Política exterior

Suiza se juega mucho en las negociaciones con la UE

Las relaciones de Suiza con la Unión Europea (UE) son un tema candente tanto de la política interior como exterior. La táctica dilatoria de Suiza conlleva un importante riesgo de erosión de las relaciones económicas. Es un peligroso juego de malabarismo del que Suiza puede salir derrotada. 

Este contenido fue publicado el 02 octubre 2020 - 09:00
Philip Schaufelberger (ilustración)

Suiza no quiere adherirse a la UE, como han demostrado claramente varias votaciones populares. En lugar de una adhesión, el Gobierno apuesta por acuerdos bilaterales que garantizan a Suiza el acceso al mercado interior europeo. 

Bruselas, sin embargo, está dispuesta a proseguir por la vía bilateral solamente si se esclarecen las cuestiones institucionales en un acuerdo marco. En Suiza hay resistencia al acuerdo marco tanto en la derecha como en la izquierda, aunque por motivos diferentes. 

Las negociaciones son difíciles. Hasta ahora Suiza ha dado largas a la UE con reenvíos y promesas. Suiza rara vez ha negociado un tema con la UE sin dividirlo en subtemas, señala el abogado de negocios suizo Jean Russotto, quien asesora a varios actores en Bruselas.  

El acuerdo marco es el mejor ejemplo de un acuerdo que contiene múltiples aspectos y cuestiones. “Tradicionalmente, Suiza prefiere separar todas estas piezas y hacer un cuidadoso inventario antes de llegar a un entendimiento sobre el conjunto”. 

Es más, “cuando estamos bajo presión solemos obtener buenos resultados”, afirma Russotto. 

Suiza se toma su tiempo 

¿Cuál es la posición oficial del Gobierno suizo actualmente? El Consejo Federal apuesta por un acuerdo institucional, pero exige, bajo presión de la política interior, mejoras en la protección de los salarios, las ayudas estatales y la Directiva de ciudadanía de la UE.

"Habrá que aclarar, o mejor dicho, negociar muchos puntos después de la votación sobre la denominada iniciativa de limitación del 17 de mayo”. Esto podría resultar arduo. No obstante, Suiza sostiene que se necesita tiempo para resolver todo correctamente y que la táctica de la alcachofa al final juega a su favor. “Esto es cierto en muchas ocasiones, pero la UE no siempre aprecia este método”, dice Russotto. 

Según el abogado, Suiza se encuentra actualmente en un callejón sin salida porque la nueva Comisión Europea ha rechazado rotundamente una nueva ronda de negociaciones. “Cabe preguntarse si Jean-Claude Juncker a fin de cuentas no era un presidente más flexible [que Ursula von der Leyen, la nueva presidenta de la Comisión Europea desde diciembre de 2019, nota de la redacción]. Pero esa fase ha quedado atrás y la nueva normalidad no es muy esperanzadora para Suiza”. 

Perdedora de las negociaciones bloqueadas 

A primera vista, a Suiza le va bien con su táctica dilatoria: si todo sigue como hasta ahora, tendrá acceso al mercado interior de la UE sin ceder un ápice de su soberanía. 

Sin embargo, a segunda vista está claro que también hay perdedores en esta estrategia. La UE ya no está dispuesta a renovar acuerdos o alcanzar nuevos mientras Suiza no firme el acuerdo marco.  

“Tanto Suiza como la UE pierden en este peligroso juego de malabarismo”, dice Russotto. “El bloqueo de las negociaciones implica serios daños”. El abogado cita como ejemplo la negativa de la UE a renovar el acuerdo sobre el reconocimiento mutuo en materia de evaluación de la conformidad de material médico. “Esto ralentiza el comercio entre Suiza y la UE en un sector extremadamente sensible que afecta a la salud de los pacientes y con el riesgo de una deslocalización al extranjero de este sector de la industria suiza”, explica Russotto. 

Una cosa es cierta: Hasta la votación popular sobre la iniciativa de limitación, que pretende abolir la libre circulación de personas entre Suiza y la UE y, por consiguiente, pone en riesgo los acuerdos bilaterales, no se darán pasos decisivos. Debido a la crisis del coronavirus la votación ha sido aplazada hasta el 27 de septiembre.

Gran riesgo para Suiza

Mientras no haya una verdadera voluntad política en Suiza para concluir el acuerdo marco, perdurará este estancamiento, sostiene Russotto. Y esto implica un riesgo importante de que se erosionen las relaciones económicas, “siendo Suiza el país menos favorecido en este escenario”.

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