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Ayuda a refugiados


"Suiza debe mantenerse como pilar"


Por Samuel Jaberg, Basilea


Inmediaciones del campo de refugiados de Dadaab, en Kenya, en el que perviven cientos de miles de somalíes que han huido de la guerra y la hambruna. (Keystone)

Inmediaciones del campo de refugiados de Dadaab, en Kenya, en el que perviven cientos de miles de somalíes que han huido de la guerra y la hambruna.

(Keystone)

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Antonio Guterres no oculta su inquietud por la situación cada vez más alarmante de los desplazados en el mundo. Recuerda a Europa, en general, y a Suiza, en particular, su deber de acogerlos y asistirlos.

Cuerno de África, países árabes, Costa de Marfil, Malí: Antonio Guterres estuvo en diversos frentes en los últimos meses. La proliferación de las crisis y los conflictos generó significativos desplazamientos en 2011. Y las perspectivas no son halagüeñas. Mientras que hace 60 años había 2,1 millones de refugiados en el mundo, ahora son casi 44 millones.

  

En el marco de la jornada anual de la Ayuda Humanitaria suiza, el pasado 23 de marzo en Basilea, el máximo responsable del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se refirió a los temas candentes del momento y pidió que  Suiza contribuya activamente en la protección de los refugiados en el mundo.

swissinfo.ch: ¿Cómo considera la actitud de los países europeos frente a la afluencia de refugiados tras la primavera árabe?

Antonio Guterres: La primavera árabe no es solamente un asunto de refugiados. Se trata principalmente de una transformación sin precedentes y de la perspectiva de desarrollar una alternativa democrática en países autoritarios. Europa y el mundo occidental deben apoyar a esos países, sea Túnez, Egipto o Libia, a fin de que regímenes democráticos pueden estabilizarse y consolidarse.

Al mismo tiempo, Europa debe asumir sus responsabilidades. Si bien es necesario fortalecer la capacidad de recepción y protección de los refugiados en los países de la ribera mediterránea, Europa debe mantenerse como un continente de asilo.

Le recuerdo que el 80% de los refugiados son acogidos en el mundo en desarrollo. Así, menos del 2% de las 900.000 personas que huyeron de Libia se refugió en Europa. Fueron sobre todo los países vecinos, especialmente Túnez, los que los recibieron, mostrando una extraordinaria solidaridad.

swissinfo.ch: ¿Qué puede hacer ahora el ACNUR en Siria?

A.G.: Apoyamos a más de 40.000 sirios que huyeron de su país en Turquía, Líbano y Jordania. A través de la Media Luna Roja siria también llevamos a cabo una importante operación para apoyar a los iraquíes en Siria, ya que Siria fue siempre un país muy generoso en la recepción de refugiados.

Pero también nos preocupan otras crisis que enfrentamos ahora: Malí, Yemen, Somalia y Sudán, por citar solamente algunos países. El número de refugiados en el mundo en desarrollo aumentó de manera dramática el año pasado.

Y mientras que las nuevas crisis se multiplican, las viejas no desaparecen: la situación todavía no se ha normalizado en Irak, Afganistán o en la República Democrática del Congo. Los desplazamientos forzados afectan a más personas, por períodos más largos.

Y el hecho de que los conflictos se eternicen limita enormemente las posibilidades de retorno. Siete millones de refugiados han abandonado su país en los últimos cinco años. La solución a esas crisis humanitarias es política y el ACNUR, lamentablemente, es impotente en ese sentido.

swissinfo.ch: En julio de 2011, se habló de una “situación desesperada” en el Cuerno de África. ¿Cómo la calificaría ocho meses más tarde?

A.G.: El hambre ya no es el problema actual en Somalia, pero persiste el drama de los desplazados por el conflicto. Un millón de somalíes han buscado refugio en cuatro países vecinos: Yemen, Yibuti, y en especial Etiopía y Kenia, sin mencionar al millón y medio de desplazados internos. El desafío es enorme.

swissinfo.ch: ¿Qué otras situaciones le preocupan?

A.G.: En el mundo bipolar y luego unipolar, las reglas eran relativamente claras. Hoy, lo imprevisible se ha convertido en la regla y la dificultad de prevenir  las crisis, en el elemento más complejo de administrar. Vivimos en un mundo peligroso en el que se multiplican las crisis. El desplazamiento se conjuga a menudo con otros factores como el cambio climático, el crecimiento demográfico, la inseguridad alimentaria y la escasez de agua.

A la complejidad de los lugares en conflicto se añade el reto de la reducción del espacio humanitario. Una multitud de actores ocupan las zonas en conflicto, y muchos de ellos no respetan los principios humanitarios. Cada vez más, el personal humanitario es objeto de amenazas, intimidaciones, secuestros y asesinatos.

swissinfo.ch: ¿Qué debe hacerse con ese aumento de las zonas en crisis?

