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Los altos ejecutivos de grandes empresas en Suiza que se asignaron sueldos estratosféricos en los últimos años ahora tienen que arreglar cuentas con la democracia directa. (Keystone)

Los altos ejecutivos de grandes empresas en Suiza que se asignaron sueldos estratosféricos en los últimos años ahora tienen que arreglar cuentas con la democracia directa.

(Keystone)

La repentina serie de iniciativas populares sobre cuestiones salariales dan la impresión de una “revuelta” contra las remuneraciones astronómicas que perciben los altos ejecutivos. Dos expertos universitarios, sin embargo, aseguran que no atentan contra el principio de la economía de mercado.

Apenas digerido el susto del pasado 3 de marzo, cuando la iniciativa popular contra las remuneraciones abusivas superó el veredicto de las urnas, los suizos están convocados a votar el 24 de noviembre otra propuesta para limitar los sueldos de los altos directivos. La iniciativa 1:12 – Por salarios justos exige que el salario más alto en una empresa no sea más de doce veces superior al salario más bajo.

El próximo año, los ciudadanos se pronunciarán sobre una iniciativa que pide fijar por ley un salario mínimo. Tradicionalmente, las reivindicaciones salariales provenían de la izquierda. En los últimos años, curiosamente, han conseguido un amplio apoyo entre los votantes de otros partidos.

Algunas cifras

Según los datos más recientes que publica la Oficina Federal de Estadística, el salario medio bruto en Suiza de un empleo a tiempo completo era de 5.979 francos mensuales en 2010.

La media del sueldo mensual bruto de los cuadros superiores equivalía a 10.195 francos en el sector privado y a 16.526francos en el público (Confederación); la de los altos ejecutivos a 22.755 francos en el primer caso y a 21.548francos en el segundo.

Una décima parte de los asalariados ganaba menos de 3.953 francos y otra décima más de 10.833 francos.

Un sistema importado

“Los ciudadanos se han revelado contra un sistema de remuneración importado de los países anglosajones en las últimas dos décadas a raíz de la globalización”, explica a swissinfo.ch Rafael Lalive, profesor de Economía en el Universidad de Lausana. Se trata de un sistema vinculado al “desarrollo de los productos financieros, por ejemplo las opciones de compra, que permitieron a los altos directivos cobrar sueldos astronómicos”.

En Suiza, este sistema no solo generó descontento popular, sino también “una gran tensión entre la industria nacional, por una parte, y los grandes bancos y las multinacionales exportadoras, por otra”, señala Tobias Straumann, profesor de Historia de la Economía en las Universidades de Zúrich, Lucerna y Basilea.

El modelo tradicional de empresariado helvético se basa en la responsabilidad social. La patronal suiza “tiene la sensación de que la élite de las grandes sociedades se aprovecha de Suiza, donde trabaja, vive y percibe cuantiosos salarios, sin mostrar el menor interés por el país. Y lo juzga inaceptable”.

Desigualdad salarial

Según la clasificación anual elaborada por el sindicato Travail.Suisse, en 2012, la mayor disparidad salarial en Suiza se registró en la farmacéutica Roche. Su consejero delegado, Severin Schwan, ganaba 15.791.000 francos, 261 veces más que el empleado menos pagado.

En el segundo lugar se sitúa Nestlé. Su consejero delegado Paul Bulcke ganaba 12.608.000 francos, 238 veces el salario más bajo que abona el gigante de la alimentación.

En tercera posición, figura ABB. La remuneración de su consejero delegado Joe Hogan -10.158.000 francos- equivale a 225 veces el salario del empleado menos pagado.

No es la riqueza en sí lo que se impugna. “Si un empresario muy rico da la impresión de ocuparse de su empresa, sus empleados y de estar comprometido con Suiza, la gente le reconoce su riqueza como un derecho”, precisa el experto.

La iniciativa del empresario Thomas Minder que los suizos aprobaron en marzo pasado reflejaba esta brecha. Según ambos expertos, no se trata de poner en tela de juicio el principio del libre mercado.

