La prisión, antesala de vida productiva

Iván disfruta sus cursos de pintura en la prisión. swissinfo.ch

Para los reclusos de la prisión de Wauwilermoos, en la Suiza central, el trabajo ayuda a pasar el tiempo mientras cumplen su condena. Si bien es obligatorio para todos los presos, algunos lo ven como una oportunidad para superarse.

Este contenido fue publicado el 26 febrero 2013 - 11:00
Susan Vogel-Misicka, Egolzwil, swissinfo.ch

El edificio de color coral en la campiña de Lucerna no se ve muy diferente a una escuela típica de la zona o a un bloque de apartamentos. Solamente la puerta y el delicado alambrado evidencian que se trata de un reclusorio.

Wauwilermoos también es llamada “prisión abierta”, lo que significa que durante el día los reclusos pueden moverse libremente en el espacio de las 150 hectáreas de la propiedad, carente de muros.

Esta instalación correccional cantonal es el hogar temporal y lugar de trabajo de 61 hombres de entre 19 y 70 años, durante períodos que van de dos meses a cuatro años.

“Tenemos 20 tipos de trabajo disponibles. Muchos de los internos laboran bien, o muy bien, mientras que hay otros que tienen alguna dificultad”, dice Hans Troxler, director adjunto. Si se trata de un trabajo en la cocina, la construcción o la granja orgánica, los hombres tienen que presentarse a sus puestos a las 7:30 horas y no hay servicio de despertador.

“Tratamos de mantener una situación realista con atribución de responsabilidades”, explica Troxler. El trabajo es una herramienta para ayudar a los presos en su reinserción social y para que mantengan o mejoren sus habilidades. Alrededor del 50% de los internos estaban desempleados antes de llegar aquí. Una tercera parte nunca había estado en prisión.

De los 61 detenidos, uno escapó en 2012. Sin embargo, ese mismo año se permitieron 1.200 salidas y  solamente en tres ocasiones los prisioneros regresaron con retraso.

“Tenemos muy pocos que quieren huir”, dice Troxler, al comparar sus instalaciones con las de establecimientos de alta seguridad para aquellos que denomina “turistas delincuentes”, sin nexos en Suiza y que desean reemprender el camino.

Mantenerse ocupado

Cuando swissinfo.ch visitó Wauwilermoos, el ambiente era agradable y relajado. Los internos estaban ocupados en una variedad de tareas dentro y al exterior, algunos trabajaban de forma muy independiente.

Joseph, de 42 años y que cumple una condena por un asunto de drogas, solía trabajar en la construcción; ahora parece disfrutar su tarea de preparar los productos de la prisión para la venta en supermercados suizos, como Coop y Migros. Recita alegremente lo que está de  temporada.

“Es más interesante en verano, cuando hay una mayor variedad”, comenta mientras pesa una bandeja de lechugas de invierno recién cosechadas. Sin embargo, también es más agitado.

El público puede comprar en la tienda de la prisión alimentos orgánicos, que incluyen desde verduras hasta productos lácteos y carne. Dos hombres se encargan de la tienda, un empleado regular y un recluso que asiste a cursos nocturnos de negocios en Aarau, una vez por semana.

Alois Dubach, supervisor del vivero, ha trabajado en la cárcel durante 30 años y le resulta gratificante. Reconoce que los internos son diferentes de los empleados regulares.

“Es un placer ver a alguien que nunca trabajó antes, tener un empleo luego de salir de aquí”, dice Dubach.

Programas de trabajo en prisiones suizas

Según el Código Penal suizo, el trabajo es un elemento clave del encarcelamiento al que los presos están obligados. Las tareas asignadas deben estar acordes con la capacidad del preso y su educación. Las cárceles suizas suelen tener talleres en los que es posible recibir formación profesional.

Algunas de las tareas más básicas, como las de lavandería, contribuyen al funcionamiento de la prisión.

Los reclusos reciben una paga por su trabajo, aunque inferior a la tasa del mercado.

De estos ingresos, solamente una parte se pone a disposición durante el encarcelamiento, el saldo se reserva para la liberación.

Por ley, los presos deben tener la oportunidad de seguir un aprendizaje o continuar su educación, pero pocos internos la aprovechan.

