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Derechos humanos


“La Siria que existía antes de la guerra se perdió para siempre”


Por Claudinê Gonçalves, Ginebra


La combinación entre un régimen autoritario y un Estado laico, tolerante con los diferentes grupos religiosos, seguramente ya no existirá, estima Paulo Sérgio Pinheiro, presidente de la Comisión de Investigación sobre Siria, de la ONU. El conflicto entre chiitas y sunitas condujo a una ruptura entre las comunidades. Hay, sin embargo, un aspecto positivo: los refugiados desean regresar a Siria en cuanto termine la guerra.

Paulo Sérgio Pinheiro en conferencia de prensa en la sede de la ONU en Ginebra, en junio de 2015. (Reuters)

Paulo Sérgio Pinheiro en conferencia de prensa en la sede de la ONU en Ginebra, en junio de 2015.

(Reuters)

Implementada por el Consejo de Derechos Humanos en 2011, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria ha proporcionado información a la justicia en algunos países. “Es algo nuevo que empezamos en 2015 y que es absolutamente confidencial. No decimos qué país nos la solicita ni el tipo de información que entregamos”, explica el presidente de la Comisión, Paulo Sérgio Pinheiro, durante una entrevista en el Palacio Wilson, en Ginebra, sede del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

swissinfo.ch: La Comisión que usted preside ha criticado siempre la inercia del Consejo de Seguridad de la ONU, especialmente de sus cinco miembros permanentes, sobre el conflicto sirio. Ahora, además de China, todos están implicados en la guerra. ¿El Consejo de Seguridad ha escuchado o malinterpretado las críticas de la Comisión?

Paulo Sérgio Pinheiro: Es difícil de evaluar. Lo que puedo decir es que desde septiembre de 2011, cuando se estableció la Comisión, hemos llamado la atención sobre la responsabilidad del Consejo de Seguridad en relación con la violación de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional. En ese momento, los dos grupos terroristas, el Estado Islámico y Jabbh al-Nosra, no habían entrado en escena. Insistimos entonces en el hecho de que no puede haber impunidad, incluidos los crímenes de guerra. Pero hasta ahora no tenemos ningún resultado concreto.

Si al principio eran 200 000, ahora hay más de cuatro millones de refugiados y más de seis millones de desplazados internos. A falta de una solución - y los cinco miembros permanentes tienen al respecto una enorme responsabilidad - hay impunidad y, peor aún, radicalización, que es el producto de esta falta de acción del Consejo de Seguridad.

Hubo dos reuniones en Viena que dieron lugar a documentos de acuerdo con los representantes de las principales partes en conflicto. Eso abre una pequeña ventana de esperanza. En cuanto a la intervención armada de cuatro de los cinco miembros permanentes, parece que carece de coordinación y de objetivos claros.

Miembros de la Comisión

Paulo Sérgio Pinheiro (Brasil) – presidente

Karen Konnig AbuZayd (Estados Unidos)

Carla Del Ponte (Suiza)

Vitt Montarbhorn (Tailandia

 swissinfo.ch: Hay divergencias en cuanto al mantenimiento del régimen del presidente Assad…

P.S.P.: El secretario general de la ONU manifestó su molestia por el hecho de que la suerte del presidente sirio “mantenga como rehén a todo el proceso de negociación política”. Es necesario que las negociaciones avancen. Entonces, en algún momento abordarán ese tema.

En el espíritu de la reunión de Ginebra de 2012 no hay nada explícito en relación con el mantenimiento o no del presidente Assad. Pero es evidente que en todo proceso de transición, donde quiera que tenga lugar, el Gobierno que exista durante el proceso debe ser tomado en cuenta. No es diferente en Siria. Si el debate sigue centrándose en el mantenimiento o no del presidente Assad, será muy difícil avanzar en las negociaciones, puesto que hay divergencias al respecto.

swissinfo.ch: El ministro suizo de Exteriores, Didier Burkhalter, declaró recientemente que el presidente Assad es una parte de la solución y no del problema.

