Las tiendas de Cáritas, termómetro de la pobreza

En las tiendas de Cáritas se puede encontrar un poco de todo. swissinfo.ch

Una de cada trece personas sufre por la pobreza en Suiza. Desde hace veinte años, las tiendas de comestibles de Cáritas ofrecen una bocanada de aire fresco a aquellos cuyos ingresos apenas alcanzan para cerrar el mes. En Neuchâtel, como en otras partes, son cada vez más los que recurren a ese servicio.

Este contenido fue publicado el 10 abril 2012 - 17:05
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¿Una botella de jugo? Un franco 50 en vez de los 4.20 habituales. ¿Un kilo de azúcar? 90 centavos contra el 1.20 de las tiendas al menudeo. El papel higiénico a 1.95 contra los 5.95 en los supermercados.

“Los productos que vendemos son entre 20% y 50% más baratos que en el mercado”, informa Corinne Saurant, responsable de las dos tiendas de comestibles Cáritas del cantón de Neuchâtel. Para comparar, preparamos una canasta estándar para una familia de cuatro personas: En Cáritas cuesta 52 francos. Cien en las tiendas ordinarias”.  

Inaugurada en agosto de 2011, la tienda de comestibles Cáritas, situada cerca del centro de Neuchâtel, es una de las más recientes. La primera abrió hace 20 años en Basilea. Ahora hay 22 en toda Suiza, y Cáritas tiene previsto ampliar a 30 el número de sus establecimientos para el 2020.

No solamente alimentos

Los estantes están repletos, y no solamente de alimentos. Hay detergentes, desodorantes, jabones, champús, pañales, y hasta bolsos, toallas y collares ...

“No es la primera vez que vengo. Aquí hay un poco de todo, pero sobre todo muchos productos de primera necesidad”, dice una  joven de 23 años. “Tengo un niño de dos años y comprar aquí me permite un ahorro importante. Cuando no encuentro lo que quiero, vuelvo unos días después. Y solamente si es urgente voy a otra tienda”.  

A veces es necesario contener a algunos clientes. “un máximo de diez litros por día y por familia”, advierte un cartel sobre la pila de cartones de leche.  “Nuestro objetivo es ayudar al mayor número posible de personas y por lo tanto puede ocurrir que tengamos que limitar las compras de algunos clientes. Es el caso, por ejemplo, de las latas de atún, que se esfuman a velocidad de vértigo”, precisa Corinne Saurant.

Productos frescos

Una cooperativa de Lucerna efectúa el abastecimiento de las tiendas de Cáritas y también es responsable de la negociación con los comerciantes al menudeo. La mayoría de los productos proceden de excedentes, liquidaciones, errores de entrega o son artículos de fin de serie, puestos a disposición por unos 300 distribuidores, incluidos los gigantes Migros y Coop.  La oferta puede entonces variar mucho de una semana a otra.

“Antes de Navidad, tenemos muy poco chocolate, mientras que las repisas están  llenas después de las Fiestas. Cerca de Pascuas, es un poco mejor, hasta logramos introducir  algunos conejos en nuestro surtido”, comenta Corinne Saurant.

Los excedentes que proporcionan los socios del comercio al menudeo y cuya fecha de caducidad está próxima, deben ser vendidos rápidamente, subraya  Charles Rubeli, gerente de la tienda: “Las reglas del comercio minorista también son válidas aquí y no podemos, obviamente, vender productos caducos”.

De cualquier manera, nunca sobran los artículos de primera necesidad. “La cooperativa los compra directamente a los productores y nosotros los revendemos al precio de compra”, explica Corinne Saurant.  La oferta de otros productos importantes como el café y el cacao está garantizada por una asociación con Denner, que se comprometió a abastecerlos a un precio bajo.  

Frutas y legumbres

Además de los productos básicos, las frutas y las verduras también son vendidas al precio de adquisición. Esto es posible a través de un proyecto iniciado en 2010 y financiado por la Promoción de la Salud Suiza, una fundación apoyada por la Confederación y consagrada a mejorar la salud de los ciudadanos.

Muchas investigaciones han demostrado que las personas con bajos niveles de formación -y por lo tanto con mayor riesgo de pobreza- tienen una mayor probabilidad de sufrir de obesidad o sobrepeso, ya que no tienen dinero suficiente para alimentarse de manera equilibrada.

Cuando el presupuesto ya se ha reducido al mínimo, es mucho más barato  comprar arroz o pastas que frutas y legumbres. Sobre éstas últimas, “hemos tenido una respuesta muy positiva y las ventas aumentaron rápidamente”, afirma Corinne Saurant.  Una madre me dijo: 'Ahora por fin puedo poner fruta en la mesa'”.

