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NO de los bolivianos ¿Presidencias sin fin en América Latina?

Más del 51% del electorado dijo NO a la enmienda constitucional que permitiría la reelección del presidente boliviano Evo Morales.

Más del 51% del electorado dijo NO a la enmienda constitucional que permitiría la reelección del presidente boliviano Evo Morales.

(AFP)

La imagen de indefectible del gobernante indígena boliviano, Evo Morales, sufrió un revés con el 51% de los votos en su contra durante el referendo constitucional obligatorio del pasado 21 de febrero. La población dijo NO a una nueva postulación del presidente y vicepresidente en los comicios del 2019.

La consulta a 6,5 millones de ciudadanos adoleció de cierta lentitud en el sistema de conteo y transmisión de resultados, pero las misiones de observación no advirtieron señales de fraude, dice a swissinfo.ch Yanina WelpEnlace externo, directora regional para América Latina del Centro de Investigación sobre Democracia Directa (C2D) de Aarau.

La especialista en el análisis comparado de los mecanismos de democracia directa (MDD) y participativa, y los usos de los medios digitales para la actividad política, destaca el papel de control del poder y la ampliación de la agenta legislativa que pueden tener los MDD si para ello cuentan con garantías para el cumplimiento de la ley y el compromiso con la democracia.

swissinfo.ch: Dado que el primer presidente indígena en Bolivia gobierna desde hace 10 años aupado, sobre todo, por los campesinos, ¿cuál es la lectura suya del referendo constitucional de este 21 de febrero?

Referéndum Constitucional en Bolivia

Al referéndum constitucional parcial del 21 de febrero acudieron 5.5 millones de los 6,5 millones de electores inscritos. (84% de participación). La población del país supera los 10 millones de habitantes, en gran parte asentada en poblaciones rurales, quechuas, aimaras, guaraníes y otras etnias originarias.

En seis de los nueve departamentos del país se impuso el voto negativo a la consulta que proponía legitimar una nueva candidatura del presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro Linera en las elecciones del 2019.

Más del 51% del electorado dijo NO a la enmienda constitucional del artículo 168 de la Constitución del Estado Plurinacional, vigente desde el 2009.

El primer presidente indígena y el Movimiento al Socialismo gobiernan Bolivia desde el año 2006, frente a una oposición, hasta ahora, poco visible en el tablero político.

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Yanina Welp: Más allá de la valoración que pueda hacerse sobre el caso boliviano, el intento de modificar la Constitución para ampliar el período de mandato no es excepcional en América Latina.

La mayoría de estos intentos se ha producido a través de la asamblea legislativa. Algunos tuvieron éxito –por ejemplo, Carlos Menem consiguió en 1994 que se elaborara una nueva constitución en Argentina, permitiéndole la reelección–, y otros no –como ocurrió con el pedido de reforma de Alvaro Uribe en Colombia, que fue rechazado por el Tribunal Constitucional–.

En Bolivia fueron dos asambleístas del oficialista Movimiento Al Socialismo quienes introdujeron la reforma en el Legislativo. Sin embargo, la Constitución de 2009 establece que cualquier reforma a la misma debe ser avalada por la ciudadanía. Esto es lo que condujo a la consulta del 21 de febrero.

Algo semejante ocurrió en Venezuela en 2007 –con el referéndum obligatorio para ratificar la reforma de la Constitución, que entre otros establecía la reelección indefinida–, que fue rechazada por la ciudadanía. En este país el referéndum se repitió dos años más tarde, en 2009, sólo orientado a introducir la reelección indefinida de todas las autoridades ejecutivas a nivel nacional y subnacional, y culminó con el triunfo del sí.

Un intento fallido de cambiar la constitución para introducir la reelección ocurrió en Honduras, pero la consulta no llegó a producirse por el golpe contra Zelaya.

swissinfo.ch: ¿En qué medida pueden los mecanismos de democracia directa ser útiles para el verdadero ejercicio democrático del ciudadano en los países latinoamericanos en general y en Bolivia en particular?