P.S.P.: No entramos nunca en ese debate por no herir a los Estados miembros de la ONU. Es un debate relacionado más bien con el trabajo de mi colega, el comisionado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. La Comisión recordó a los Estados miembros sus obligaciones con respecto a la población civil, a saber, el respeto de los convenios internacionales de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional.

También llamamos la atención de todos los Estados implicados o que suministran armas o una ayuda específica a uno u otro campo, para recordarles que tienen responsabilidad si esas armas son utilizadas para cometer violaciones graves de los derechos humanos y crímenes de guerra.

No vamos mucho más allá, porque no es parte de nuestro mandato. Nuestro mandato se refiere a los sirios, es por eso que tratamos a los refugiados, incluso fuera de Siria, y al conflicto específicamente dentro de Siria. Aunque seguimos, de la manera más detallada posible la participación de cada uno de los Estados miembros, no es parte de nuestra investigación.

swissinfo.ch: El trabajo de la Comisión es el de documentar. ¿Espera que los crímenes serán juzgados algún día por un tribunal?

P. S. P.: Evidentemente. Tenemos más de 4 300 entrevistas en un banco de datos muy sofisticado, en este edificio. Está claro que esperamos que algún día se haga justicia contra aquellos que perpetraron estos crímenes. Hemos evocado diversas hipótesis. Una de ellas es acudir a la Corte Penal Internacional (CPI), pero no hay acuerdo entre los cinco miembros permanentes sobre ese punto. Entonces, ese camino no es para mañana. Dado que Siria no es miembro de la CPI, solamente el Consejo de Seguridad puede llevar el caso ante ese tribunal.

También proponemos la creación de un tribunal ‘ad hoc’ que incluya jueces sirios y extranjeros. Lo hemos discutido, pero, también, solamente puede ser establecido por el Consejo de Seguridad. Así es que, dadas estas dificultades, decidimos compartir informaciones específicas sobre los hechos y respecto a quienes los han perpetrado, en respuesta a una solicitud formal por parte de la justicia o el Ministerio Público de algunos países. En vista de que las investigaciones en esos países son, evidentemente, confidenciales, no revelamos qué información proporcionamos ni qué países la han solicitado.

Quiero hacer hincapié en que no se trata de ir de pesca a nuestro banco de datos. Ahora, si un país necesita complementar informaciones sobre un crimen o acerca de individuos específicos, le proporcionamos esa información. Esta es una novedad; empezamos en 2015.

swissinfo.ch: ¿Cómo reúne la Comisión tantas informaciones si no tiene acceso a Siria?

P.S.P.: Está claro que el hecho de que el país no nos permita entrar constituye una enorme dificultad. Pero eso no significa que no dispongamos de informaciones desde el interior de Siria. En primer lugar, hemos interrogado a un gran número de refugiados. No hablamos solamente con los miembros de la oposición, como afirma el gobierno sirio. Entrevistamos a familias enteras que huyen de los combates.

También contamos con un intenso programa de entrevistas con los sirios en el interior, a menudo a través de Skype. No sé por qué Skype no está censurado. Afortunadamente. También por teléfono móvil. Hay personas muy valientes. Hay personas que salen de Siria para reunirse con nosotros en otros países. Y no hay que olvidar todas las agencias de la ONU que están presentes en Siria y que representan una importante fuente de información.

No utilizamos otras informaciones además de las nuestras. Contrariamente a lo que dicen algunos países, no utilizamos artículos de prensa ni informes, ni siquiera informes serios de ONG. Las informaciones de los reportes que emite nuestra Comisión son corroboradas siempre con al menos una fuente. Es un trabajo muy pesado, pero tenemos un equipo de unas treinta personas en el quinto piso de este edificio. Son personas muy competentes que trabajan desde hace cuatro años en esta investigación. También contamos con analistas militares. Viajamos a la región y a otras capitales, pero nunca decimos a dónde vamos.

