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Tuberculosis Investigadores unidos contra una enfermedad mortal

La tuberculosis mató a 1,6 millones de personas en 2017, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más que el sida y el paludismo juntos. Investigadores brasileños y suizos trabajan en desentrañar el secreto genético de esta bacteria para doblegar su multirresistencia. Pero los recortes presupuestarios en la ciencia brasileña obstaculizan los avances en este ámbito.

Símbolo de riesgo biológico en el vidrio de un laboratorio

Investigando la tuberculosis: el símbolo rojo advierte sobre el riesgo biológico que existe en el laboratorio del Centro de Referencia del profesor Hélio Fraga, en Río de Janeiro.

(swissinfo.ch)

En una sala del Instituto Tropical y de la Salud Pública de Suiza (TPHEnlace externo), el profesor Sébastien Gagneux recibe una serie de muestras provenientes de distintas regiones de Brasil, resultado de la labor realizada por la Fundación Oswaldo Cruz (FriocruzEnlace externo), el principal instituto brasileño dedicado a la investigación de la salud pública.

“Compartimos con Brasil un importante proyecto de investigación sobre la tuberculosis. El objetivo es descubrir cuales son las cepas bacterianas que encontramos en los pacientes de Río de Janeiro y determinar con qué frecuencia un enfermo es portador de diversos tipos de bacterias”, explica Sébastien Gagneux. Añade que existe la posibilidad de que una de estas bacterias sea multirresistente a los medicamentos administrados para tratar este mal. “El principal problema hoy en el mundo es la multirresistencia, hay variantes de la tuberculosis que no pueden ser curadas”, destaca.

De acuerdo con la OMS, el número de casos de tuberculosis resistente a los tratamientos aumentó en 2017. Ese año, se registraron 558 000 personas con resistencia a la Rifampicina, el medicamento más utilizado contra esta dolencia. De este grupo, el 82% presenta además un tipo de tuberculosis que es multirresistente. Y del número total de enfermos con multirresistencia, el 3,5% son nuevos casos y el 18% son personas cuyos cuerpos no reaccionan a los medicamentos de primera línea para la tuberculosis, es decir, aquellos que la mayoría de los médicos considerados como la mejor alternativa.

Se multiplica en las ciudades

El acceso a las muestras brasileñas es fundamental para el trabajo de investigación que realiza Suiza. Una parte de estas se sumará a un universo más amplio conformado por 259 cepas de la Mycobacterium turberculosis que han recibido de diversas regiones del mundo el profesor Gagneux y su equipo.

Un hombre con gafas y sentado en un despacho

Para el profesor Sébastien Gagneux, la tuberculosis es hoy un problema mundial. (Foto: Alexander Thoele)

(swissinfo.ch)

Un estudio publicado en 2013 por la revista ’Nature GeneticsEnlace externo mostró que la riqueza genética de la bacteria permite comparar su árbol genealógico con el del ser humano. Los investigadores concluyeron que la tuberculosis apareció hace 70 000 años en África y desde entonces acompaña a la raza humana. “Pero fue cuando el hombre decidió ir a vivir a las ciudades, al aumentar las poblaciones, que este mal se volvió más virulento”, dice el científico.

El objetivo no es solo descubrir la evolución de la enfermedad, sino también comprender por qué la tuberculosis se manifiesta de la misma manera en las personas infectadas en diferentes partes del mundo, aunque los bacilos que la provocan son distintos. Encontrar una respuesta es fundamental para combatir esta enfermedad. “La mayor parte de las investigaciones para desarrollar medicamentos o vacunas trabajan con una sola variante de la bacteria. Este mapeo podría contribuir a garantizar el mismo efecto de un medicamento en diferentes regiones del planeta”, explica Sébastien Gagneux.

Ciencia en crisis

El proyecto de investigación que realizan el TPH y Fiocruz es resultado de una cofinanciación. En Brasil, los subsidios fueron obtenidos por Afrânio Kritski, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro y miembro de la Fiocruz, en la Fundación Estatal de Apoyo a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación del estado de Río de Janeiro (FAPERJEnlace externo). En Suiza, los apoyos financieros provienen del Fondo Nacional Suizo de la Investigación Científica (FNSEnlace externo), que apoya actualmente una docena de proyectos de investigación en Brasil.Enlace externo Los recursos permiten el intercambio de jóvenes estudiantes de doctorado entre los dos países.

Y todo funcionaría de maravilla si no hubiera problemas económicos en Brasil. "Desafortunadamente, actualmente tenemos dificultades de financiación para el proyecto por parte de Brasil", revela Sébastien Gagneux. "Nosotros estamos haciendo nuestra parte, pero a menudo la contribución brasileña es lenta, lo que perjudica la ejecución del programa".

La crisis económica actual es el principal desafío que confrontan los investigadores brasileños. En 2017, el gobierno redujo un 44% el presupuesto destinado a la ciencia. Este año se prevé un recorte adicional de 15%. La situación es tan grave que el año pasado un grupo de 23 científicos internacionales, todos ellos ganadores de algún Premio Nobel durante los últimos 40 años, enviaron una carta al presidente Michel Temer para criticar la reducción de fondos con la que castigaba el trabajo científico.

