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Suiza se congratula


Juan Manuel Santos, Premio Nobel de la Paz







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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016. (Keystone)

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016.

(Keystone)

El Premio Nobel de la Paz 2016 fue atribuido a Juan Manuel Santos. El galardón responde al esfuerzo del presidente de Colombia, artífice de un acuerdo con las FARC para poner fin a 52 años de guerra. ¿Por qué solo se premió a una de las partes?

“Se trata de un reconocimiento importante a los esfuerzos desarrollados en favor de la paz en Colombia”, subrayó el Ministerio suizo de Exteriores (DFAE) al manifestar su beneplácito a la atribución del Premio Nobel de la Paz al presidente colombiano Juan Manuel Santos.

"Colombianos, este premio es de ustedes, es por las víctimas y para que no haya una sola víctima más, un solo muerto más, debemos reconciliarnos y unirnos para culminar este proceso y comenzar a construir una paz estable y duradera"

Juan Manuel Santos

El galardón es un reconocimiento a todas las personas que han contribuido a la construcción de la paz, entre ellas los negociadores del Gobierno y las FARC y a las "personas e instituciones que nos han apoyado en este proceso", dijo el presidente Santos tras la noticia de que recibiría el Nobel de la Paz.

"Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando, sin descanso, por la paz de los colombianos, a esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días", agregó.

Un premio merecido

“El premio es muy merecido porque Santos se involucró en el proceso desde el inicio de su mandato en contra de otras expectativas”, señaló por su parte Enzo Nussio, investigador del Centro de Estudios para la Seguridad de Zúrich.  Consideró igualmente que el reconocimiento impactará el proceso para la paz que quedó en una suerte de impasse tras el plebiscito del pasado 2 de octubre.

“El premio debe ser visto como un homenaje al pueblo colombiano que, a pesar de todos los abusos sufridos, no ha perdido la esperanza de lograr una paz justa y a todas las partes que han contribuido a este proceso de paz", señaló el Comité del Nobel en un comunicado.

El Nobel de la Paz al mandatario colombiano retribuye los “esfuerzos tenaces para poner fin a una guerra civil de más de 50 años”, precisó la presidenta de esa entidad, Kaci Kullmann Five.

Aunque Colombia vive ahora lo que Santos ha caracterizado como una “zona gris”, luego de que el pueblo rechazara el acuerdo para la paz entre el Gobierno y las FARC, en plebiscito, en el país reina el silencio de las armas.

Además, la signatura del documento, elaborado con el concurso internacional, incluido el de Suiza, allanó el camino para terminar con una guerra que dejó más de ocho millones de víctimas.

“El hecho de que una mayoría de votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto”, subrayó Kullmann Five.

El Comité del Nobel advirtió, sin embargo, que “este resultado creó una gran incertidumbre para el futuro de Colombia. Existe un riesgo real de que el proceso llegue a su fin y que la guerra civil estalle de nuevo”. 

"El único premio al que aspiramos es de la paz con justicia social para Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras"

Comandante Timochenko

¿Y Timochenko?

La noticia de la atribución del Nobel a Santos fue recibida con entusiasmo pero también con estupor. La posibilidad de que el máximo galardón premiara los esfuerzos para la paz en Colombia estaba contemplada, pero incluyendo a los dos partes en la negociación.

"El único premio al que aspiramos es de la #PazConJusticiaSocial para #Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras #PazALaCalle", escribió el líder de las FARC en su cuenta personal de Twitter luego del anuncio del premio para Santos.

Al mismo tiempo, aprovechó para felicitar al presidente y reconoció la labor que desempeñaron durante el proceso los países garantes.

"Felicito al presidente Juan Manuel Santos, a garantes Cuba y Noruega, acompañantes Venezuela y Chile sin los cuales sería imposible la Paz", anotó el líder de las FARC.

El expresidente Ernesto Samper, en declaraciones a la emisora Caracol Radio, felicitó al presidente Santos y agregó que esperaba que el premio recayera sobre la mesa de negociación, “a las dos partes, porque sabemos del esfuerzo de estos cuatro años”.

