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Los jóvenes, entre los más afectados por el semiconfinamiento


Este contenido fue publicado el 16 febrero 2021 - 13:43
Cada vez más jóvenes se ven afectados por el aislamiento social que generan las medidas sanitarias. © Keystone / Goran Basic

Situado en el centro de Zúrich, el Sechseläutenplatz se ha convertido en un lugar de moda. En la noche del 6 de febrero, dos personas fueron brutalmente atacadas allí por un grupo más numeroso. Los policías que tuvieron que intervenir fueron atacados con botellas. El presunto autor, un chico de 16 años, fue detenido. Cada vez vemos más incidentes de este tipo.

Los vídeos de esta refriega en Zúrich se han hecho virales en las redes sociales. Un adolescente que asistió dijo al portal de información 20 Minutos que fue a causa del encierro que las cosas habían tomado un giro tan violento. "Todo está cerrado; por eso se nos va de las manos", dijo. Y añadió: "No poder hacer nada es brutalmente agotador; me siento atrapado".  

Fiestas en los trenes

Como todos los restaurantes, bares y discotecas están cerrados, algunos jóvenes de la zona de Zúrich han encontrado otros lugares de fiesta: los trenes. A finales de enero, se publicó en Instagram un vídeo en el que aparecían jóvenes de fiesta en un tren y que recibió más de 10 000 clics. Un usuario comentó: "¿Quién tiene miedo de la policía? Nosotros no".

El diario en lengua alemana Tages-Anzeiger también informó que algunos jóvenes se quedaron en los trenes con sus amigos porque se les permitía comer y beber allí. Además, también hay aseos.

No solo en Suiza

"Los niños y los jóvenes están sometidos a mucha presión debido a la pandemia", afirma Lulzana Musliu, de Pro Juventute, una fundación que ayuda a los niños y los jóvenes, así como a los padres. Pro Juventute ha visto esto en particular a través del aumento del uso de su línea de ayuda. Las consultas psicológicas han aumentado un 40% en comparación con el mismo periodo del año pasado, y esto sólo en la segunda oleada de octubre a diciembre.

Además, una encuesta realizada en enero por el instituto de investigación Sotomo mostraba que casi el 60% de los jóvenes de 15 a 34 años decían sentirse aislados. Este sentimiento es mucho más pronunciado que en cualquier otro grupo de edad.

Salir del encierro, aunque sea para una fiesta, suena tentador. Fenómenos como los de Zúrich también se dan en otros países. En Francia, una fiesta de Nochevieja con más de 2 500 personas se celebró a pesar del toque de queda, con numerosas detenciones. En enero, cientos de estudiantes rompieron las reglas contra el coronavirus al participar en una pelea de bolas de nieve en un parque de Leeds, en el centro de Inglaterra. Dos organizadores, de 20 y 23 años, fueron castigados cada uno con una multa de 10 000 libras (12 400 francos).

Los bares y clubes no son los únicos lugares cerrados en Suiza. Las instalaciones deportivas y de ocio también están cerradas desde el pasado mes de diciembre. Desde noviembre, las universidades también han trasladado su enseñanza al espacio virtual. Están prohibidas las actividades deportivas y culturales en las que participen más de 5 personas mayores de 15 años, así como las reuniones de personas con más de 5 participantes, tanto en público como en privado.

Pero, ¿cómo es posible que la "generación mejor conectada" sienta este aislamiento impuesto como un factor de estrés? ¿No son las redes sociales un buen sustituto?

"Las competencias digitales existen y están creciendo, pero el intercambio personal sigue siendo esencial para el desarrollo de los jóvenes", afirma Lulzana Musliu. Los jóvenes construyen su imagen de sí mismos a través de la interacción con los demás. Por tanto, las restricciones afectan especialmente a los jóvenes "porque buscan la comunidad más que otros grupos de edad". Según Lulzana Musliu, este "ver y ser visto" ayuda en parte a reforzar su autoestima.

Un estudio de la Universidad de Basilea apoya esta afirmación. La frecuencia de los síntomas depresivos graves durante el periodo de estudio fue del 29% entre los jóvenes de 14 a 24 años, el doble que entre los de 45 a 54 años, donde fue del 14%. El estudio de la Universidad de Basilea sobre la angustia mental tuvo lugar en noviembre, durante la segunda oleada de la COVID-19. Participaron más de 11 000 personas.

Sin embargo, la preocupación que afecta a muchos jóvenes suizos tiene probablemente también un componente económico: el número de jóvenes que pierden su empleo va en aumento debido a la crisis pandémica. La tasa de desempleo en Suiza alcanzó el 3,7% a finales de enero, el peor resultado desde la primavera de 2010. La tasa del grupo de edad más joven (15-24 años) aumentó un 41% en comparación con el mismo mes del año anterior. 

Entonces, ¿cuándo van a recibir los jóvenes un soplo de aire fresco? Tal vez mañana, miércoles, si se anuncia una posible flexibilización de las medidas sanitarias.

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