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Suiza parte inquieta a Doha

(swissinfo.ch)

La cuarta conferencia ministerial de la OMC tratará, desde este viernes en Doha, de fijar un marco para el nuevo ciclo de negociaciones comerciales. No se descarta un fracaso.

"Una nota en mi agenda de tareas recuerda que debo ser optimista. Bueno, tengo un optimismo intranquilo", declaró Luzius Wasescha antes de su partida a la capital del emirato de Qatar con la delegación suiza que preside el ministro de Economía, Pascal Couchepin.

Como la mayor parte de los representantes de los países occidentales, el delegado del Consejo Federal para Acuerdos Comerciales teme que la conferencia de Doha vuelva a sufrir un revés parecido al estrepitoso fracaso de hace dos años en Seattle.

Una señal muy mala

"En un mundo económico en plena transformación, la incapacidad de la Organización Mundial del Comercio, OMC, de dotarse con instrumentos que permitan a los gobiernos responder a los retos de la globalización sería una señal muy mala", precisó Luizus Wasescha.

Si fracasa, el desarrollo del comercio internacional continuará, pero lo hará en el nivel regional y bilateral. El presidente de la OMC previene contra tal tendencia que ya está en marcha. Mike Moore lanza esa advertencia en un informe publicado en la inauguración del encuentro de Doha.

El objetivo de la cuarta conferencia ministerial de la OMC no parece desmesurado. De lo que se trata es de ponerse de acuerdos sobre las cabezas de capítulo y los temas de un futuro ciclo de negociaciones.

Pero no es tan sencillo. "A ciertas delegaciones les cuesta concebir que es posible ponerse de acuerdo sin discutir también el contenido", explica Wasescha.

¿Hasta dónde se puede avanzar en la titulación de los temas a discutir? Esta es la gran pregunta que divide a las delegaciones. Es una cuestión que atañe sobre todo a siete sectores; a saber: agricultura, medio ambiente, inversiones, competencia, indicaciones geográficas, reglas existentes y una declaración específica sobre los medicamentos.

Un paso de montañista

En el ámbito de la agricultura se trata de llegar a un acuerdo sobre el ritmo de las negociaciones. Suiza quiere, según los términos de Luzius Wasescha, marchar al paso de un montañista; y otros países prefieren hacerlo al de un velocista.

En los otros temas, las delegaciones deben decidir si figuran en un nuevo ciclo de negociaciones. La delegación helvética aboga a favor de un menú que sea lo más copioso posible.

Suiza considera que un ciclo prolongado permite efectivamente contentar a todas las partes, incluyendo a las del Sur. Luzius Wasescha se subleva contra quienes, a instancias del premio Nóbel de la Paz de Economía, Joseph Stiglitz - antiguo economista jefe del Banco Mundial-, creen que la liberalización del intercambio comercial beneficia únicamente a los países ricos y empobrece a los en desarrollo.

Una injuria a los países del Sur

"Cómo podría un país tan sensible como la India aceptar acuerdos contrarios a sus intereses!. Los conceptos de Stiglitz son una injuria a las negociaciones de esos países", insiste el experimentado negociador, especialista suizo en asuntos comerciales desde hace veinte años.

De hecho, los países más pobres (PMA) carecen virtualmente de obligaciones en el seno de la OMC. En cuanto a los grandes actores del Sur (Brasil, Argentina, India, Indonesia o Malasia) libran una competencia entre sí.

"Estos países, concluye Luizus Wasescha, han adquirido además menos compromisos que China, nación que entra con carácter pleno a la OMC. Por esta razón no se deciden a lanzarse a una nueva ronda de negociaciones. Así pagarán un precio más bajo que China".

Frédéric Burnand, Ginebra

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