“La iniciativa Minder ha corregido una libertad que carecía de fundamento: Ha retirado a los altos directivos de las grandes sociedades el poder de determinar sus propios salarios y lo ha restituido a los propietarios, que son los accionistas. Esto contribuye a que el libre mercado funcione mejor, porque concede a los propietarios el derecho de sancionar un mal rendimiento y premiar a los directivos por los buenos resultados. Es una forma de recuperar sistemas de remuneración más realistas, pero sin que el Estado se inmiscuya en asuntos que conciernen al sector privado”, afirma Rafael Lalive.

Cambio radical de las reglas de juego

Es una diferencia fundamental respecto a la iniciativa 1:12 – Por salarios justos, que pretende fijar un tope a las diferencias salariales en una empresa. Correspondería al Estado vigilar que la norma se cumpla. Precisamente, debido a esta intervención del Estado en la iniciativa privada, los dos expertos sostienen que la propuesta de las Juventudes Socialistas no conseguirá la doble mayoría (población y cantones) que necesita el 24 de noviembre.

La iniciativa “cambiaría la regulación de los salarios, las reglas de la economía. Pero no es lo que quiere la mayoría de la población, pues los suizos son más bien liberales en materia económica”, anota Tobias Straumann.

La economía helvética funciona bien, el índice de desempleo es muy bajo y no hay mayores problemas sociales. No se dan las condiciones para cambiar de sistema.

“Es verdad que la brecha salarial en Suiza se ha ampliado en los últimos veinte años, pero no ha crecido mucho. No se puede comparar con la de Estados Unidos o Gran Bretaña, donde las desigualdades se han disparado y no solo los ricos se han hecho más ricos y los pobres aún más pobres, sino que se observa un dramático declive de la clase media”, señala Tobias Straumann.

El tema seguirá en la agenda política

“La paz social permanece aún intacta en Suiza. La gente no ha entrado en cólera como en Estados Unidos o Gran Bretaña. Por esa razón la receta de los jóvenes socialistas no obtendrá una mayoría de votos. Sin embargo, estoy convencido de que el tema de los salarios no desaparecerá después de esta votación, sino que centrará el debate político durante bastante tiempo”, pronostica Straumann.

“Habrá que esperar que la iniciativa Minder se aplique durante tres o cuatro años para saber si es suficiente para frenar la explosión de los salarios”, opina Rafael Lalive. “Si las remuneraciones de los altos ejecutivos no disminuyen, entonces creo que una leve mayoría de suizos estará a favor de otorgar al Estado el poder para limitar los sueldos. Ahora es prematuro”.

Demasiado pronto también para emitir previsiones sobre la iniciativa de los sindicatos que exige establecer un salario mínimo por ley. No obstante, cabe distinguir entre el alcance de esta medida y los cambios radicales que prevé la iniciativa 1:12. De hecho, “los salarios mínimos son una realidad en numerosos países”, recuerda Lalive.

Incluso en la propia Suiza: Jura y Neuchâtel han adoptado el principio del salario mínimo a escala cantonal. En cambio, los ciudadanos de los cantones de Vaud y Ginebra lo rechazaron. Un empate 2 a 2 que podría presagiar una batalla reñida entre partidarios y detractores en una votación nacional. Es imperativo hablar en condicional, ya que los cuatro veredictos de las urnas hasta ahora han tenido lugar en la región francófona del país.

Las tres iniciativas en breve

La iniciativa popular contra las remuneraciones abusivas, lanzada por Thomas Minder fue aprobada el 3 de marzo de 2013 con el 68% de los votos y en todos los cantones. Establece que sea la asamblea general de accionistas la que determine anualmente el monto de las remuneraciones del consejo de administración, el órgano consultivo y la dirección de las empresas que cotizan en la Bolsa suiza. Prohíbe las indemnizaciones por extinción de contrato y las remuneraciones anticipadas.

Los suizos votan la iniciativa 1:12 – Por salarios justos, que lanzaron las Juventudes Socialistas, el 24 de noviembre de 2013. Estipula que en toda empresa el salario más alto no puede ser más de doce veces superior al sueldo más bajo.

El Parlamento aún debate la iniciativa Para la protección de salarios justos que lanzó la Unión Sindical Suiza. La propuesta pide la introducción de un salario mínimo de 22 francos la hora, lo que corresponde a un sueldo mensual de cerca de 4.000 francos. Esta suma debería ser adaptada periódicamente a la evolución de los salarios y de los precios.


(Traducción del italiano: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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