“Falta dinero para financiar programas de cooperación e incluso para realizar un censo sobre los avances de la tuberculosis en el estado de Río de Janeiro. Tenemos serias dificultades para encontrar investigadores jóvenes porque la falta de recursos ha frenado las becas. Así que los universitarios emigran a otros países”, dice Afrânio Kritski, quien coordina también la cooperación internacional en la Red Brasileña de Investigación sobre la Tuberculosis (REDETBEnlace externo).

Una vieja amistad

Afrânio Kritski y Sébastien Gagneux son los dos investigadores jefes del proyecto helvético-brasileño. Se conocieron hace muchos años al coincidir en encuentros internacionales de investigadores latinoamericanos especializados en la erradicación de la tuberculosis. “Sébastien Gagneux participa activamente en los debates de REDETB, sobre todo en su dominio predilecto: la filogenia, es decir, el análisis genotípico de la Mycobacterium tuberculosis”, dice el investigador brasileño.

De cara a los problemas financieros que vive Brasil, el apoyo que reciben de otros países se ha vuelto oro molido para la investigación local. “Gracias al proyecto con Suiza hemos tenido acceso a la excelente estructura de investigación que tiene el profesor Gagneux y también gozamos de su experiencia en el dominio genómico. Esto ha permitido a nuestros estudiantes de postgrado ir a Basilea a adquirir nuevos conocimientos”, celebra Afrânio Kritski.

Aunque no sea de carácter financiero, Brasil también realiza una aportación importante. “Dada su dimensión continental, un país como Brasil puede conocer mejor el perfil de las mutaciones de las diferentes cepas bacterianas, especialmente aquellas que están asociadas a la tuberculosis multirresistente que más se propaga entre la población”, dice Afrânio Kritski.

Tuberculosis en Suiza

La tuberculosis, que antes estaba muy extendida en Suiza, ha ido disminuyendo hasta casi desaparecer.

El punto más bajo se registró en 2007, con 478 nuevos casos notificados, y aumentó ligeramente en los años siguientes hasta alcanzar unos 550 casos por año.

En la mayoría de los casos -alrededor del 75%- se trata de migrantes de zonas de alto riesgo (África, India).

Entre la población nativa, la mitad de los casos son de jubilados que ya habían contraído la enfermedad en la infancia.

Fuente: Oficina Federal de Salud PúblicaEnlace externo

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Falta de nuevos medicamentos

Draurio Barreira, médico brasileño encargado de tuberculosis en la UnitaidEnlace externo- organismo internacional con sede en Ginebra y dependiente de la OMS que se especializa en la adquisición de medicamentos- asistió a un taller de REDETB celebrado a principios de septiembre en Recife y considera que los países ricos como Suiza no deben limitar su ayuda a la cooperación científica.

“Todos los países ricos tienen una gran responsabilidad social en la lucha contra la tuberculosis. Se trata de una enfermedad que se transmite a través de la respiración y no existe ninguna vacuna o prevención. Ningún país está a salvo”, dice.

El médico brasileño conmina a la industria farmacéutica suiza, sector que representa el 40% de las exportaciones helvéticas, a dar un paso más. “Existe en Suiza una numerosa producción de medicamentos para tratar la tuberculosis, pero no hay nuevos productos. En 2012 y 2013 se lanzaron dos nuevos medicamentos en Estados Unidos y Japón, respectivamente, pero esto sucedió luego de 40 años de no ver nuevos productos para la tuberculosis en el mercado”, dice Draurio Barreira.

En su opinión, la experiencia de los grandes laboratorios farmacéuticos suizos, como Roche o Novartis, podría utilizarse en la lucha contra las enfermedades desatendidas. “Se utilizan hasta siete principios activos para el tratamiento de la tuberculosis resistente”, destaca Draurio Barreira. y “Suiza está en capacidad de desarrollar nuevos fármacos para este mal”, añade.

Más que el sida y el paludismo

Según el último Informe sobre la lucha contra la tuberculosis en el mundoEnlace externo de la OMS, los bacilos de esta enfermedad han infectado a 1 700 millones de personas, es decir, al 23% de la población mundial. Pero solo una pequeña parte de este grupo manifestarán la enfermedad.

En 2017, 10 millones de personas enfermaron de tuberculosis y 1,6 millones murieron. Este mal es la novena causa de mortalidad en el mundo, aniquilando a más personas que el sida y el paludismo juntos.

El 26 de septiembre de 2018, la ONU organizó en Nueva York la primera reunión de alto nivel sobre la tuberculosisEnlace externo, con el objetivo de acelerar las acciones para erradicarla. Representantes gubernamentales del más alto nivel (50 jefes de Estado, investigadores, médicos y personalidades como Bill Gates, fundador de Microsoft) participaron. La Declaración finalEnlace externo prevé atender a 40 millones de personas, de las cuales 3,5 millones son niños, antes del año 2022. Para lograr este objetivo, se deberán invertir anualmente más de 13 000 millones de dólares en prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis, así como 2 000 millones en investigación.

La erradicación de la tuberculosis forma parte de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible,Enlace externo firmada por 193 países de la ONU. Las naciones más afectadas (60% de los enfermos) son India, China, Nigeria, Paquistán y Sudáfrica.

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Traducción del francés: Andrea Ornelas

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