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Cuando las mujeres ganan menos


Un buen ejemplo, entre tanta disparidad salarial en Suiza


Por Sonia Fenazzi, Morges (Vaud)


Suiza no es ejemplar en su defensa por salarios iguales entre hombres y mujeres, aunque hay algunas sociedades que buscan marcar la diferencia. (Keystone)

Suiza no es ejemplar en su defensa por salarios iguales entre hombres y mujeres, aunque hay algunas sociedades que buscan marcar la diferencia.

(Keystone)

La discriminación remunerativa que experimentan las mujeres es aún radical en Suiza. Pero la igualdad salarial es de provecho también para una compañía, afirma Pierre-Alain Urech, de Romande Energie, una de las raras empresas suizas con certificado de paridad salarial. 

“Suiza ofrece el mejor ejemplo de certificado empresarial de igualdad salarial entre hombres y mujeres”: la frase es de la Comisión Europea en una de sus publicaciones de 2014 en un documento consagrado a las medidas para eliminar las diferencias remunerativas entre sexos. El certificado es el ‘equal-salary', ’, que otorga la fundación homónima, con sede en Vevey, Suiza.

El procedimiento para verificar que una empresa efectivamente practica una política salarial equilibrada entre sus empleados de ambos sexos dura entre 4 a 6 meses. Comprende un análisis salarial del Observatorio Laboral de la Universidad de Ginebra y una auditoria efectuada por una empresa internacional especializada. Si se encuentran disparidades, la empresa debe eliminarlas para poder recibir el certificado ‘equal-salary’. 

Romande Energie, quinto distribuidor eléctrico de Suiza, recibió este reconocimiento. “Admito que no pensaba que esta investigación fuera tan lejos”, reconoce Pierre-Alain Urech al explicar el minucioso análisis de la documentación empresarial, las examinaciones, las entrevistas al personal y las solicitudes exigentes a los dirigentes del negocio. “Me pidieron probar cada afirmación con procesos verbales, reglamentos, certificados salariales, etc.”

El director del grupo energético con sede en Morges confiesa también que hubo un momento en el que casi pierde la paciencia. “Tuve la sensación de que no me creían, cuando practicamos cotidianamente desde hace años una política paritaria. Y no solo para los salarios”.

Falta de voluntad

Los elogios de Bruselas y del proprio Pierre-Alain Urech a este instrumento parecen paradójicos. En Suiza, en efecto, las empresas que lo han recibido son pocas. Solo nueve.

Incluso un programa del gobierno y del sector patronal y sindical suizo, menos exigente, tiene poco eco. Se trata del  Diálogo sobre la paridad salarial que permite a empresas de menos de 50 empleados verificar gratuitamente que no haya desigualdad salarial en su administración y ayuda a corregir eventuales fallas. De cerca de 10 000 empresas en Suiza, solo 51 han participado, 36 del sector público o paraestatal. 

En Suiza la diferencia salarial entre hombres y mujeres se ha ampliado en los últimos años. Según la Oficina Federal de Estadísticas, en 2012, la diferencia salarial media en el sector de la iniciativa privada era de 18,9%. En 2010 era del 18,4%.

Pero la diferencia retributiva conforme al género (GPG, gender pay gap, en sus siglas en inglés) varia significativamente entre los diversos sectores empresariales: va del 6 al 32%, como muestra el gráfico. 

Suiza no brilla a escala internacional en este ámbito. Suiza está por debajo del promedio entre los miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), por debajo de sus vecinos, como se observa en este gráfico:

Parte de la desigualdad salarial en Suiza no se explica por ningún factor objetivo, como, por ejemplo, diferencia en el grado de formación, competencias, experiencia y responsabilidad. Se trata de pura discriminación, cifrada en 38% de diferencia salarial en la iniciativa privada, según la propia Oficina Federal de Estadísticas.

Voluntad del Gobierno

Ante estas cifras y a la evidente falta de voluntad patronal para corregir el tiro, el Gobierno de Suiza anunció su intención de obligar a las empresas de menos de 50 empleados a una verificación periódica de sus esfuerzos en cuestión de equidad salarial. Prevé concluir el proyecto de ley respectivo para mediados de este 2015.

La Unión Suiza de Artes y Oficios “se opone decididamente” a la introducción de controles externos obligatorios. Según la organización suiza de la pequeña y mediana empresa se trataría de un “ejercicio burocrático costoso y laborioso” por lo que mejor sería continuar la vía del diálogo.

Opinión que comparte la Unión Patronal Suiza, que habla de una “obligación inútil”. Romande Energie también se opone a la idea de una verificación externa impuesta por ley. “Creo que debemos hacer un llamado a la responsabilidad de las direcciones empresariales, sin que haya una movilización general”.

Asunto de responsabilidad

Y precisamente en ese sentido, la responsabilidad, “ya sea de cara al personal o a la sociedad”, es la que motivó a Romand Energie a someterse voluntariamente a la evaluación para obtener el certificado ‘equal-salary’. “Con la prioridad de que fuese una investigación externa, neutral y rigurosa. Queríamos probar a nuestro personal que uno de nuestros valores fundamentales se vive realmente. Esto contribuye a la serenidad, a la igualdad laboral y permite evitar tensiones y sospechas”.

En cuanto a los efectos externos, la garantía de que el grupo practica la igualdad salarial entre hombres y mujeres “es una posibilidad suplementaria de atraer más talentos. Esto refuerza nuestro atractivo”.

También esto tiene sentido desde el punto de vista económico, sostiene Urech. “La satisfacción de los empleados se refleja en sus prestaciones. Están más motivados y se implican más en favor de la empresa”. Un mensaje que espera también transmitan los 750 empleados del grupo energético.


Traducción del italiano: Patricia Islas

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