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"Suiza podría hacer más por Siria"

Una familia huye de los combates entre el Ejército Libre de Siria y las fuerzas gubernamentales en Idlib.

(Keystone)

Desde hace un año los sirios luchan por su libertad, su dignidad y el derrocamiento del régimen. Cada vez son más los miembros de la oposición que piden apoyo a la comunidad internacional, incluida Suiza. Es el caso de Sara A., activista suiza de origen sirio.

Sara A. vive desde hace 25 años en Suiza. Estudió ciencias naturales en Siria y llegó a Suiza para doctorarse. Aquí conoció al que hoy es su esposo, aquí se estableció y creó una familia.

Cada año solía visitar a su familia y amigos en su vieja patria. Hasta que el 15 de marzo de 2011 estalló la revuelta popular en Siria. Desde esa fecha no ha podido volver. Y es que Sara ha alzado su voz para denunciar la brutalidad con la que el régimen sirio reprime las manifestaciones pacíficas.

Esta militante, que hasta la primavera árabe no se interesaba por la política, hizo públicas sus denuncias, primero, en Facebook y luego, en la prensa suiza. Como las conversaciones telefónicas con Siria están intervenidas, Sara suele contactar a su gente vía Skype y Facebook, cuando las conexiones Internet no están interrumpidas.

swissinfo.ch: Usted prefiere guardar el anonimato. ¿Se siente amenazada por el régimen sirio incluso en Suiza?

Sara A.: No temo por mí, sino por mis parientes en Siria. Algunos de mis conocidos en Suiza han recibido amenazas y sus familiares en Siria han sufridos represiones.

Afortunadamente, a mi familia no le ha pasado nada y confío en que siga así. He manifestado mi posición abiertamente y no deseo una mayor presencia pública.

swissinfo.ch: ¿Cómo vivió el inicio de la revolución?

S.A.: Me encontraba en Suiza cuando comenzaron las revoluciones en Túnez y Egipto. Jamás me imaginé que fuera posible derrocar las dictaduras en los países árabes. Cuando vi la cantidad de gente que se echaba a la calle en Egipto, empecé a albergar esperanzas.

En Siria aún no habían comenzado, pero yo ya lloraba. Hemos pasado tanto miedo. Tengo 50 años, o sea, he vivido 50 años sumida inconscientemente en el miedo.

Y de repente entendí que ese régimen podía caer, que finalmente la democracia y la libertad de expresarnos libremente eran opciones a nuestro alcance. No veía la hora de que la chispa saltara también en Siria.

swissinfo.ch: ¿Presentía entonces que la escalada de violencia podría llegar a tal grado?

S.A.: Al principio estaba llena de esperanza. Me decía que Assad es un presidente joven que goza de una buena formación. Confiaba que tras los sucesos vividos en Túnez y Egipto, cuyos presidentes no tardaron en ser derrocados, Assad entablaría el camino de un cambio pacífico.

Pensaba que entendería que su época había terminado, que el pueblo tendría la última palabra y que dejaría el camino libre para no acabar –tanto él como su familia – como los gobernantes de Túnez y Egipto.

swissinfo.ch: ¿Cuándo decidió comprometerse a favor de la revolución?

S.A.: Después del discurso de Bashar al-Assad, en el que declaró que habría una guerra, si en lugar de regresar a sus casas y guardar la calma, la gente buscaba la confrontación. En ese momento se desvanecieron mis esperanzas de una transición pacífica.

Siento la necesidad de denunciar públicamente los delitos que comete el régimen. Si no lo hiciera, me sentiría culpable y cómplice.

swissinfo.ch: ¿Cuál es la posición de la comunidad siria en Suiza frente a lo que vive su país?

S.A.: La comunidad siria en Suiza está tan dividida como la sociedad siria: hay gente fiel al régimen en el entorno del consulado, personas que tienen vínculos económicos con el régimen. Y también hay opositores y personas que guardan silencio por miedo a represalias.

Quieren tener la libertad de poder viajar a Siria y visitar a sus familiares. Y aunque simpaticen con la revolución, no se suman a una manifestación contra el régimen. El régimen mantiene vigilada a la comunidad siria. En cada reunión hay espías infiltrados.

swissinfo.ch: Usted forma parte de ‘Demócratas Sirios’, una asociación que reúne a opositores sirios en Suiza. ¿Cómo cree que debe actuar Suiza frente a Siria?

S.A.: Estamos agradecidos de que Suiza diera una señal inequívoca al retirar en agosto pasado a su embajador en Damasco y ordenara recientemente el cierra de su embajada.

Pero Suiza podría hacer mucho más, por ejemplo reconocer al Consejo Nacional Sirio (CNS) como representante legítimo, al igual que lo han hecho Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Nuestro deseo es que Suiza interceda en todas las organizaciones internacionales para que excluyan de su seno a los representantes sirios. El sirio es un régimen mafioso que carece de toda legitimidad en la política internacional.

Queremos también que se expulse a la cónsul de Siria en Ginebra y Asma al-Assad, la esposa del presidente, figure en la lista de sanciones contra las personas del entorno del régimen. Es muy probable que una gran parte del dinero se haya transferido a su cuenta.

En el ámbito humanitario, los ‘Demócratas Sirios’ deseamos que Suiza intervenga para que se creen corredores humanitarios y se brinde asistencia a los heridos graves en Siria.

swissinfo.ch: ¿Cuál es su visión para Siria?

S.A.: Espero que las 137 naciones que aprobaron la condena del régimen en la Asamblea General de la ONU respalden a la oposición, concretamente al Consejo Nacional Sirio y a través de él también al Ejército Libre Sirio. Y confío en que cambien los equilibrios en el ejército (disidentes y fieles).

Un apoyo político, como la expulsión de un representante, puede animar a la población en Siria a dar la espalda al régimen. Tengo plena confianza en que el pueblo sirio es capaz de aunar esfuerzos y evitar que el régimen arrastre al país a una guerra civil.

Suiza-Siria

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha contactado a Suiza para saber si está dispuesta a acoger a un grupo de refugiados sirios.

Las autoridades competentes estudian la demanda, según declaró el ministro de Exteriores, Didier Burkhalter, ante el Parlamento.

Suiza actúa en diferentes ámbitos para ayudar a resolver “el drama” en Siria, según Burkhalter.

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Tortura en hospitales sirios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) denuncia torturas en hospitales sirios.

La neutralidad de los hospitales y del personal médico debe respetarse en cualquier condición, exige la OMS. Los hospitales deben atender a los pacientes sin distinción de raza u origen étnico.

Las imágenes difundidas por el canal de TV británico, Channel 4, mostraban a personal médico participando en las torturas infligidas a los manifestantes. Pero no se ha podido comprobar la autenticidad de las imágenes.

La OMS ha enviado a dos equipos de emergencia a Damasco. Se encargarán de ayudar a la población durante tres meses, si el gobierno sirio les autoriza a acceder a las regiones en cuestión.

Se destinarán 4 millones de dólares a esta misión con el fin de incrementar los recursos humanos para asistir a los heridos.

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(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch

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