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Abandono nuclear


Una elección valiente, pero llena de incógnitas




El Gobierno suizo anuncia el fin de la energía nuclear. (Keystone)

El Gobierno suizo anuncia el fin de la energía nuclear.

(Keystone)

El 25 de mayo, el Gobierno suizo decidió abandonar progresivamente la energía nuclear. Una determinación que la prensa helvética valora positivamente, aunque deja abiertos muchos interrogantes sobre el futuro aprovisionamiento energético.

Una “apuesta fuerte y valiente”, escribe La Regione, diario del Tesino. Esta decisión convierte a Suiza en uno de los primeros países en el mundo que aboga por un futuro sin energía atómica, escribe 24 Heures, de Lausana. “Para un país tan cauto”, opina Le Matin, se trata de una especie de revolución”.

Según el rotativo Blick, no se trata solamente de una señal en favor de un abastecimiento sin energía nuclear. “Es también una muestra de que las mujeres en el Consejo Federal (gobierno) defienden los intereses de Suiza, sin dejarse influenciar por los poderosos lobbies del sector nuclear”.

Mujeres contra la energía atómica

Según el diario zuriqués, fueron las cuatro ministras que integran el Ejecutivo – Doris Leuthard, Simonetta Sommargua, Micheline Calmy-Rey y Eveline Widmer-Schlumpf – quienes se pronunciaron en favor del abandono nuclear.

Mujeres, escribe el comentarista, “que hicieron un regalo a Suiza y a la próxima generación”, sentando las bases para la creación de nuevos empleos en un mercado (eficiencia energética y energías renovables) en pleno auge.

Más crítico se muestra el Basler Zeitung, según el cual las cuatro ministras han fijado la política energética para los próximos 50 a 80 años, “sin entrar en discusiones con la industria eléctrica, sin considerar la opinión del mundo económico y sin escuchar a expertos independientes”.

Un “gobierno suizo normal”, sostiene el rotativo de Basilea, no habría cedido tan pronto a la presión de la opinión pública. Hubiera esperado por lo menos hasta que se publicara un informe detallado sobre el accidente en Japón y la evaluación de la seguridad de las centrales suizas.

Subraya el Basler Zeitung que el anuncio del abandono de la energía atómica se produce en vísperas de las elecciones legislativas federales. El Gobierno, sostiene el rotativo, no se preocupa por la seguridad de la población, sino que teme a los electores. “Es duro de aceptar”.

También el Neue Zürcher Zeitung destaca que el Consejo Federal ha seguido la posición de los partidos: “En el campo burgués (partidos de centro-derecha y derecha) se ha desvanecido la voluntad de defender la energía nuclear”.

¿Qué alternativas?

El Gobierno ha marcado la dirección, observa 24 Heures, pero no está claro aún cuál es el camino a seguir. “¿Qué espacio se les dará a las energías renovables y las centrales de gas? ¿Y de dónde saldrán los fondos necesarios?, se interroga el periódico de Lausana.

Debemos encontrar urgentemente alternativas para disponer de suficiente electricidad, advierte a su vez el Tages Anzeiger. Dentro de unos diez años, destaca el diario zuriqués, las centrales de Mühleberg y Beznau se desactivarán y vencerán los contratos de suministro de energía nuclear con Francia.

El 39% de la producción eléctrica de Suiza proviene de cinco centrales nucleares, recuerda Le Matin. “Habrá que buscar alternativas para compensar estos 26.000 millones de kWh”.

Muchos interrogantes quedan abiertos, concluye el Berner Zeitung, recordando, por ejemplo, que la ampliación de las estructuras de producción de energía hidroeléctrica –principal fuente de energía renovable del Suiza – suscita una fuerte oposición. También el desarrollo de la energía geotérmica, subraya, se halla en una fase primordial.

Según el editorialista de La Regione, habrá que “invertir con determinación en la investigación a alto nivel” para poder abastecer al sector económico y los hogares de “energía suficiente y a precios accesibles”.

Encontrar los recursos, agrega el diario del Tesino, “no debería ser imposible, dado el buen estado de nuestras arcas públicas”. En al ámbito económico, sostiene el ginebrino Le Temps, “el esfuerzo que se pide a los consumidores finales de electricidad será importante, pero soportable”.

Si no hay voluntad de asumir los gastos – advierte el Tages Anzeiger – la clase política se verá paralizada: carente de una mayoría a favor de nuevas centrales nucleares y carente de un mayoría que respalde la ampliación de las capacidades de abastecimiento.

“Lo peor que puede ocurrir es que nos olvidemos de Fukushima y renunciemos a abandonar la energía atómica”.

Ahora es el turno del Parlamento, que debate el tema durante la sesión de verano, de avalar la decisión del Gobierno, concluye el Blick. Una decisión que “va en el interés de Suiza”.

Antecedentes

Las cinco centrales suizas entraron en funcionamiento

entre 1969 y 1984

y cuentan con autorizaciones temporales de operación.

Los utilizadores consideran que la “vida” de las centrales

concluirá entre 2019 y 2034


En 1969, Suiza registró un grave accidente en la central experimental de Lucens. La planta debió ser cerrada.

Hasta el año 2006, Suiza expedía sus desechos nucleares a Francia y Gran Bretaña. Las autoridades suizas examinan actualmente diferentes sitios para su almacenamiento. La instalación de depósitos en la Suiza Central fue bloqueada por referéndum en 1995 y en 2002.

En 1990, la población aprobó, mediante votación, una moratoria de diez años sobre la construcción de nuevas centrales nucleares.

En 2003, tres años después del final del plazo, la población rechazó la extensión de la moratoria, así como el abandono progresivo de la energía nuclear.


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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