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Iniciativa Ecopop


Cupo a la inmigración para reducir la huella ecológica







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Ecopop initiative (Reuters)

Las áreas metropolitanas en Suiza han crecido mucho en los últimos años.

(Reuters)

Limitar la inmigración y promover el control de la natalidad en los países en desarrollo. Es lo que propone el grupo Ecopop para contener el crecimiento demográfico. Una polémica iniciativa que los suizos votan el 30 de noviembre.

La iniciativa de la asociación Ecología y Población (Ecopop) pide que la inmigración neta –el número de inmigrantes menos el número de emigrantes– no supere durante tres años una media anual del 0,2% de la población residente. Ecopop quiere, además, que al menos el 10% de la ayuda pública al desarrollo se destine a proyectos de planificación familiar voluntaria.

La iniciativa recogió cerca de 119.000 firmas de ciudadanos suizos en menos de 18 meses, más de las necesarias para  someter a votación nacional una propuesta que requiere una enmienda constitucional.

Ecopop quiere contribuir no solo a una calidad de vida sostenible en Suiza, sino también a reducir la inconcebible miseria en algunas regiones desfavorecidas del mundo”, afirma Alec Gagneux, miembro del comité de la iniciativa y sin afiliación política.

Un derecho fundamental

El grupo Ecopop, que milita por la reducción de la huella ecológica de la humanidad, sostiene que la planificación familiar voluntaria es un derecho fundamental proclamado por Naciones Unidos en 1968. Alec Gagneux acusa a los países industrializados de egoísmo y de falta de “empatía con la gente del mundo en desarrollo”.

Según el ingeniero y asesor autónomo en ayuda al desarrollo afirma, 222 millones de mujeres no tienen acceso a métodos de control de natalidad ni a información sobre planificación familiar: “Dos de cada cinco son embarazos no deseados”.

Ecopop critica la política de cooperación al desarrollo del Gobierno por descuidar el control de la natalidad en los países más pobres y concentrarse en otros proyectos.

Amplia oposición

La oposición a la iniciativa Ecopop es considerable. Incluye al Gobierno, los principales partidos políticos, los círculos empresariales, los sindicatos, las iglesias y la mayoría de las ONG dedicadas al desarrollo.

Todos coinciden en que la iniciativa es demasiado estricta, así como perjudicial para Suiza, su prosperidad económica y su tradición humanitaria. “No podríamos firmar ningún tratado internacional que entorpeciera o bloqueara la asignación de mínimo el 10% de los recursos a la planificación familiar. Suiza inventaría el colonialismo del siglo XXI”, sentencia Isabelle Moret, diputada del Partido Liberal Radical (PLR, derecha).

La socialista Silvia Schenker sostiene que es una iniciativa descaminada: “La relación entre restricción de la inmigración y planificación familiar es arbitraria, el contenido roza lo absurdo y el resultado que promete, irrealista”. De hecho, varios parlamentarios demócratas cristianos intentaron, en vano, reunir una mayoría en el hemiciclo para declarar la iniciativa inválida por razones jurídicas.

Algunos políticos, tanto de derecha como de izquierda, han manifestado cierta comprensión por el objetivo de Ecopop de reducir la huella ecológica de la humanidad. O en otras palabras: frenar el crecimiento demográfico. Pero denuncian la forma en que los promotores abordan la cuestión.

Natalidad y prosperidad económica

Economiesuisse, la federación de empresas suizas, ha alertado de que un límite anual de 16.000 inmigrantes puede estrangular el crecimiento de la economía helvética. Su economista jefe, Rudolf Minsch, ha insistido en que el país necesita mano de obra extranjera cualificada para compensar el envejecimiento poblacional.

La sociedad civil también se opone a la iniciativa. La coalición Alliance Sud, que agrupa a las principales ONG dedicadas a la cooperación y el desarrollo, considera que plantea peticiones absurdas. El problema de la presunta superpoblación del planeta no se puede resolver solo con el control de la natalidad, sostiene Peter Niggli, director de Alliance Sud.

“El número de nacimientos disminuye en el mundo. El crecimiento poblacional continuará hasta mediados de siglo, como consecuencia de una mayor esperanza de vida en los países en desarrollo”, según Peter Niggli.

Incluso la Organización de los Suizos en el Extranjero recomendó rechazar la iniciativa, durante su asamblea anual celebrada en agosto en Aarau.

Poco respaldo

El respaldo a Ecopop es escaso. Se reduce a un puñado de políticos y Thomas Minder es el único que se ha volcado en los debates sobre el tema. El senador, conocido por sus posiciones inconformistas y sus estrechos lazos con la UDC (derecha conservadora), defiende la iniciativa por razones de principio y de táctica.

Decepcionado porque la cámara alta rechazó elaborar un contraproyecto como él proponía, Minder instó al voto de protesta. “No confío en el Parlamento ni en el Gobierno para reducir drásticamente la inmigración”, declaró. Su temor reside en que la llegada de mano de obra extranjera sea una amenaza para la seguridad laboral y social del país.

Según Minder, la población suiza espera que las autoridades reduzcan la inmigración en cerca de un 40% tras el veredicto de las urnas, el pasado 9 de febrero. El Gobierno prepara actualmente las enmiendas jurídicas necesarias para aplicar, a partir de 2017, la iniciativa ‘contra la inmigración masiva’, cuyo artífice es la UDC. Una perspectiva que tensa las relaciones con la Unión Europea (UE).

En cambio, Lukas Reimann, uno de los tres miembros de la cámara alta a favor de la iniciativa Ecopop, se niega a explicar por qué recomienda su aprobación.

Limitar el crecimiento

El Ecopop fue fundado a inicios de los años 1970 por un grupo de militantes y científicos con el fin de sensibilizar a la opinión pública sobre el impacto del crecimiento demográfico en el medio ambiente. Se inspiró en un informe del Club de Roma, un grupo internacional de reflexión. En las décadas de 1980 y 1990, el grupo hizo campaña, tanto contra los planes del Gobierno para aumentar la cuota de inmigrantes, como contra las propuestas de Acción Nacional, un grupo de extrema derecha y antiinmigración.

Le preocupa que Suiza cuente con más de 10 millones de habitantes en 2025, cifra que podría pasar a 13,8 millones en 2050 si no se adoptan medidas para frenar la inmigración, según Ecopop, lo cual acentuaría la huella ecológica de Suiza.

El siguiente gráfico ilustra el crecimiento de la población desde 1900 y dos escenarios para el futuro.

Ecopop coopera con organizaciones similares en 10 países que militan por una política migratoria restrictiva en aras de la ecología. Es la primera vez que el grupo lanza una iniciativa popular capaz de conseguir un apoyo suficiente para someterla a una votación nacional.

Votaciones del 30 de noviembre: tres temas

Además de la propuesta para limitar la inmigración por razones ecológicas, los suizos votan otras dos enmiendas constitucionales.

Una iniciativa de la izquierda propone terminar con el impuesto a tanto alzado, régimen fiscal preferencial para los extranjeros acaudalados que residen en Suiza.

Una tercera iniciativa, lanzada por un comité de derecha, quiere prohibir la venta de las reservas de oro del Banco Nacional Suizo. Exige que el banco central atesore al menos el 20% de sus reservas de oro y las conserve en suelo helvético.

El 30 de noviembre se celebran también elecciones y votaciones en varios cantones y municipios del país.


Traducción del inglés: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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