Suiza en la era del intercambio automático de información fiscal

Con las nuevas normas internacionales de transparencia fiscal es mucho más difícil esconder capitales en el extranjero. © Keystone / Gaetan Bally

Hace un año, Suiza comenzó a compartir con unos treinta países datos de las cuentas que tienen ciudadanos extranjeros en bancos suizos. Este procedimiento se extenderá ahora a más de cien países.

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¿Por qué se adoptaron normas internacionales en materia fiscal?

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Con la globalización de la economía y la digitalización de los servicios se ha vuelto cada vez más fácil depositar y gestionar fondos en instituciones financieras de otros países. Grandes sumas de dinero – se habla de billones de francos – escapa  cada año al control de las autoridades fiscales. La evasión fiscal internacional constituye un problema grave no solo para los países ricos, sino también para aquellos con pocos recursos financieros.

En 2014, con el respaldo del G20 y de la Unión Europea (UE), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) elaboró normas internacionales para el intercambio automático de información fiscal entre Estados. Más de cien países se han comprometido a acatar las nuevas normas, y la mitad de ellos comenzaron a compartir información fiscal en 2017. Los países signatarios del acuerdo tienen la obligación de tratar los datos recibidos de forma confidencial y exclusivamente en el ámbito fiscal.

Otro objetivo de estas normas es abolir los paraísos fiscales y garantizar que las plazas financieras pueden competir en igualdad de condiciones. Los Estados – o territorios – que no cumplan las normas internacionales o que no cooperen serán incluidos en la lista gris o negra de la OCDE o la UE y sancionados.

¿Cómo funciona el intercambio automático de información?

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De acuerdo con las normas de la OCDE, cada Estado está obligado a compartir con los países signatarios, de forma regular y sin previa solicitud, los datos de los haberes que sus contribuyentes tengan en el extranjero. Las entidades bancarias de cada país deben transmitir esas informaciones al propio Estado, que a su vez se encargará de remitirlos a las autoridades fiscales de los países signatarios del acuerdo de la OCDE.

La información incluye el número de cuenta y de identificación fiscal, nombre y apellido(s), dirección y fecha de nacimiento del contribuyente, tipos de ingresos y saldo de la cuenta. En Suiza, son 7 000 las entidades financieras, entre bancos, aseguradoras y otros gestores de patrimonio, encargadas de recopilar estos datos.

Kai Reusser / swissinfo.ch


¿Por qué Suiza decidió adoptar los estándares internacionales?

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Después de defender a capa y espada el secreto bancario frente a las presiones internacionales, el Gobierno y el Parlamento concluyeron hace unos años que era necesario adherirse a las normas de la OCDE para salvaguardar la reputación y la competitividad de la plaza financiera suiza. En particular, para evitar sanciones contra los bancos o las empresas suizas por parte de los miembros del G20 o de la UE. Esta medida forma parte de la nueva estrategia del Gobierno para garantizar la integridad y credibilidad de la plaza financiera suiza.

¿En qué punto se encuentra Suiza?

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La Confederación comenzó hace un año a intercambiar los primeros datos con 36 países, entre ellos todos los miembros de la UE. Este procedimiento se extenderá a otros 38 Estados y territorios a finales de septiembre. A partir de 2021, los datos fiscales se compartirán con más de 100 países.

Pese a los temores iniciales, el cumplimiento de los nuevos estándares de transparencia no ha provocado una retirada de los  patrimonios de clientes extranjeros en bancos suizos. Entre 2013 y 2018, el volumen total de activos transfronterizos ha aumentado de 1,97 a 2,27 billones de francos.

De hecho, en materia fiscal, la introducción del intercambio automático de información ha tenido efectos positivos para Suiza. Según los datos publicados en enero, en los últimos años los contribuyentes residentes en Suiza han declarado haberes en el extranjero por valor de más de 44 000 millones de francos de los que no tenía conocimiento el fisco. En total, la Confederación, los cantones y los municipios han podido ingresar cerca de 4 millones de francos en impuestos abonados de forma retroactiva.

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