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Ejército de milicias


El servicio militar obligatorio, ¿un modelo obsoleto?


Por Andreas Keiser


 (Keystone)
(Keystone)

Los suizos deciden el 22 de septiembre si suprimen o no el servicio militar obligatorio. Los partidarios consideran que es un paso importante hacia la desmilitarización. Para los adversarios, la aprobación de la iniciativa significaría el fin del ejército de milicias.

La iniciativa para suprimir el servicio militar obligatorio constituye “un ataque contra un modelo de éxito como el helvético y contra el ejército. El Grupo para una Suiza sin Ejército (GSsE) no quiere abolir el reclutamiento obligatorio, sino también el ejército”, sostiene Jakob Büchler, presidente de la Asociación para una Suiza en Seguridad.

“Cuando observamos lo que ocurre más allá de nuestras fronteras, nos percatamos de que el servicio militar es completamente obsoleto e insostenible tanto desde el punto de vista militar como de política de seguridad”, opina a su vez Nikolai Prawdic, portavoz del GSsE.

La excepción austriaca

Desde la caída del Muro de Berlín, la mayoría de los países europeos han renunciado al reclutamiento obligatorio. Incluso gobiernos de derecha lo han abolido por razones de estrategia militar, entre ellos tres países vecinos de Suiza: Francia, Alemania e Italia.

Austria es la única excepción. En enero pasado cerca del 60% de sus ciudadanos votaron a favor de mantener el servicio militar obligatorio.

Ejército suizo

Cuenta con cerca de 155.000 soldados en activo y 32.000 reservistas.En 2012 se formaron 23.600 reclutas.

Actualmente, 1.000 de los elementos de las Fuerzas Armadas son mujeres. Y 2.650 son soldados profesionales.

Objetivo: desmilitarización

Fundado en 1982, el GSsE lanzó su primera iniciativa para suprimir el ejército en 1989, un año después de que cayera el Telón de Acero. Y el 36% de votos a favor de la abolición consternó a la clase política.

Los partidos políticos que la respaldaron entonces– los Verdes y los socialistas – han incorporado esta reivindicación en sus programas políticos. La iniciativa popular que los suizos votan el 22 de septiembre es, en cierto sentido, un primer paso hacia la eliminación de las Fuerzas Armadas, sostienen los adversarios de la propuesta, entre ellos los denominados partidos burgueses (centroderecha y derecha) y los círculos próximos al ejército.

“Para una organización pacifista como la nuestra supondría una gran victoria que decenas de miles de jóvenes no se vieran obligados a someterse cada año al aprendizaje de la guerra. Es un paso importante hacia la desmilitarización”, afirma Nikolai Prawdic.

Resultado: Ejército profesional

Las posiciones de los partidos políticos son inequívocas: el campo rojiverde quiere suprimir el servicio militar obligatorio, mientras que la derecha se opone rotundamente. Nikolai Prawdic ve en ello “un reflejo de defensa contra los promotores de la iniciativa, un ambiente como el de la Guerra Fría”. No hace muchos años había políticos del centroderecha que apostaban por profesionalizar el ejército”, señala el portavoz del GSsE.

Esto “conduciría a un Estado dentro del Estado”, opinan los adversarios de la iniciativa, convencidos de que la profesionalización del ejército sería la consecuencia directa de la supresión del servicio militar. “El ejército tendría que organizarse de manera completamente diferente y discurrir cómo captar gente dispuesta a alistarse en las Fuerzas Armadas. Un ejército profesional requiere esto”, puntualiza Jakob Büchler.

El presidente de la Asociación para una Suiza en Seguridad cita varias desventajas de los ejércitos profesionales. “Sabemos que países como Alemania tienen enormes dificultades de reclutamiento. Hay muy pocos voluntarios. Y los que se presentan son jóvenes de los que el ejército prefiere prescindir”.

Una escuela de vida

“Mientras los mandos militares consigan convencernos de que existe una amenaza real, no faltará gente dispuesta a alistarse en el ejército, sostiene Nikolai Prawdic. “Los adversarios pretenden preservar la visión de una Suiza armada y masculina. A su juicio, cumplir el servicio militar forma parte de la tradición y es bueno para los jóvenes. Estos argumentos nada tienen que ver con la política de seguridad”, agrega el portavoz del GSsE.

“No cabe duda de que el ejército de milicias es una escuela de vida”, afirma Jakob Büchler. En nuestras Fuerzas Armadas, los jóvenes que cumplen el servicio militar son soldados y ciudadanos a la vez. Aportan sus conocimientos profesionales al ejército, lo cual es enriquecedor. El ejército de milicias ha demostrado su eficacia durante décadas. Además, no hay más de 5.000 hombres simultáneamente en servicio. En un ejército profesional, lo estarían permanentemente. Sus miembros carecerían de ocupación”.

Hacia el fin del servicio militar obligatorio

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se han multiplicado los países que han abolido el servicio militar obligatorio y han optado por un ejército de voluntarios. Veinte de los 28 Estados miembros de la OTAN  disponen de un ejército de voluntarios o prevén crearlo.

Pese a los costes elevados y los problemas para reclutar nuevos soldados, pocos ciudadanos se declaran favorables a restablecer el servicio militar obligatorio en esos países.


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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