“La paz se hace entre dos, ¿por qué solamente premiar a uno?”, inquirió la periodista de la Radio Suiza (SRF). “Es una pregunta muy justificada porque para lograr un acuerdo se necesitan dos partes”, respondió el director de Swisspeace, Laurent Goetschel.

El también catedrático de la Universidad de Basilea subrayó el giro que Santos imprimió en la política colombiana con respecto a la solución del conflicto armado, una postura que coincide con el señalamiento de Enzo Nussio en el sentido de que, a pesar del contexto adverso, el presidente se comprometió de manera determinante con el proceso de paz.

Para el experto del Centro para la Seguridad el presidente colombiano ha mostrado a lo largo del camino hacia la paz no solo inteligencia sino dotes de estratega y estadista. “El proceso ha tenido un alto costo” para Santos, pese a lo cual ha seguido adelante.  

Un proceso histórico

Los conflictos armados en Colombia han ensangrentado al país a través de más de medio siglo. Además de los enfrentamientos armados entre el Gobierno y los diversos grupos armados, la violencia ha sido alimentada con la intervención de paramilitares, narcotraficantes y, más recientemente, por los grupos denominados Bacrim (bandoleros y criminales).

Las insurgencias se han ido desmovilizando y en este momento solamente quedan dos grupos, las FARC, y el Ejército de Liberación Nacional (ELN/en proceso preparatorio para iniciar negociaciones con el Gobierno).

En septiembre de 2012, Santos y Timochenko, anunciaron el inicio de negociaciones para poner fin al conflicto armado.

Eso fue algo que no se esperaba, comenta Enzo Nussio. En efecto, luego de dos mandatos a lo largo de los cuales su predecesor, Álvaro Uribe, debilitó a las FARC pero no logró derrotarlas ni concluir con ellas un acuerdo de paz, el contexto distó, y ha distado, de ser idóneo. Uribe llegó incluso a calificar de “traidor” a Santos por sentarse a negociar con la guerrilla.  

Y ello, amén de la complejidad propia de una negociación de esa naturaleza, constituyeron un enorme desafío para el proceso de paz, y en particular para el presidente.

Cuesta arriba

“Hubo muchos momentos en que el proceso pudo darse por terminado por dificultades de diversa índole”, recordó Nussio. Santos añadió, se mostró no solamente inteligente sino como un buen estratega.

Cincuenta y dos años después de enfrentamiento entre las FARC y el Gobierno, y al término de cuatro años de intensas negociaciones, Santos y Timochenko firmaron un acuerdo de paz el pasado 26 de septiembre. En la elaboración del documento, considerado paradigmático, participaron, además de los negociadores colombianos, expertos de una veintena de países, incluida Suiza.

La euforia traspasó las fronteras del país andino y la comunidad internacional, que ha participado en el proceso pacificador, compartió con los colombianos ese hito histórico. Sin embargo, el entusiasmo quedaría congelado unos días más tarde cuando el 2 de octubre los votantes, con un margen mínimo, pero suficiente, rechazaron el acuerdo de paz.

El NO cayó como un baldazo de agua helada. Sin embargo, las partes ratificaron su compromiso con la paz y manifestaron su disposición a rectificar el acuerdo.

Un impulso a la paz

“Santos recibió con grandeza el resultado del plebiscito y se mostró como todo un estadista”, califica Enzo Nussio. Reconoce igualmente la positiva respuesta de las FARC, “nada polarizante”, que reiteraron su decisión de continuar el proceso para la paz.

Para el especialista en temas de seguridad y posconflicto, la atribución del Nobel a Santos  podría condicionar el comportamiento de este, así como de su población. Por ejemplo, haría más difícil poner término al cese al fuego, decretado inicialmente de manera definitiva y limitado por Santos, luego del plebiscito, al 31 de octubre.

El impacto del Nobel, añade Nussio, será más bien positivo, aunque no descarta que algunos colombianos puedan interpretarlo como una presión externa. De hecho, dice, quedó visto (con el resultado del plebiscito) que la opinión internacional no es necesariamente compartida por toda la población colombiana.

¿Qué opina usted de la atribución del Nobel al presidente Santos?

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