A.G.: Necesitamos más recursos financieros, pero también un mayor compromiso de los Estados en la ayuda al desarrollo. Desafortunadamente, la comunidad internacional es menos capaz de prevenir que de responder a las crisis. La prevención debe ser reforzada y los países desarrollados deben mostrar su determinación para estabilizar la situación de los desplazados.

swissinfo.ch: ¿Es más difícil hacer oír la voz de los refugiados en tiempos de crisis económica?

A.G.: Es evidente. La crisis económica mundial, unida a un alto nivel de desempleo, crea una incertidumbre y una angustia generalizadas. Las preocupaciones de la gente tienden a dirigirse a los temas más inmediatos como la seguridad, y los aspectos humanitarios son a veces un poco olvidados.

swissinfo.ch: ¿Qué espera usted de Suiza?

A.G.: Suiza no es solamente uno de los mayores contribuyentes del ACNUR, sino que tiene también una presencia activa en el terreno. Dadas su tradición y su historia, tiene un papel muy importante en la protección de los refugiados, especialmente en lo que respecta al compromiso de mantener el acceso a la ayuda humanitaria.

Ante las limitaciones y las dificultades que encontramos en algunas regiones, Suiza debe seguir actuando como defensor de los principios fundamentales de la protección de los refugiados. En todo el mundo, la acción humanitaria no debe ser instrumentalizada por la política exterior y se debe garantizar una verdadera imparcialidad. En este sentido, la voz humanitaria suiza es más necesaria que nunca.

Quiero hacer hincapié en que la cooperación entre el ACNUR y Suiza es ejemplar. Esperamos que Suiza aumente su apoyo a nuestras actividades en el terreno en todo el mundo, pero especialmente en los países vecinos de aquellos que atraviesan una crisis mayor.

swissinfo.ch: En Suiza, sin embargo, en lo interno, la política de asilo es regularmente puesta en tela de juicio. ¿Tiene usted un mensaje que desea transmitir al Gobierno suizo?

A.G.: Suiza debe mantener su tradición de hospitalidad y seguir siendo una piedra angular del sistema internacional de protección. Suiza tiene un sistema de asilo fuerte, pero, obviamente, hay cosas que nos gustaría mejorar.

La responsabilidad debe ser compartida y los países desarrollados deben poner en práctica sistemas de asilo que garanticen protección a todos aquellos que piden ayuda. En general, todavía no hay un verdadero sistema europeo de asilo. Si un afgano busca asilo en Europa, las posibilidades de que obtenga protección van del 8 a 91%, de acuerdo con el Estado en el que se presente la solicitud. El ACNUR no cuestiona la obligación de los Estados de controlar sus fronteras. Sin embargo, la gestión de fronteras debe tener en cuenta las exigencias de la protección.

Refugiados

A finales de 2010 había 43,7 millones de refugiados a escala mundial, según el más reciente informe anual del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El 80% de entre ellos se encuentra en países en desarrollo.

15,4 millones de personas habían huido a otro país.

27 millones están desplazadas dentro de su país.

ACNUR contabilizó también 850.000 solicitantes de asilo, 20% de los cuales en Sudáfrica.

Poco más de la mitad de los refugiados son menores de 18 años.

El contingente más grande es el de los afganos (3 millones), la mayoría de ellos abandonó su país hace muchos años.

Europa contaba con 1,6 millones de refugiados a finales de 2010, 40.700 menos que el año anterior.

Asia, 4 millones; África, 2,1 millones; Oriente Medio y África del Norte, casi 7 millones. América, 800.000 refugiados.

ACNUR, con sede en Ginebra, cuenta con más de 7.685 empleados en todo el mundo. Su presupuesto para 2012 asciende a 3,590 millones de dólares, es decir, el doble que hace cinco años.

Solicitudes al alza

Las solicitudes de asilo en los países industrializados aumentaron en un 20% en 2011.

El total: 441.300 en 44 países.

El aumento fue del 87% en ocho países del sur de Europa, debido a eventos relacionados con la primavera árabe.

Por países, Estados Unidos fue el primer país de acogida (74.000 solicitudes), seguido de Francia (51.900).

Suiza ocupó el noveno lugar, con 19.400 peticiones.

Antonio Guterres

Antonio Guterres nació 30 de abril de 1949 en Lisboa.

Después de estudiar Física e Ingeniería Electrónica, se afilió al Partido Socialista de Portugal y se dedicó enteramente a la política.

En 1995 fue nombrado primer ministro por el presidente Mario Soares, cargo que ocupó hasta 2002. En 2004, cuando era considerado el candidato socialista con más probabilidades para la elección presidencial de 2006, Kofi Annan, lo nombró alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.

Confirmado por la Asamblea General, asumió el cargo en 2005, en sucesión de  Ruud Lubbers, y se convirtió en el décimo comisionado de la ONU para los Refugiados de la historia.


(Traducción: Marcela Águila Rubín), swissinfo.ch



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