#WeAreSwissAbroad Nina Caprez: «Sentí que tenía que emigrar»

A photo posted by Nina Caprez (@ninacaprez) on

Nina Caprez es una de las mejores escaladoras del mundo, aunque hace años dejó de interesarse por las competiciones. La treintañera de Küblis es capaz de escalar rutas en la roca que antes apenas habían logrado superar otras mujeres. Salió de Suiza hace ocho años y se instaló en la ciudad francesa de Grenoble para disfrutar plenamente de su pasión. swissinfo.ch se reunió con ella durante una de sus raras visitas a su patria.

Ha despertado el invierno. La nieve ha llegado para quedarse. Es como si hubiésemos pedido este escenario. «Qué bonito, ¿verdad?», pregunta Nina Caprez cuando nos abre la puerta. Es el idilio alpino perfecto. Nos encontramos en Prada, en lo alto de Küblis, una de las seis aldeas más grandes en la carretera de Pretigovia (Prättigau) que conduce a los viajeros de Landquart en dirección de Davos. 

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Una gran casa de madera al final de la calle. No hay timbre. Quien viene de visita, tiene que golpear la pesada aldaba de latón. Aquí vive Nina Caprez. O mejor dicho: Aquí residía, cuando aún vivía en Suiza, en su patrio cantón de los Grisones.

Hoy solo vino para ver a su madre. Hace ocho años, Nina se trasladó a Francia, a la ciudad de Grenoble. No lo hizo porque estuviera harta de Suiza. Lo hizo porque se lo pedía su corazón y porque quería disfrutar de su pasión en un lugar más idóneo. Y allí se ha quedado hasta hoy. Pero sobre ello contaremos más adelante.

Sí, la nieve ha convertido Pretigovia (Prättigau) y la sierra alrededor de Küblis en un paisaje invernal fabuloso. Pero también nos ha cruzado los planes, porque nos ha cerrado el paso. Queríamos subir más arriba, a la alquería alpestre (Maiensäss) de la familia, para ver el panorama.

«No podemos subir», dice Nina. Tampoco lo conseguiríamos con el todoterreno de su madre, añade. Por eso empezamos a andar empinadamente hacia arriba, a través de un bosque, por lo menos la mitad del trayecto, hasta que llegamos a un claro que ofrece una vista del valle y las montañas de enfrente en todo su esplendor. 

A photo posted by Nina Caprez (@ninacaprez) on

«De pequeña subía a menudo aquí. Sé lo que significa perder el aliento», dice Nina mirando hacia atrás y haciendo un guiño al visitante, al que le cuesta seguir la marcha. Hallamos el pequeño banco en el momento justo. Quitamos una capa de más de diez centímetros de nieve, nos sentamos y charlamos.

«¿En qué trabajas?»

¿Por qué Francia? ¿Por qué Grenoble? ¿Qué fue primero? «El deseo de irme a Francia», contesta Nina. Entonces pensaba: «Si quiero conseguir algo en mi deporte, este no es el lugar apropiado.»

Parece raro. Suiza, y especialmente los Grisones, ¿no son un paraíso para escaladores? «Tenemos una tradición en el alpinismo, pero no en la escalada deportiva», explica.

«Sentí que tenía que irme. De otro modo, difícilmente me hubiese podido desarrollar.» En aquel entonces tenía la impresión de que su pasión no era tomada en serio. Muchas veces le preguntaban: «Ah, vale, ¿te dedicas a escalar? ¿Y en qué trabajas?»

En los últimos ocho años han cambiado las cosas. «He alcanzado más fama en Suiza. Hoy puedo decir: A los suizos les gusta si haces tu propio camino y consigues convertir tu pasión en profesión. También te lo demuestran. Por eso vuelvo a sentirme en casa cuando regreso.»

Hace ocho años Nina pensó igualmente en Montpellier, pero decidió irse a Grenoble, también porque Petzl, la empresa de su equipamiento, tiene su sede principal en la «capital de los Alpes», como llaman también sus habitantes a la localidad.  

Escalar en la ciudad

Antes de conocerla mejor, la ciudad no parecía para nada atractiva, expone Nina. «Grenoble es un lugar rodeado por una autopista en la que con frecuencia hay atascos. Cuando llegas al casco antiguo es cuando te das cuenta de lo fantástico que es la ciudad.»

Y es precisamente ahí donde vive la grisona. Por eso le resultó fácil enamorarse de su nueva patria: «Fue fácil establecer contactos. La gente es abierta y menos seria. Me gustó enseguida su manera de vivir el día a día. Ya hablaba francés. Y eso es la clave que abre muchas puertas, cuando decides trasladarte allí.»

