse. Sin embargo, nos inquieta la imagen que proyectemos a la población suiza.

Para dar un ejemplo, durante mi último sermón mencioné la campaña lanzada por la ciudad de Bienne contra la basura. Hago algo social y político en el mejor sentido del término. Pero la comunidad también espera que el imán comente las noticias. Cuando le pido a Allah que alivie el sufrimiento del pueblo sirio, eso también alivia a los fieles.

swissinfo.ch: ¿Algunas de sus palabras pueden ser mal interpretados por jóvenes mal integrados que pueden sentirse humillados por lo que sucede en el mundo árabe?

K.B.: ¿Un discurso semanal de veinte minutos tiene la misma influencia que un video bien montado y con música en Internet? No lo creo. La influencia de los imanes es muy modesta. Al-Qaeda y las redes islamistas se dieron cuenta de que Internet estaba en el centro de todo.

swissinfo.ch: ¿Entiende usted el sentimiento de indignación o injusticia que puede llevar a algunos jóvenes a unirse a la yihad?

K.B. : Todo es posible en términos de la psicología humana. Algunos de esos jóvenes están mal integrados, pero otros no tienen ningún problema de integración. El entorno familiar también juega un papel.

Sin embargo, estos casos son contados con los dedos de una mano. Otros problemas nos preocupan mucho más: las campañas de integración, la delincuencia, el desempleo o las campañas políticas de algunos partidos respecto a nosotros.

Nuestro rol social no es en absoluto reconocido por las autoridades. Sin embargo, tratamos de re direccionar a algunos jóvenes, influir en la realidad social de las familias musulmanas desgarradas por el divorcio, los problemas sociales o escolares de sus hijos.

swissinfo.ch: También se habló mucho en Bienne de ME*, un joven kurdo que regresó devastado psicológicamente luego de una estancia en una escuela coránica radical en Egipto. También frecuentaba su mezquita. ¿Usted lo incitó a partir?

No, yo siempre desaconsejo a los jóvenes ir a esas escuelas. La práctica de efectuar estudiar lingüísticos es muy común, pero conlleva riesgos. En algunos países esto puede ser muy duro. Ofrecemos cursos de lengua árabe para niños y jóvenes para que no tengan que ir al extranjero.

swissinfo.ch: ¿Es una coincidencia que su mezquita y Bienne sean casi siempre citados en los casos de terrorismo islamista que tienen una conexión con Suiza?

swissinfo.ch: ¿Es una coincidencia que su mezquita y Bienne sean casi siempre citados en los casos de terrorismo islamista que tienen una conexión con Suiza?

K.B.: Es cierto que hay una fuerte concentración de extranjeros en Bienne:  muchos musulmanes, sobre todo del norte de África, se establecieron allí. Sin embargo, esta ciudad ha sido satanizada, mientras que ha habido problemas en el Tesino, Vaud, Neuchâtel, Ginebra e incluso en Basilea.

swissinfo.ch: ¿Como imán, le llega a suceder legitimar ciertas formas de violencia?

K.B.: Las actitudes cambian, el mundo musulmán está cambiando. Nos dirigimos hacia la pacificación de la lucha. La corriente armada y terrorista está en un impasse. En Egipto o en Túnez, las corrientes islamistas cambian de estrategia y utilizan las herramientas de lucha pacífica. Este es también el caso de Palestina.

Por mi parte, no puedo ponerme en el lugar de esas poblaciones. No hago sino apoyar cada causa que toca a nuestros hermanos musulmanes.

swissinfo.ch: Suiza podría confrontarse a un caso ‘Merah’, el joven de Toulouse que asesinó a siete personas en nombre del Islam?

K.B.:  Ningún acto terrorista ha tenido lugar en territorio suizo, esto demuestra que a los musulmanes les gusta vivir en paz, que aprecian la seguridad de Suiza. Si los jóvenes quieren ir al extranjero a la yihad, mejor para la seguridad de Suiza.

La reproducción de un caso similar al de Mohammed Merah me parece muy improbable. Yo inmediatamente condené ese acto, pero me retracté un poco porque hay muchas zonas de sombra en el caso. En Suiza, estamos al abrigo de manipulaciones por parte de los servicios de seguridad, vivimos bajo un buen techo, con reglas de justicia sanas.

*Nombres conocidos por la redacción

Inteligencia Suiza

En su informe 2012, el Servicio de Inteligencia de la Confederación (SRC) anota “un aumento de viajes por motivos relacionados con la yihad en toda Europa”.  

No puede afirmar con certeza que esos viajes se hayan incrementado desde Suiza, pero asegura tener indicios de una decena de personas, domiciliados antes en Suiza, que se encuentran ahora en regiones de la yihad con el fin de participar en combates, en particular en Somalia, Afganistán o Pakistán.

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Desde Bienne

Sospechoso de adherir un movimiento de la yihad en Somalia, un estudiante de 19 años residente en Bienne (Berna), de origen jordano, fue acusado a principios de junio en Kenia.

Sin pruebas, las autoridades de Kenia abandonaron finalmente los cargos de complicidad con organización terrorista.

Sin embargo, la Confederación, que lo considera como un peligro para su seguridad, le ha prohibido el retorno a Suiza hasta nueva orden.

“Indicios claros muestran que esta persona ha estado en regiones de Somalia en las que se encuentran grupos de la yihad implicados en un conflicto”, indicó el Ministerio Federal de Justicia y Policía al justificar su decisión.

El caso se produce a casi un año de que el periódico suizo SonntagsZeitung informara sobre el deceso en Irak del joven ‘Abu Saad el tunecino’, según su nombre de guerra.

Muerto en 2006, su destino se conoció mucho más tarde. El Servicio de Inteligencia de la Confederación (SRC) confirmó que el joven murió en acción durante un operativo antiterrorista estadounidense.

Al igual que MN, Abu Saad vivía en Bienne y asistía regularmente a la mezquita Errahman, descrita como la más conservadora y politizada de los  ocho lugares de culto musulmán en la ciudad.

Al igual que las autoridades suizas, Khaled Ben Mohammed cree que el joven se radicalizó solo, viendo vídeos de propaganda en Internet, antes de partir a  Siria, donde fue reclutado por un subgrupo iraquí de Al-Qaeda.

Coordinador del Grupo de Investigación sobre el Islam en Suiza (GRIS), Stephane Lathion afirma que en Europa, la radicalización se hace por lo general “en el seno de pequeños grupos en ruptura con las comunidades musulmanas”.

El investigador señala que no siempre es necesario recurrir a un reclutador en el país de salida, ya que Internet puede desempeñar ese papel.

“Esta es la verdadera novedad. Por otra parte, no debe subestimarse el poder de fascinación de los videos publicados en la Red, incluso para personas sin ningún tipo de referencia coránica”.  

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