End of insertion

Formación adicional

La escuela es también una parte del programa de rehabilitación. Divididos en grupos de 4 a 6 personas, los reclusos pueden asistir a clase medio día por semana. Allí aprenden materias básicas como alemán, matemáticas e informática.

“Muchos de ellos no fueron a la escuela aquí en Suiza. Los más jóvenes están  especialmente motivados; saben que perdieron algo”, dice el profesor Adolf Amrein. No hay exámenes o calificaciones, pero sí tareas - que pueden ser cumplidas o no, añade con ironía el ex maestro de escuela secundaria.

Sin embargo, los estudiantes reciben una carta de participación para mostrar a los potenciales empleadores. En ella no se menciona el hecho de que asistieron a tales cursos mientras estaban en la cárcel.

En la actualidad, tres de los reclusos siguen programas de aprendizaje. Uno va a  Lucerna un día por semana para ir a la escuela de formación profesional. Solamente el maestro y el director saben que es un prisionero, para los demás es simplemente un estudiante regular.

Otro tuvo recientemente la oportunidad de realizar un curso de capacitación de una semana para soldadores, en el que obtuvo un diploma profesional federal.

“No es tan difícil o peligroso, pero requiere práctica”, dice Antonio (25 años)  de sus nuevas habilidades. Fue condenado a 21 meses por robo y asalto, pero si las cosas funcionan, puede pasar los últimos siete meses en una casa vigilada para hombres, mientras se desempeña en un empleo regular. Después de eso, espera reunirse con su esposa, con quien se casó en el recinto penitenciario.

Originario de Serbia, Ivan se encontró en problemas por su participación en una banda de narcotraficantes. Cuando la ley lo atrapó, estaba casado con una mujer suiza con la que dirigía una empresa de mercadotecnia. Hoy, este hombre de 32 años se capacita para convertirse en asistente de cocinero.

“De vez en cuando mi motivación baja, pero es mi única oportunidad de aprender algo ahora”, dice Iván, al admitir que ese no es su empleo ideal. Sin embargo, agrega que está muy agradecido por la oportunidad.

“Todos tenemos una gran cantidad de oportunidades si queremos hacer algo aquí", dice Iván, que podrá reunirse con su esposa y su pequeña hija en agosto de 2014. Disfruta en particular sus clases. También es posible tomar cursos de inglés o de manejo.

Tipo de delitos

20% delitos sexuales, conducta indecente

18% narcóticos

18% fraude, corrupción

13% robo

13% homicidio

11% daños corporales

5% temas de inmigración

2% violaciones de tráfico

Fuente: Prisión Wauwilermoos (2011)

End of insertion

Motivación

Según Troxler, los hombres deben estar motivados si quieren beneficiarse: “Estamos ahí para ayudarlos y apoyarlos, pero tiene que haber una contribución personal significativa. En realidad es un toma y daca”.

La educación y la capacitación son financiadas por los internos, sus familias y a través de fundaciones caritativas.

Mientras que la escolarización es opcional, los reclusos están obligados a asistir a sesiones de entrenamiento para aprender a mantenerse al margen de problemas mediante la identificación de situaciones de alto riesgo, y a enfrentar de manera adecuada situaciones críticas.

No hay estadísticas sobre reincidencia entre los reclusos de la prisión, pero es posible observar sus actitudes y su situación laboral tras la excarcelación. Además, completan un cuestionario para calificar su experiencia en Wauwilermoos, y sus evaluaciones suelen ser bastante buenas”, según Troxler.

Y aunque no siempre es fácil, el personal penitenciario ayuda a los reclusos a buscar trabajo después de la liberación.

“Encontramos un empleo para casi todos”, asegura Troxler.

Procedencia de reclusos

Suiza: 54% (incluyendo algunos naturalizados)

Serbia: el 11%

Macedonia: 7%

Turquía: 5%

Argelia: 3%

Italia: 3%

Sri Lanka: 3%

Les siguen (por número) internos procedentes de Angola, Bosnia Herzegovina, Congo, Croacia, Costa de Marfil, Kosovo, Libia, España, Tailandia

Fuente: Prisión Wauwilermoos (2011)

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo