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Los estudiantes extranjeros podrían pagar más

En noviembre pasado, los estudiantes suizos protestaron por la comercialización de los estudios. Keystone

El Parlamento de Zúrich quiere hacer pasar por caja a los universitarios extranjeros para compensar la subida de los gastos públicos en la formación académica. Aunque el número de estudiantes extranjeros en Suiza estalla, la discusión parece tomar una magnitud nacional.

Este contenido fue publicado el 16 abril 2010 - 08:48

¿Aumentar las tasas universitarias para poder cubrir mejor los costes reales de los centros educativos superiores? La idea aparece regularmente, según la situación de las finanzas cantonales, ya que en Suiza las universidades dependen de los cantones. Sólo las dos Escuelas Politécnicas Federales (EPF) de Zúrich y Lausana son competencia de la Confederación.

Esta vez, la amenaza apunta de forma específica a los estudiantes extranjeros. Ésta empezó en Zúrich, que con su universidad y su Escuela Politécnica Federal (EPFZ), acogió el 28% de los estudiantes extranjeros en 2009. Corre el peligro de que este movimiento iniciado por este importante cantón universitario se extienda por el país.

En marzo, el Parlamento zuriqués decretó como urgentes dos demandas de la Unión Democrática del Centro (UDC/derecha conservadora) y del Partido Demócrata Cristiano (PDC/centro) que reclamaban un aumento de las tasas de estudio para los jóvenes extranjeros. Una idea a la que la polémica sobre la presencia germana en la Suiza de expresión alemana no es ajena.

Los depositarios evocan un mecanismo típico del federalismo suizo. Este último prevé que los cantones se facturen mutuamente los gastos para los estudiantes que se formen fuera de las fronteras cantonales.

Así pues, un estudiante del cantón del Jura que estudie en Zúrich ‘reporta’ dinero a su cantón de acogida (10.000 francos para Ciencias Humanas, 24.400 para Ciencias Exactas, 46.800 para Ciencias Médicas). Un estudiante extranjero sólo tiene que pagar sus tasas universitarias, o sea entre 1.000 y 2.340 francos al año.

Zúrich observa atentamente

En total, son 560 millones de francos los que los cantones y la Confederación habrían pagado en 2008 para financiar la diferencia entre los gastos académicos y el coste real de los estudiantes extranjeros, según el dominical ‘NZZ am Sonntag’. “Nosotros no sabemos cómo se ha llegado a esta cifra. Es algo bastante complicado de evaluar”, comenta Valérie Clerc, secretaria general adjunta de la Conferencia Universitaria Suiza (CUS).

Aunque no dispone de otra estimación al respecto, reconoce sin embargo que la suma que la Confederación otorgue a los cantones universitarios para la recepción de los estudiantes extranjeros (10% de las subvenciones de base, o sea 52 millones) no se ciñe a la realidad. Y confirma que en vista de la próxima reunión de la CUS en junio, las opciones adoptadas en Zúrich se observarán con mucha atención desde los otros cantones.

En Basilea por ejemplo, el PDC también presentó una petición parlamentaria sobre el incremento de las tasas para los estudiantes foráneos. Respecto al ejemplo del cantón de Vaud, muestra que una subida semejante no es fácil de imponer. En 2008, la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) intentó aumentar las tasas -para los suizos y para los europeos por un lado, y todavía más para los no europeos-, pero debió finalmente renunciar.

“Las subidas de las tasas suscitan a menudo una fuerte oposición para los estudiantes y los universitarios, y los cantones las echan atrás”, subraya Valérie Clerc. Después de la movilización del otoño de 2009 contra la comercialización de los estudios, la Unión de Estudiantes de Suiza (UNES) estima que una medida así podría de nuevo suscitar agitación.

“Esta supondría una restricción del acceso a los estudios y sería particularmente absurdo en el marco de Bolonia, que preconiza una flexibilización”, dice Aline Burki. Y considerar que sería deseable que este dossier esté regulado en el plan de la distribución fiscal entre cantones, incluso entre Estados.