Rehabilitación profesional

Más allá de proporcionar una bocanada de aire fresco para muchas personas, algunas tiendas de comestibles de Cáritas también actúan como un instrumento de reinserción profesional. “Con la excepción del gerente, algunas tiendas solamente funcionan con voluntarios. Por nuestra parte, contamos con personas que dependen de la asistencia social. Hay entre 5 y 8, con un contrato renovable de tres meses. El objetivo es que puedan reintegrarse a la vida laboral”, detalla Corinne Saurant.

“Tenemos que actuar con flexibilidad y pedagogía, ya que algunas de estas personas tienen un pasado caótico”, agrega Charles Rubeli. Los empleados son de diferentes orígenes y no es posible explicar las cosas de la misma manera a un tunecino que a un afgano”.

Naturalmente, las tiendas  Cáritas no están abiertas a todo el mundo. Antes de efectuar las compras, el cliente debe presentar una credencial, otorgada sobre la base de diversos criterios, que pueden variar de un cantón a otro. “Las personas que reciben asistencia social, prestaciones complementarias, el seguro por  invalidez o de vejez, así como aquellos que reciben subsidios del seguro médico, tienen derecho”, precisa la responsable del comercio. “En teoría, concierne a un 25% de la población del cantón”, añade.

Fuerte crecimiento

En promedio, la tienda Cáritas de Neuchâtel atiende a unos 70 clientes por día.  La de La Chaux-de-Fonds, que acaba de ser ampliada, a un centenar.  En 2011, el volumen de negocio de las 23 tiendas en Suiza ascendió a 9 millones de francos, un 13% más respecto a 2010.  En cinco años, la cifra de negocios se ha duplicado.

La tendencia es idéntica en el cantón de Neuchâtel. “En 2011 registramos una cifra de negocios de 390.000 francos en La Chaux-de-Fonds, es decir, un aumento del 36% en tres años. En Neuchâtel, esperamos alcanzar la cifra de  280.000 francos en nuestro primer año de funcionamiento”.  

Un éxito que Corinne Saurant podría soslayar: “No sé si hay que celebrar esas cifras. Lo ideal sería que nuestras tiendas no tuvieran que existir”.  

Cáritas

Cáritas Suiza es una obra de asistencia de la Iglesia Católica Suiza, con sede en Lucerna. La organización fue fundada en 1901 bajo el modelo de la Federación Cáritas Alemania.

Se dedicó inicialmente a atender las necesidades de los indigentes en el territorio nacional. El primer compromiso en el extranjero data de 1936, cuando la asociación acudió en ayuda de las víctimas de la Guerra Civil española.

En la actualidad, Cáritas Suiza ayuda a las personas que lo necesitan, así como a los solicitantes de asilo y los refugiados. En el extranjero, está activa en más de 40 países en los que lleva a cabo cerca de 350 proyectos de ayuda al desarrollo. 

También proporciona ayuda de emergencia en casos de desastre.

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Pobreza en Suiza

Según los datos publicados a finales de marzo de 2012 por la Oficina Federal de Estadística (OFS), Suiza contaba 586.000 pobres en 2010.

Según el estudio, la pobreza se redujo en Suiza en los últimos años: en 2010, el porcentaje de personas que vivían por debajo del umbral de pobreza (2.243 francos por mes de acuerdo con la OFS) fue del 7,8%, frente al 9,1% en 2008.

Las familias monoparentales eran las más afectadas por el fenómeno y tenían  las tasas de pobreza más altas en términos absolutos (26%).

17% de las personas solas vivían por debajo del umbral de la pobreza. Y, al tomar en cuenta solamente a las personas de menos de 65 años, el porcentaje alcanzaba el 11,4%.

La tasa de pobreza entre las personas menores de 18 años fue del 7,6%, similar a la media de la población. Por el contrario, las tasas fueron más altas entre las personas mayores de 65 años (16%), especialmente las que vivían solas (25,9%).

Cuanto más bajo era el nivel de escolaridad, mayor la tasa de pobreza. Entre las personas sin escolaridad post-obligatoria la tasa de pobreza resultó dos veces mayor que entre aquellos con una formación profesional completa o un diploma preuniversitario.

La investigación de la OFS se basó en una muestra aleatoria de 7000 núcleos familiares, 17.000 personas, entrevistadas durante cuatro años consecutivos.

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