Y.W.: Los mecanismos de democracia directa tienen potencialidades muy claras para controlar el poder y ampliar la agenda legislativa. Especialmente positivos en este sentido son el referendo obligatorio –como el que acaba de ocurrir en Bolivia, obligado por la Constitución para ratificar determinadas decisiones o reformas, según sea el caso–, el referendo abrogativo –que permite a la ciudadanía a partir del cumplimiento de una serie de requisitos someter a consulta la derogación de leyes– y la iniciativa ciudadana –que permite a la ciudadanía presentar y votar proyectos de ley–.

En cualquier caso, los diseños institucionales son solo una parte de la cuestión, porque se requiere de garantías y de actores comprometidos con la democracia para que las consultas populares funcionen adecuadamente. Esto no es particular de los mecanismos de democracia directa sino extensible a muchas otras instituciones.

Yanina Welp, experta en Democracia Directa del C2D de Aarau.

(zVg)

swissinfo.ch: Suiza es la referencia ejemplar desde su Constitución de 1874, ¿qué hace falta para que otros países del mundo apliquen con eficacia alguno de los MDD incluidos en sus constituciones?

Y.W.: Suiza puede funcionar como una inspiración, pero los contextos importan tanto en lo que refiere a particularidades institucionales –niveles de descentralización, sistema presidencial o parlamentario, por nombrar dos ejemplos– como en aspectos sociales, culturales e históricos. Como dije antes, ofrecer garantías de cumplimiento de la ley y el compromiso con la democracia son fundamentales.

swissinfo.ch: ¿Cómo se puede, sino anular, por lo menos limitar el riesgo de manipulaciones en las consultas llevadas a consideración del electorado, especialmente si las distancias y las características demográficas y sociales son diversas?

Y.W.: El riesgo de manipulación se puede limitar con cultura democrática y con recursos. Pese a todas la dificultades geográficas y económicas, y de algunos problemas serios pero puntuales –por ejemplo, en Santa Cruz, en mesas en que debió repetirse la elección–, las elecciones del 21 de febrero no han sido calificadas como fraudulentas por ninguna de las misiones de observación internacional. Se ha criticado sí la lentitud del sistema de conteo y transmisión de resultados, pero esto no implica necesariamente fraude.

swissinfo.ch: Desde el C2D siguen de cerca la evolución de los MDD en casi 150 países del mundo, ¿cuál es el diagnóstico actual?

Y.W.: Lo que observamos es una ampliación del número de países que introducen y usan mecanismos de democracia directa. Sin embargo, hay que ser cautos con la evaluación final porque mientras en algunos países la activación de consultas populares parece ser un reflejo de un fortalecimiento de la democracia, en otros no es más que un intento de autolegitimación o ampliación del poder por parte de las autoridades, enmarcado en procesos poco democráticos –esto lo hemos observado especialmente en algunos países del este de Europa–.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son, en opinión suya, las ventajas y los inconvenientes de la democracia directa en el funcionamiento de un Estado?

Y.W.: Idealmente, los mecanismos de democracia directa deberían funcionar para que el ciudadano pueda hacer oír su voz en temas de especial interés, como una reforma constitucional, o en situaciones específicas en que el gobierno o el legislativo no están respondiendo a demandas ciudadanas. Es decir, estos mecanismos deberían complementar el sistema representativo abriendo canales para procesar conflictos o demandas sociales.

Las desventajas podrían provenir –y a menudo provienen– de la activación de la consulta por los presidentes para fortalecer su poder. En el caso concreto de América Latina, ocurre que en estas situaciones, aunque el ciudadano tenga la última palabra, a veces pueden producirse desequilibrios entre los poderes y abuso de recursos públicos a favor del gobierno. No siempre es así, pero ese es el riesgo. 

Yanina Welp

De nacionalidad argentina, es directora regional para América Latina del Centro para la Investigación sobre Democracia Directa (C2D) en Aarau. Es doctora en Ciencias Políticas y Sociales, especializada en el análisis comparado de los mecanismos de democracia directa y participativa y los usos de los medios digitales para la actividad política.

Ha publicado, entre otros, La dosis hace el veneno. Análisis de la revocatoria de mandato en América Latina, Estados Unidos y Suiza; ‘Digital Technologies for Democratic Governance in Latin America: Opportunities and Risks’; y Democracias en Movimiento.

Es autora de amplias publicaciones sobre democracia participativa, democracia electrónica, participación ciudadana y mecanismos de democracia directa en revistas especializadas de diferentes países.

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