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"El amargo fruto de la palma aceitera"

El negocio de los aceites de palma es considerado como uno de los más rentables económicamente a escala mundial.

Empero, su implantación suscita inquietud merced al serio impacto ecológico y a las violaciones a los derechos humanos que ha generado.

"Los grandes cultivadores de palma (como Indonesia, Malasia y Nigeria, por ejemplo) comparten características que no son puramente edáfo-climáticas. Son países con historias democráticas complicadas, donde se han alternado gobiernos autoritarios (...) y el fenómeno de la corrupción es importante".

En su estudio El Cultivo de la Palma Africana en el Chocó, la Diócesis de Quibdó y la organización Human Rigths Everywhere (Derechos Humanos para Todos) advierten lo anterior y añaden que los países con cultivos de la palma africana comparten también el hecho de poseer vastas extensiones de terrenos...

"...baldíos o forestales poco protegidos por la legalidad ecológica o territorial (en la teoría o en la práctica) y a menudo pertenecienes a grupos étnicos minoritarios con poca posibilidad de defender sus derechos y sobre los que hay interés político en su opresión".

Informar y crear conciencia

El estudio, publicado con el apoyo del Programa Suizo para la Promoción de la Paz en Colombia (SUIPPCOL), pretende proporcionar a las comunidades del Chocó y a sus organizaciones acompañantes (nacionales e internacionles) la posibilidad de entender las implicaciones del cultivo de la palma africana.

Además de crear conciencia entre las comunidades concernidas, el texto busca hacer lo propio con los gobernantes para que "tomen decisiones informadas" y "protejan el derecho de las comunidades", y con los empresarios "para que impulsen un desarrollo más ético".

Ganancias inestables

El documento subraya la rentabilidad económica de la palma africana como resultado de las características de la planta, tales como la longevidad y la tecnología accesible, o merced al incremento constante de la demanda en el mercado internacional.

Precisa que en los últimos años el precio mundial del aceite de palma ha oscilado entre 250 dólares (enero 2001) y 504 dólares (mayo 2004) con una tendencia general al alza (22% entre diciembre 2003 y mayo 2004).

Sin embargo, destaca igualmente que la evolución del precio del aceite de palma desde el inicio de su comercialización en 1950 muestra un desplome desde un precio de más de 1.800 a menos de 300 dólares por tonelada métrica, como consecuencia, entre otras, del aumento de la oferta provocada por el incremento de la producción en toda la faja de países subtropicales y tropicales.

El estudio, entre cuya bibliografía se encuentra El amargo fruto de la palma aceitera del World Rainforest Movement (Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales), añade que ante eventuales caídas de los precios, los cultivadores de la palma africana -planta perenne- no pueden pasar a otros cultivos.

Impacto ecológico

De acuerdo con el estudio sobre la palma africana, el cultivo intensivo de esa planta implica la creación de nuevos ecosistemas: La palma no se integra al ambiente existente y lo reemplaza con el suyo, lo que significa que destruye las especies de fauna y flora que no son compatibles con ella o las transforma. Es decir, no tolera la biodiversidad.

La investigación alude al uso de fertilizantes altamente nocivos para el medio ambiente en algunos países productores de palma africana pero también da cuenta de la creciente presión mundial para el respeto a la naturaleza, que ha incidido en una reducción del empleo de tales productos.

Se refiere específicamente a la organización ecologista suiza World Wildlife Found (WWF), merced a cuya iniciativa se creó un movimiento de empresas (nacionales y trasnacionales) y organizaciones (gubernamentales y no gubernamentales) involucradas en el negocio, bajo condiciones social y ambientalmente saludables, de la palma africana.

Sumideros de carbono

Las empresas presentan también los cultivos de la palma africana como sumideros de carbono, lo que "puede ser un argumento en cuanto la palma no sea utilizada para reemplazar bosques y florestas tropicales", subraya el libro.

En ese tenor, advierte, con base en las investigaciones del científico alemán Ernst-Detlef Schulze, que si se corta un bosque viejo para reforestar, el balance de absorción de carbono es negativo en un principio y se necesitarán décadas para obtener realmente el resultado que se espera, mientras que un bosque viejo ya es activo en el retiro de CO2.

"Es claro que la palma puede ser un estupendo sumidero de carbono si sustituye una zona desforestada, un potrero u otro cultivo agrícola. Pero pretender cortar una zona de bosque hidrófilo ecuatorial para sustituirla por un monocultivo de palma y encima reclamar los incentivos económicos por fijar carbono atmosférico, parece un argumento que muy poso tiene de lógica ecológica", subraya la investigación.

El estudio asienta, que aunque el cultivo de la palma africana tiene una rentabilidad económica de corto plazo interesante para Colombia, asegurando ingresos en divisas muy útiles en el marco de las políticas neolibeales, no ha sido "ese cultivo milagroso que tanto han publicitado los gobiernos".

Ningún milagro

Por una parte, la reducción constante del precio internacional del aceite frente al aumento de la producción, ha obligada a incrementar constantemente las áreas cultivadas para mantener sus beneficios.

Por la otra, los impactos ecológicos de los cultivos industriales han provocado la destrucción de bosques y la pérdida de biodiversidad que a largo plazo causan la erosión del suelo y facilitan el cambio climático.

Y, desde el punto de vista humano, las plantaciones de la palma africana enmarcan una situación caracterizada por la falta de respeto a la legalidad que ha llevado a muertes, desplazamientos y ataques a la identidad cultural.

Por todo ello, los autores del libro El Cultivo de la Palma Africana en el Chocó, piden al gobierno del presidente Álvaro Uribe que suspenda las plantaciones de ese producto hasta que se esclarezcan todas las irregularidades denunciadas.

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

La palma africana es una planta monocotiledónea pertenciente a la familia de las Palmaceae.

Es el cultivo oleaginoso que mayor cantidad de aceite produce por unidad de superficie.

En condiciones ideales, la palma africana produce frutos en aproximadamente tres años. Es un cultivo perenne y su producción, con rentabilidad variable, puede durar hasta 50 años.

Empero, la planta logra su momento de producción máxima entre los siete y los 10 años de vida.

Contexto

El aceite de palma se usa como aceite de cocina y en la producción de margarinas y entra en la preparación de productos industriales de panadería, pastelería, confitería, heladería.

El aceite de pulpa se utiliza en la producción de cosméticos, detergentes y jabones, así como en la fabricación de pinturas, velas, cremas para zapatos, tinta de imprenta, acero inoxidable y en la industria textil y del cuero.

Posible empleo en la producción de combustible (biodiesel).

Colombia es el quinto productor mundial de fruto de aceite de palma y, en el 2001, el país ocupó el undécimo lugar entre los países exportadores.

El amargo fruto de la planta aceitera del World Rainforest Movement, que considera que las plantaciones de la palma africana no tienen que ver con el mejoramiento de las condiciones de vida y la protección ambiental en los países del Sur, sino con la obtención de beneficios por parte de las élites locales y las empresas nacionales y trasnacionales.



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