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Grecia manifiesta su hartazgo

Luego de su histórico triunfo, Alexis Tsipras podría convertirse en el primer dirigente griego en rechazar la cura de austeridad desde el inicio de la crisis en su país. Keystone

La victoria de la izquierda radical en las legislativas griegas es un claro pedido a Bruselas de “redefinir las prioridades” con un cambio de ritmo en las políticas de austeridad. La prensa suiza, sobre todo la de expresión alemana, destaca las raíces del mal que se hunden, en particular, en un sobredimensionamiento del sector público helénico.

Este contenido fue publicado el 26 enero 2015 - 12:15
Isabelle Eichenberger, swissinfo.ch

Con la votación del domingo, los griegos pasaron “factura” a la Troika (UE, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), que intentó aplicar sus recetas “sin diálogo, sin autocrítica, de manera autoritaria y utilizando la ley del más fuerte”, comenta el ‘Aargauer Zeitung’. “¡Ya es suficiente!”, expresaron los griegos al votar masivamente por Syriza (quien finalmente obtuvo 149 de los 300 escaños del Parlamento), los ciudadanos enviaron el mensaje a “Bruselas, Frankfurt, Washington y especialmente a Berlín” de que los tiempos en que Atenas se limitaba a recibir órdenes son cosa del pasado, continúa el diario de Argovia

“La necesidad de ser escuchado”

“Hasta el último minuto, Alexis Tsirpas cultivó su imagen de rebelde”, señala  el periódico al destacar que, sin embargo, y antes de ir a las urnas, muchos de sus compatriotas sabían que el candidato podría hacer una pirueta y dar marcha atrás en sus viejas promesas de abandonar la zona euro. ‘El Tages-Anzeiger/Der Bund’, destaca que si “el rescate de 240 mil millones de euros para Grecia no se ha convertido en una historia de éxito, es porque los buenos consejos del exterior son inútiles si las reformas exigidas están en manos de los responsables del marasmo”.  

Advierte el rotativo que “si los nuevos rostros de la izquierda inexperta quieren satisfacer las expectativas de sus electores, solamente podrán lograrlo al romper con el viejo Estado clientelista. Esta es la única manera de dar a luz a una Grecia nueva”.

‘Le Temps’ estima que la campaña de Syriza apostó exitosamente a “la necesidad de ser escuchado, la voluntad de ruptura y la necesidad de que Bruselas y Berlín, escuchen más a los pueblos”. “Este histórico vuelco griego refleja la voluntad de un pueblo, aplastado por la crisis, de reapropiarse de su destino. Se produce en un momento en que la necesidad de oxígeno económico y social se resiente en todo el continente, incluida Alemania. Por último, es el resultado de elecciones democráticas, que al llevar la alternancia al  poder, no pueden desbaratar, con un escrutinio, las obligaciones comunitarias existentes”.

El diario ginebrino subraya igualmente que “la Grecia disidente de Syriza debe decir ahora lo que quiere”.

El reverso de la esperanza

“Si las esperanza de un cambio real en Grecia son grandes, es también ahí donde Tsipras tiene más que perder”, advierte ‘La Liberté’. “La izquierda radical tiene una oportunidad histórica para imponer leyes que permitan a la democracia griega reanudar los estándares del norte de la UE, sobre todo en términos de justicia fiscal y de solidaridad entre las clases sociales. Pero, para el diario de Friburgo, la pregunta sigue abierta: ¿esta elección ha acercado a todos los griegos o incrementado los temores de los ricos, de esa famosa ‘oligarquía’ dispuesta a navegar hacia nuevos horizontes para preservar sus privilegios?”

“Hola Atenas, Bruselas escucha”, con este título, la ‘Tribune de Genève/ 24 Heures’ está en la misma línea. “Con un déficit democrático, la Unión Europea incluido el Banco Central, escucha el rugido de las urnas, más aún cuando se trata de uno de sus primeros diez miembros. ¡Desde Atenas, que se asfixia, quizá Bruselas reciba oxígeno!”

El diario de expresión francesa alude a la “cuadriga griega” que todavía hace dos años estaba dispuesta a “dar un portazo tan fuerte al salir que habría podido fisurar todo el edificio” europeo. “Es otro hombre el que tomó las riendas de la política griega: logró hacer avanzar, paso a paso, al movimiento rojo-verde al otorgar a los ideales las características de un programa de gobierno. Los griegos lo escucharon. Ya no se trata de poner fin a la política de austeridad, sino de  aflojarla, como se hace con un cordón que estrangula”.

Grecia “en agonía”

El ‘Neue Zürcher Zeitung’ apunta con severidad el “fracaso de la campaña de miedo del Gobierno” y “el resultado de décadas de mala administración”. Señala la duda sobre si  “el país no se puede ser saneado sin una cura de adelgazamiento del sector público”.

Al abordar la dimensión europea del triunfo electoral, el diario de expresión alemana revela que “Tsirpas no solamente pretende salvar a Grecia, sino a todo el continente. El vencedor ha prometido mucho a su gente respecto a la montaña de deudas”. Frente a las altas expectativas, acota el NZZ: “es dudoso que las recetas del nuevo partido proporcionen alivio”, y manifiesta su temor de que Grecia “caiga en una miseria aún mayor”.

El ‘Basler Zeitung’, por su parte, acusa a Alexis Tripras de utilizar la ‘Fata Morgana’, el espejismo del retorno a la opulencia y al orgullo perdido desde la Antigüedad, cuando Grecia está “en agonía”. Tsipras sería solamente “una carismática pantalla de la nostalgia que ha sabido soplar sobre las brasas del potencial de ingenuidad helénica: “Grecia votó por la nostalgia este fin de semana, por que todo sea como antes de la crisis ...”

El cotidiano de Basilea compara al país con un barco que se sume lentamente en el oleaje, mientras los griegos continúan remando ciegamente sin advertir que deben dejar hundir una parte de sí mismos para que la magia se convierta en realidad”.

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