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Sueños truncados en el ‘Tren de la muerte‘



Migrantes centroamericanos en Tierra Blanca, Veracruz, en espera del tren de carga hacia el norte. (AI: Ricardo Ramírez)

Migrantes centroamericanos en Tierra Blanca, Veracruz, en espera del tren de carga hacia el norte. (AI: Ricardo Ramírez)

Pobre, inmigrante, ilegal, centroamericano, vulnerable: adjetivos de quienes parten en busca del sueño americano cruzando México y terminan hundidos en el negocio de traficantes o el abuso de muchos actores. Es lo que denuncia Amnistía Internacional (AI) en su nuevo informe.

La sección suiza de AI presenta una exposición fotográfica sobre el viaje de estos seres humanos que, ante el temor de ser deportados, soportan arbitrariedades y sufrimiento. La muestra se presenta en cines donde se exhibe ‘Sin nombre’, de Cary Joli Fukunaga.

“Son gente de poca importancia, no interesan al gobierno mexicano, tal vez porque éste también tiene miles de personas del propio país que quieren partir al norte. Estas víctimas invisibles no tienen defensores, con excepción de algunas personas de la iglesia que han abierto refugios para ayudarles”, indica la suiza Alma Noser, de AI, quien en estos días se dedica a explicar al público interesado la situación de los inmigrantes centroamericanos que intentan llegar a suelo estadounidense.

“Amnistía Internacional, sección suiza, quiere informar sobre la situación en México como parte solamente de la tragedia mundial de los migrantes. Es un ejemplo especialmente dramático que se puede comparar con el viaje que hacen los africanos que quieren venir a Europa”, advierte quien ha estado en los sitios de paso de los inmigrantes, conversado con la gente local que les ayuda y ha visto de modo directo el pesar de estos viajeros indeseados.

Noser describe la situación de la mujer en estos trenes que llevan del sur al norte mexicano en las diversas rutas que conducen a territorio estadounidense. “Ví llorar a dos mujeres en uno de estos trenes de carga, pues habían sufrido violencia sexual”.

Pero el asunto de cuántas mujeres sufren abusos es tan oscuro como la incertitud de su destino final en este penoso viaje. Según el informe publicado este miércoles por AI, “académicos y algunas organizaciones de defensa de los derechos humanos estiman que al menos seis de cada diez mujeres y niñas son violentadas sexualmente”. Y no sólo eso, otras vejaciones y hasta su venta en prostíbulos están en la lista de incidentes.

La impunidad reina en estos casos, pues aunque se llega a establecer cierto número de denuncias, “no se produce proceso judicial alguno para darles seguimiento”.

“No se trata de asilo, sino de sobrevivencia”

En el informe de AI se retoman los abusos ya denunciados por las instituciones y organizaciones mexicanas en defensa de los derechos humanos, como el reporte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que ha pedido a las autoridades mayor activismo para defender a los inmigrantes. Los testimonios de abusos cometidos por la propia policía o soldados son estremecedores.

Lo que hay que subrayar, para que se comprenda su calvario, indica Noser, es que el reto principal de este viaje para niños, mujeres y hombres es la sobrevivencia, en medio de mafias que roban, matan, extorsionan, o el temor de ser deportados o abusados por otros actores… O más aún, el riesgo de morir o terminar sin piernas en esos saltos entre vagones para mantenerse sobre el tren de carga que los acerca al destino que consideran el único que los sacará del hambre.

Para la activista de AI es básico explicar en Suiza que, como ocurre en Europa, “el inmigrante ilegal busca dinero para vivir y mantener a su familia. No se trata de asilo, sino de sobrevivencia”.

“Tratamos de explicar el porqué de su viaje al norte. Es la única solución que ven: quieren trabajo para mantener a su familia. Muchos intentan ocho o nueve veces la travesía pese a ser deportados. Eso muestra la necesidad absoluta de su ida al norte”, comenta Noser a swissinfo.ch

El filme ‘Sin nombre’, ¿realidad o ficción?: “Es ficción pero con base en la cruda realidad; considero que es una buena película, brutal, pero se centra más bien en la situación de las maras, estas bandas criminales, armadas y en muchos casos, asesinas. El filme muestra poco menos la situación de los inmigrantes y sus razones de hacer este viaje. Por ello considero importante mostrar porqué corren tantos riesgos. No tienen alternativa”.

El paso al norte, no sólo por trenes de carga

Si bien la cinta del cineasta estadounidense Cary Joli Fukunaga se centra en estos viajes en vagones de tren, Alma Noser recuerda que no únicamente hay que hacer mención de los riesgos en esos trayectos sobre las vías, sino también de lo que ocurre, por ejemplo, en los contenedores donde se esconden los inmigrantes indocumentados.

“En estos contenedores no hay luz, la gente no puede respirar, no tiene comida, siempre se oye de gente que muere adentro de estas cajas inmensas de mental. Hombres, mujeres y niños. Situaciones terribles”, puntualiza.

Y es que en Guatemala, Honduras, Nicaragua o El Salvador, la inmigración ilegal es uno de los negocios más rentables. Los inmigrantes pagan a los polleros –quienes hacen el negocio de su traslado- entre 2.000 a 5.000 dólares, asumiendo el riesgo de jugarse la vida en el trayecto. Venden o empeñan sus escasas propiedades para llevar a cabo esa última esperanza de mejor futuro, aunque en la mayoría de los casos el viaje termina con la repatriación, cuando no con la muerte por insolación y sed en el desierto, al ser abandonados y robados por sus propios emisarios.

Para la activista de AI desde hace más de una década, “es muy importante mostrar esta situación y denunciar los abusos para ejercer presión, a fin de terminar con la impunidad en torno a estas violaciones a los derechos humanos”.

Por su parte, los defensores de los derechos humanos en Centroamérica exigen de esos gobiernos que se ofrezcan oportunidades dignas a su población, hundida en la pobreza desde hace décadas.

En Guatemala, por ejemplo, el defensor del pueblo, Sergio Morales, ha repetido la necesidad de “sensibilizar a las autoridades locales en la urgencia de poner en práctica una política integral de protección a los migrantes”.

Pero pocos escuchan cuando se trata de estos viajeros invisibles.

Patricia Islas, Berna, swissinfo.ch

Contexto

Amnistía Internacional visitó los estados de Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz (México) en 2008 y 2009 para realizar entrevistas con los inmigrantes, gente que les ayuda, representantes de ONG, abogados, académicos, parlamentarios y miembros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, además de autoridades federales y estatales.

AI realizó un seguimiento a 110 inmigrantes que hicieron declaraciones que reforzaron las constataciones y seguimientos de la ONG sobre los numerosos abusos cometidos en su contra.

Cada año, decenas de miles cruzan México sin permiso legal, la mayoría de países centroamericanos: El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua.

El objetivo: conseguir llegar a los Estados Unidos y obtener un empleo.

Las condiciones en sus países de origen son extrema pobreza, inseguridad y falta de oportunidades para obtener un ingreso para su subsistencia y la de sus familias.

Entre los abusos: discriminación, robo, secuestro y maltrato por parte de bandas criminales.

Cada año, miles de emigrantes terminan en la trata de blancas, tráfico de órganos, son robados o secuestrados. Detenciones arbitrarias y extorsión por parte de oficiales públicos son comunes.

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