No es culpa nuestra si no podemos entrar a Siria. Así que nos inventamos nuevas formas de obtener información.

swissinfo.ch: ¿Puede anticipar el contenido del próximo informe de la Comisión que se publicará en marzo?

P.S.P.: El último informe era un poco diferente, porque decidimos tratar el aspecto de la población civil. En realidad, es la que paga el precio de esta guerra con su sufrimiento. Nadie respeta las reglas, ni el Gobierno ni los grupos rebeldes. Está claro que los grupos terroristas no respetan nada tampoco, porque no reconocen el derecho internacional. Creo que las violaciones cometidas por los grupos terroristas - y por los grupos que trabajan con ellos - serán más importantes que en el pasado.

Tenemos que seguir hablando de la situación de los refugiados, principalmente de aquellos que han llegado o tratan de llegar a Europa, de las dificultades de acceso a la ayuda humanitaria y luego de esos intentos de negociación. Hemos dicho, desde el principio, que no existe una solución militar a este conflicto. Solamente una solución negociada, con la participación de todos los países implicados, podrá tener un efecto. De igual manera seguiremos deplorando la impunidad. El informe no puede ser muy diferente de los anteriores, ya que la situación no ha cambiado, solamente ha empeorado.

swissinfo.ch: ¿El hecho de que cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad participen en los bombardeos puede facilitar las negociaciones para un alto el fuego?

P.S.P.: La negociación no gira necesariamente en torno a la implicación en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico. En realidad, es impulsada más por la necesidad de poner fin a la guerra. Creo que uno de los elementos que explica esto, quizás tanto como la lucha contra el Estado Islámico, es la llegada de cerca de un millón de refugiados a Europa. A ello se suman más de cuatro millones de refugiados en los países vecinos de Siria.

Las alambradas en Europa estremecieron al mundo. Eso también ha ejercido presión sobre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad para poner fin al conflicto, so pena de que el flujo continúe. Esta nueva ola de refugiados obedece a la expansión del conflicto a zonas que hasta ahora no habían sido afectadas.

swissinfo.ch: ¿Después de cuatro años de guerra y de tantas víctimas, no hay demasiado odio para que los sirios vivan de nuevo juntos?

P.S.P.: Creo que la Siria que existía antes de la guerra se perdió para siempre. Era una combinación de un régimen autoritario con un Estado laico que toleraba a los diferentes grupos religiosos, incluidos los cristianos, aunque con una cierta manipulación. Ahora, la transformación en un conflicto entre sunitas y chiitas dio lugar a una fractura entre las comunidades, mientras que antes no se veía si eran sunitas, chiitas o cristianos.

No hemos hecho nunca una encuesta para saber si hay odio, pero nuestras entrevistas muestran que existe el recuerdo de esa convivencia, porque es raro que alguien no quiera volver a Siria. Todos quieren volver y mandar a sus hijos a la escuela. En cuanto tengan la impresión de que el conflicto esté bajo control, volverán, porque quieren vivir juntos. Creo que todavía hay nostalgia de esa convivencia no sectaria, lo cual es muy positivo.

Breve biografía

Paulo Sérgio Pinheiro, académico y politólogo brasileño.

1995-1999: Relator especial de la ONU sobre Burundi.

2000-2008: Relator Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar.

2003-2010: Comisionado y relator sobre los niños en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

2003: Es nombrado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, experto independiente, con el rango de secretario general adjunto, para la preparación de un estudio detallado del fenómeno mundial de la violencia contra los niños. El informe fue presentado a la Asamblea General en 2006.

Desde 2011 preside la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Siria.

En Brasil, fue uno de los siete miembros de la Comisión de la Verdad, creada en 2012 por la presidenta Dilma Roussef para examinar las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura militar (1964-1985).

Su carrera académica incluye desempeños en las universidades de Brown Watson (EEUU), São Paulo (Brasil), Columbia (EEUU), Nôtre Dame (EE UU) y Oxford (Reino Unido).

 Fuente: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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