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Política de salud Cómo funciona el sistema sanitario suizo

Arzt beim Operieren
(Keystone)

El precio de la atención médica en Suiza aumenta de manera tan rápida que todo el mundo coincide en que no se puede seguir así. Este artículo –que  forma parte de una serie dedicada a los problemas sanitarios más urgentes– resume el funcionamiento del sistema de salud suizo.

Este texto forma parte de una serie de artículos dedicados a los problemas del sistema sanitario suizo.​​​​​​​

Fin del recuadro

El sistema sanitario helvético combina lo público y lo privado, ya que los seguros médicos privados operan en un mercado muy regulado. Quienes prestan la atención sanitaria (médicos y hospitales) son en parte privados y en parte públicos.

Además, y aunque algunos aspectos estén regulados a nivel federal, la atención sanitaria es responsabilidad de los cantones. Eso hace que este modelo (bastante fragmentado y confuso) sea uno de los más caros del mundo.

Varios estudios comparativosEnlace externo muestran que la calidad y la asistencia son buenas: La red de médicos y hospitales en Suiza es densa. Y a diferencia de los sistemas de salud estatales, como el británico (ver recuadro), en Suiza no hay listas de espera. Los pacientes no tienen que aguardar meses para una cita médica.

Los pacientes pagan un precio alto

Cualquier persona residente en Suiza tiene que contratar el seguro médico básico, que es obligatorio, y pagar una cuota mensual a la caja de salud [como se llaman en Suiza las empresas de seguros médicos] que elija. Existe, por tanto, competencia entre las cajas. Las primas de los seguros varían dependiendo de las compañías y los cantones. Las personas con rentas bajas tienen derecho a una reducción de la primaEnlace externo que ofrece su cantón de residencia. El seguro médico es obligatorio para cualquiera, aunque ya esté enferma o sea una persona anciana. La libertad de contrato solo se refiere a los seguros privados complementarios.

Asimismo, los pacientes deben contribuir a los gastos con una cantidad mínima anual de 300 francos. También pueden optar por una franquicia más alta, de hasta 2 500 francos. De este modo reducen sus cuotas mensuales. Esto significa que el paciente que elija la franquicia más alta tendrá que pagar de su bolsillo 2 500 francos de gastos médicos y medicamentos al año. El seguro médico solo se hace cargo de los gastos a partir de ese límite.

Pero eso no es todo. El paciente también paga un porcentaje incluso tras sobrepasarse la franquicia fijada, que es una cantidad que equivale al 10% por cada prestación, el 20% para determinados medicamentos (con un límite máximo de 700 francos por año), y 15 francos diarios en caso de hospitalización.

Seguro médico, salarios, inflación

Gráfico sobre aumento del seguro médico, los salarios y la inflación

Financiación hospitalaria: distintos implicados

No obstante, el dinero no llega y el Estado debe cofinanciar los hospitalesEnlace externo. Así, los cantones sufragan el 55% de los costes y las compañías de seguros el 45% de los tratamientos fijos. Por esta razón, los cantones intentan reducir al máximo la duración de las estancias hospitalarias. En el caso de la atención ambulatoria, los seguros se hacen cargo del 100% de los gastos. La tendencia a favorecer el tratamiento “ambulatorio antes que el hospitalario” genera polémica. Hablamos de “salidas sangrantes” cuando un paciente es enviado demasiado pronto a casa.  

Los cantones trabajan con ciertos hospitales, que pueden enviar sus facturas al seguro básico y recibir contribuciones públicas. Y a cambio tienen que prestar atención médica a la población (mandato de actuaciónEnlace externo). Los cantones, asimismo, definen los centros de tratamiento y la especialización para que los hospitales no ofrezcan toda la gama de servicios médicos. Esto permite planificar la “asistencia hospitalaria en función de las necesidades”, lo que también debería permitir reducir los costes.

Médicos bajo vigilancia

El seguro de salud (seguro básico) solo debe pagar por prestaciones eficientes y económicasEnlace externo. Unos servicios que son definidos mediante normativas legales y listas específicas. En caso de desacuerdo, son los tribunales quienes deciden si la compañía de seguros debe hacerse cargo de los gastos de un tratamiento o medicamento concreto.  

Los precios que los médicos u otros proveedores de servicios médicos pueden cobrar están claramente definidos, ya sea por convenios colectivos, compañías de seguros de enfermedad y proveedores de servicios, la ley o una autoridad pública. En la asistencia ambulatoria se aplican las tarifas TARMEDEnlace externo [detalladas por el servicio]; la asistencia hospitalaria, en cambio, funciona según tarifas fijas (SwissDRGEnlace externo).

En el marco de las llamadas evaluaciones de rentabilidad, las compañías de seguros de enfermedad controlan a los médicos independientes. Cualquier médico cuyos tratamientos y prescripciones sean más caros que los de cualquier otro médico similar se arriesga a un procedimiento judicial y, en su caso, a reembolsar dichos gastos. Esta política tiene como objetivo evitar las “sobredosis”. Para los médicos independientes (como son los médicos de familia, dermatólogos o ginecólogos), esto supone un riesgo empresarial considerable ya que las compañías de seguros pueden reclamarles millones de francos. 

Suiza depende del extranjero

El efecto disuasorio del riesgo empresarial también se deja sentir en cuestiones de personal. Así, el país alpino se enfrenta a una escasez de profesionales, particularmente grave en el caso de médicos de familia, matronas y enfermeras. Por este motivo, el sistema sanitario suizo depende de personal extranjero, que no siempre tiene un nivel de educación comparable al suizo.

Esta escasez de trabajadores también viene reforzada por los ‘numerus clausus’ y la suspensión de licencias para ejercer la medicina. Las universidades suizas limitan la entrada en áreas como la medicina, la odontología, la veterinaria o la quiropráctica.

El Consejo Federal (Gobierno suizo), con su decreto relativo a la “congelación de nuevos consultorios médicos” del año 2002, decidió prohibir la autorización de las prácticas médicas, y así frenar el aumento de los costes sanitarios. Ya que a mayor número de médicos, mayor coste sanitario. Esta medida expira en 2019. El Parlamento y el Gobierno debaten actualmente una nueva ley.

Otros países, otros sistemas de salud

En el mundo hay diversos modelos de salud. Algunos países (como Reino Unido, Italia, Dinamarca y Cuba) tienen un servicio nacional de salud financiado a través de los impuestos. En cambio, en otros (como Estados Unidos, por ejemplo), se aplica la economía de libre mercado también a la sanidad y las compañías de seguros privadas se ocupan de todo. En el llamado modelo de seguridad social (como en Alemania o Francia), la financiación está cubierta por un seguro obligatorio.

Para los pacientes cada modelo presenta sus ventajas y desventajas. En Reino Unido, por ejemplo, donde todo se financia a través de los impuestos, los pacientes no pagan ni primas ni gastos médicos. Pero es posible que para recibir tratamiento haya que esperar mucho tiempo, hacer largas distancias o recibir una atención deficiente. Los medios de comunicación suelen denunciar casos extremos en los que alguien ha muerto por no haber recibido atención médica.  

Los modelos de seguro, como el utilizado en Suiza, se consideran caros e injustos porque la prima de los seguros no depende de los ingresos de los pacientes.

Fin del recuadro


Traducción del francés: Lupe Calvo

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