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70 AÑOS DE ALIANZA ATLANTICA Suiza-OTAN: coqueteo, pero sin boda

Guy Parmelin y varios soldados

2 de marzo de 2017: el ministro suizo de Defensa, Guy Parmelin espera la llegada a Berna del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg.

(Lukas Lehmann / Keystone)

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebra este jueves los 70 años de su creación. Suiza colabora con esa entidad de defensa desde hace más de 20 años. Pero una adhesión está descartada por razones de estricta neutralidad.

El 4 de abril de 1949, en Washington, diez países europeos (Reino Unido, Francia, Portugal, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Islandia, Noruega e Italia) concluyeron una alianza con Estados Unidos y Canadá. El objetivo era entonces “contener” a la Unión Soviética y a sus aliados, permitir a Alemania ganar autonomía e integrarla en el bloque occidental, con el fin de mantener una presencia norteamericana y su “paraguas” nuclear sobre Europa.

La organización se desarrolló en la década de 1950 integrando a Grecia, Turquía y Alemania, y luego a España en la década de 1980. Pero fue después de la caída de la URSS en 1991 cuando la organización experimentó su mayor expansión, englobando gradualmente a la mayoría de los países de Europa del Este. La OTANEnlace externo tiene 29 estados.

Artículo 5

Aunque también contiene aspectos políticos, el Tratado del Atlántico Norte es sobre todo una alianza militar en el tenso contexto de la Guerra Fría. El objetivo era entonces proteger claramente a los Estados pequeños y a las democracias occidentales de una invasión de los países del Pacto de Varsovia.

Temerosa también de una invasión soviética, Suiza no quiere formar parte de la OTAN. De hecho, la adhesión sería incompatible con su política tradicional de neutralidad.

“Sobre todo, el artículo 5 del Tratado es incompatible con la neutralidad. Obliga a los Estados signatarios a intervenir si uno de ellos es atacado", explica Alexandre VautraversEnlace externo, responsable del CAS/MAS en Seguridad Global de la Universidad de Ginebra y redactor en jefe de la Revista Militar SuizaEnlace externo.   

Asociación para la Paz

Pero el hecho de no ser miembro, no impide la colaboración. Desde 1996, Suiza se adhirió a la Asociación para la Paz (PpP) de la OTAN. Se trata de un “instrumento de cooperación flexible” entre la OTAN y diferentes socios.

El Ministerio de Exteriores suizo explicaEnlace externo que la PpP es importante para Suiza, ya que “proporciona un marco institucionalizado para llevar a cabo un diálogo sobre política de seguridad con los países de su entorno estratégico”. Además, la PpP “contribuye a la preparación de las fuerzas armadas suizas para participar en operaciones de apoyo a la paz bajo la dirección de la OTAN, la UE o la ONU”.

No todos comparten esta visión. Varias voces -tanto en círculos de izquierda como de la derecha conservadora- estiman que la PpP es incompatible con la neutralidad y constituye una adhesión larvada a la OTAN. Estas críticas provienen en particular del Grupo por una Suiza sin EjércitoEnlace externo, de la Acción por una Suiza Independiente y NeutraEnlace externo y de los miembros de la Unión Democrática del Centro (UDC/derecha conservadora).

Un socio esencial

Entonces, ¿la PpP es una puerta de entrada a la OTAN? Alexandre Vautravers relativiza. “Hay varias etapas en la historia de la PpP. Originalmente, era claramente una mano extendida a los países neutrales y a los antiguos miembros del Pacto de Varsovia. Con el tiempo, estos últimos se adhirieron a la OTAN, como Hungría o Bulgaria”.

Ahora que los países de Europa del Este se han unido a la Alianza, la PpP sigue siendo una plataforma sencilla para la colaboración con los países neutrales de Europa Occidental (Suiza, Austria, Irlanda...) y con los países de Asia Central (Albania, Rusia, Ucrania, Uzbekistán, etc.). Y para Alexandre Vautravers, esto no es incompatible con la neutralidad. “Si la PpP es vista como una escalera que conduce a la OTAN, los países neutrales han tenido la oportunidad de detenerse en el primer escalón y no ir más allá”, dice.

En cualquier caso, para este experto en seguridad, la OTAN sigue siendo un socio casi indispensable. “La OTAN representa más del 70% del gasto militar mundial. Si queremos establecer normas, por ejemplo, en el calibre de las municiones, la organización del trabajo de un equipo militar conjunto, es inevitable un acercamiento a los criterios de la OTAN, nos guste o no".


Readucido del alemán por Marcela Águila Rubín

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