Importantísimo es la cercanía de la naturaleza y la montaña. «Solo necesito conducir diez minutos para estar en ellas». Incluso hay una zona urbana en la que se puede practicar la escalada: la antigua vereda cerca de la Bastilla, monumento característico de Grenoble. 

Nina conoció enseguida a mucha gente con las mismas afinidades que ella. «En mi ‹ramo› apenas existen puestos de trabajo en Suiza. En cambio, en Grenoble me encontré a maestros de escalada, guías de barranquismo o espeleólogos.» A Caprez no se le ocurriría calificarse «únicamente» como alpinista. «¿Cómo se llama mi profesión?» Reflexiona, sonríe y responde: «Hedonismo.»

Menos estrés

Es cierto que en Grenoble echa de menos la puntualidad de los suizos. «El hecho de que la gente cumpla las reglas y los trenes sean puntuales.» Pero Caprez no solamente ha aprendido a vivir con ese contraste, incluso lo aprecia: «Sí, en Francia muchas cosas no funcionan de manera tan eficaz, pero la gente está menos estresada. Se toman el tiempo para charlar. Les encantan los bares y los cafés. La gente se mira a los ojos, eso me gusta.»

Haga visible la Suiza global: Marque sus fotos en Instagram con el hashtag #WeAreSwissAbroad. Seleccionamos fotos y vídeos en nuestra cuenta en Instagram y los marcamos con un re-post. De esta manera esperamos poder descubrir en el stream de #WeAreSwissAbroad las historias de los suizos del exterior. Nuestro gran deseo en swissinfo.ch es ofrecerles a ustedes una plataforma para visibilizar sus experiencias a través de retratos, anécdotas e historias. (swissinfo.ch)

Haga visible la Suiza global: Marque sus fotos en Instagram con el hashtag #WeAreSwissAbroad. Seleccionamos fotos y vídeos en nuestra cuenta en Instagram y los marcamos con un re-post. De esta manera esperamos poder descubrir en el stream de #WeAreSwissAbroad las historias de los suizos del exterior. Nuestro gran deseo en swissinfo.ch es ofrecerles a ustedes una plataforma para visibilizar sus experiencias a través de retratos, anécdotas e historias. (swissinfo.ch)

(swissinfo.ch)

Nina nunca echaría de menos valores materiales. «No me interesan, y por lo tanto no los echo en falta. Nada me ata a ellos», exclama. «La unión con las personas es más importante para mí. Y la gente que me quiere lo aprecia.»

Un contraste con lo que vive durante sus esporádicas visitas a Küblis: «Una casa grande aislada. Disfruto del sosiego del campo. Suelo encontrarme con los amigos de antes. Pero también me gusta estar sola. Aquí logro estar sola de verdad, recuperar el equilibrio y dedicarme a disfrutar. Es como si fueran vacaciones.»

Satisfacción y alegría

Bajamos y volvemos a la casa donde ya espera la madre. Nina no se quedará mucho tiempo. Aún no ha fijado el día de su salida, lo que corresponde a su deseo de libertad. Tres, tal vez cuatro días más, luego regresará a Grenoble. 

A photo posted by Nina Caprez (@ninacaprez) on



Nina a los 14 años con su madre durante una escalada en Ponte Brolla, Tesino.

A los catorce años, en un ascenso con su madre a lo alto de Ponte Brolla, cantón del Tesino: «Recuerdo el miedo que tenía y el orgullo que sentí cuando alcanzamos la cima.»

Está casi siempre de paso, también eso es típico de Nina. Hace tres días que volvió a Europa de Estados Unidos. Durante un mes, con amigos, se dedicó básicamente a la escalada deportiva.

«Lo disfruté enormemente. Fue como volver a los inicios», recalca. «Si solo me dedicara a los ‹serios› proyectos de la élite, todo lo que estoy haciendo perdería sentido para mí. Y sin ese sentido no me veo capaz de continuar.»

A photo posted by Nina Caprez (@ninacaprez) on

Pero eso ahora no está en tela de juicio. La escalada formará parte de su vida todavía durante un largo rato. Y eso a pesar de la sencillez del deporte: «Solo se trata de subir alguna cuesta. Pero al mismo tiempo te da tanta satisfacción y alegría. Uno se siente viva. Es una experiencia intensa cuando cuelgas de una fina cuerda en una pared rocosa.» Escalar es más que un deporte: «Cuando escalas conoces a las personas de verdad. Incluso te das cuenta de ciertos rasgos característicos.»

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes


Traducción del alemán por Antonio Suárez, swissinfo.ch

×