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Ruth Dreifuss sigue en primera línea

Ruth Dreifuss sigue fiel a su empeño político, tras dejar el gobierno de Suiza. (RDB)

La ex ministra y presidenta de Suiza no ha renunciado a su compromiso político ni de lucha, especialmente a favor de los derechos humanos.

Según la socialista ginebrina, la creación del Consejo de Derechos Humanos constituye una auténtica victoria para la diplomacia helvética y es útil a los intereses de Suiza.

Tres años y medio después de dejar el Consejo Federal (gobierno suizo), Ruth Dreifuss preside hoy la Comisión de Derechos de Propiedad Intelectual, Innovación y Salud Pública. Se trata de un mandato de la Organización Mundial de la Salud (OMW), cuyo objetivo es facilitar el acceso de los países más pobres a los medicamentos patentados.

Además, la antigua ministra asumirá próximamente la presidencia del comité que apoya el referéndum contra la Ley de Extranjería y la revisión de la Ley del Asilo.

swissinfo: La diplomacia suiza se distingue por su compromiso a favor de los derechos humanos. ¿No hay una contradicción con una política interior cada vez más severa hacia los extranjeros y un aumento de la xenofobia en Suiza?

Ruth Dreifuss: El endurecimiento de la Ley de Extranjería y del asilo corre el riesgo de generar distorsiones en los compromisos que Suiza ha asumido al firmar algunos tratados internacionales. Estamos frente a una contradicción que trataré de combatir con todas mis fuerzas.

Pero la cuestión central no es determinar si existen contradicciones, sino evaluar si los mecanismos internacionales de protección funcionan también en Suiza. Hasta ahora funcionan y tarde o temprano terminan por influir en el debate público.

En el ámbito de los derechos humanos no podemos avanzar todos juntos y el debate sobre estas cuestiones tiene que ser abierto, incluso si provoca opiniones que van en contra de los compromisos internacionales de Suiza.

Lo importante es que las convenciones internacionales sirvan de punto de referencia y que Suiza siga respetando los tratados que ha suscrito y ratificado.

swissinfo: ¿Puede un país como Suiza promover esos valores universales y a la vez defender sus propios intereses?

R.D.: Lo hemos discutido muchas veces en el seno del gobierno cuando yo era miembro del Ejecutivo. Para un pequeño país, es especialmente importante defender el derecho internacional.

Existen de hecho dos posibilidades para sentirse protegidos en el mundo actual: imponer una política basada en la fuerza (objetivo que también le cuesta alcanzar a Estados Unidos) o promover y desarrollar el derecho internacional.

Ahora, cuanto más pequeño es un país, mayor interés tiene en respetar el derecho internacional que constituye el mejor bastión contra la ley del más fuerte.

swissinfo: En marzo de 1999, cuando fue presidenta de Suiza, usted encontró dificultades para abordar el problema de los derechos humanos con el presidente chino Jiang Zemin. ¿Cómo ve hoy este problema?

R.D.: En la medida en que China se convierta en un socio comercial cada vez más atractivo para el sector económico, el equilibrio interno del país va a adquirir una mayor importancia para los inversores extranjeros. Es el mensaje que emitieron recientemente varias multinacionales con presencia en China, preocupadas por la desestabilización del país debido por la creciente brecha social y el insuficiente respeto de los derechos humanos.

A priori, no hay una contradicción entre los intereses económicos y el respeto de los derechos humanos.

Además, en ese campo, el papel de Suiza no es para nada desdeñable. Fuerte en sus relaciones con la República Popular de China, Suiza pudo entablar un diálogo institucional al inicio de los años 90 con Pekín sobre la cuestión de los derechos humanos. Pero el Océano está compuesto de pequeñas gotas de agua.

En cuanto a mi experiencia personal con motivo de la visita a Suiza del presidente Jiang Zemin, demostró que no fue tanto el discurso sobre los derechos humanos que incomodó al presidente chino – que estaba impaciente por poder presentar y defender su punto de vista -, sino la manifestación de la comunidad tibetana en Suiza y sus amigos que se celebró frente a la sede del gobierno en Berna durante su visita.

swissinfo: El futuro Consejo de Derechos Humanos dará prioridad al diálogo más que a la denuncia. Ese es por lo menos el deseo de Micheline Calmy-Rey, la jefa de la diplomacia suiza. ¿Un procedimiento inteligente?

R.D.: Hay que distinguir entre los estados que violan los derechos humanos y sus víctimas. Estimo necesario colaborar con los países que cometen graves violaciones de los derechos humanos. Y para ayudarles a superar una situación interna difícil, es imprescindible demostrar paciencia y perseverancia.

Las víctimas de estas violaciones, por el contrario, no pueden esperar. Entonces hay que denunciar regularmente esas situaciones e intentar proteger a las personas a quienes se les niegan sus derechos. Y el primer paso es interpelando directamente a los gobiernos concernidos.

Entrevista Carole Vann (InfoSud) y Frédéric Burnand (swissinfo)
(Traducción del francés: Belén Couceiro)

Datos clave

La 62ª y última sesión de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU concluyó el pasado 27 de marzo y dará paso a su sucesora, el Consejo de Derechos Humanos.

El 9 de mayo, la Asamblea General de Naciones Unidas elegirá a los 47 Estados miembros del nuevo órgano. Suiza será candidata.

El 19 de junio, el Consejo de Derechos Humanos celebrará su primera sesión en Ginebra.

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Contexto

Ruth Dreifuss nació el 9 de enero de 1940 en San Gall.

De 1972 a 1981 trabajó en la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En 1981, Ruth Dreifuss fue designada secretaria de la Unión Sindical Suiza. En esa función se ocupó de las relaciones con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El 10 de marzo de 1993, el Parlamento suizo la eligió miembro del Consejo Federal (gobierno nacional).

Del 1 de abril de 1993 hasta su dimisión, el 31 de diciembre de 2002, estuvo al frente del Ministerio del Interior, responsable de la salud pública, la seguridad social, la investigación, las cuestiones de género, la cultura y el medio ambiente, y representó a Suiza en varias conferencias internacionales.

En 1999, Ruth Dreifuss se convirtió en la primera mujer que ocupó la presidencia rotativa de la Confederación Helvética.

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