Hacia un debate nacional

En el ámbito federal, el problema corre peligro de dar que hablar en los próximos meses. Ya se ha constituido un grupo de trabajo, dirigido por el diputado del PDC, Gerhard Pfister. Éste cuenta además con la demanda de la introducción de un nuevo modelo de tasación en la EPFZ durante la sesión de verano. Modelo que podría más adelante ser aplicado a las universidades.

Actuablemente en discusión en las cámaras, la nueva ley de los centros de estudios superiores podría también servir de marco de discusión. Aunque el espinoso problema del reparto de las competencias entre la Confederación y los cantones corre el riesgo de alargar el proyecto en el tiempo. Sin contar que sobre el punto preciso de la tasación, las posiciones políticas están lejos de ser unánimes.

Desde la derecha, no se excluye que algunos se sumen al modelo de Gerhard Pfister. Pero los radicales (Partido Liberal Radical/derecha), por ejemplo, se muestran escépticos. Consultados por el diario ‘Tages Anzeiger’, destacan el riesgo de que una subida de las tasas conduzca los estudiantes extranjeros a desviar su atención de Suiza e incite a los países europeos a introducir medidas de represalia. Desde la izquierda, se comparte este temor y se vincula al principio de la democratización de los estudios.

Por parte de los centros académicos, la unanimidad prevalece respecto a la voluntad de atraer a los estudiantes extranjeros. Al contrario, el alza de las tasas despierta los desacuerdos. El presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Suizas (CRUS), Antonio Loprieno, de la Universidad de Basilea, se dice prudentemente favorable a la medida donde solo el nivel ‘máster’ y los estudiantes no europeos se verían afectados.

En la Suiza francófona, en cambio, la oposición de las universidades es más clara. Para Yves Flückiger, vicerrector de la Universidad de Ginebra, la opción de Zúrich no es pues “la respuesta adecuada a un problema de orden fiscal comprensible”. Según él, sería más sensato favorecer la integración de los estudiantes extranjeros en la economía suiza tras finalizar su formación. “Para recuperar la inversión otorgada, destaca, hay que hacer fructificar el capital humano”.

Carole Wälti, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo)

Cada vez más extranjeros

En los últimos 30 años y especialmente tras la reforma de Bolonia, el número de estudiantes extranjeros sufrió una explosión en Suiza.

En 1980, Suiza tenía 8191 estudiantes extranjeros, de un total de 61.373 matriculados en los centros de educación superior helvéticos (13,3%).

En 2000, esta proporción era de 13.987, de un total de 96.673 estudiantes (14,4%).

En 2009, la proporción ascendió hasta los 26.867 estudiantes extranjeros, de un total de 126.940 (21,1%).

Son mayoritariamente los jóvenes alemanes (31%) los que escogieron Suiza en 2009. Después figuran los franceses (11,3%) y los italianos (8,6%). Respecto a otros continentes, Asia (10,2%), adelanta a las dos Américas (7,5%) y a África (5,6%).

La Universidad de Ginebra es la que atrajo a más estudiantes extranjeros en 2009 (4.736), seguida de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (4.382), la Universidad de Zúrich (3.180) y la EPFL de Lausana (2.947).

Fuente: Oficina Federal de Estadística (OFS).

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Las tasas en cuestión

En Suiza, como en gran parte de los países europeos, las tasas de estudio para los centros superiores son relativamente bajas.

Raramente son más altas para los estudiantes extranjeros que para los estudiantes suizos, y la diferencia es bastante débil (300 francos por ejemplo en San Gall).

Sólo la Universidad de la Suiza Italiana (cantón del Tesino) practica una diferencia más clara (4.000 francos para los suizos y el doble para los extranjeros).

A título de comparación, algunas universidades alemanas no tienen tasas, otras tienen un precio anual que puede alcanzar hasta 3.900 francos. En Francia, las tasas no superan los 2.000 francos en las universidades públicas.

Destacar que en Suiza los centros superiores especializados, creados hace una docena de años, practican una tasación diferenciada para los estudiantes extranjeros.

Una práctica corriente en la educación privada, por ejemplo, en las Escuelas de Hotelería.

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