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El cáñamo, bálsamo y tabú



El proceso contra un médico del cantón del Tesino, condenado a 7 meses de detención, reaviva el debate sobre la utilización del cáñamo con fines terapéuticos.

A diferencia de Suiza, varios países autorizan los medicamentos derivados de esta planta, cuyos efectos positivos demuestran varios estudios.

"No es una novedad que el cáñamo es beneficioso para la salud. Desde hace 5.000 años se conocen las virtudes terapéuticas de esta planta que utilizaban varios pueblos antiguos", explica a swissinfo Werner Nussbaumer, médico generalista de Gravesano.

Pero el doctor joint, apodo con el que se le conoce en el cantón del Tesino, no consiguió convencer al tribunal de Lugano que lo condenó, el 21 de septiembre, a siete meses de prisión condicional.

Nussbaumer fue reconocido culpable de infracción de la Ley de estupefacientes por "complicidad en un tráfico de cáñamo" y por haber suministrado ilegalmente a pacientes gotas que contenían tetrahidrocanabinol (THC), la sustancia psicoactiva de la planta.

Una sentencia contra la que el médico tesinés ha decidido recurrir.

"He utilizado cáñamo únicamente con fines terapéuticos. Muchos de los pacientes en tratamiento me fueron enviados por otros médicos que no encontraban remedios útiles en la medicina tradicional."

Efectos benéficos

"De los 59 pacientes que he tratado con cáñamo, en un solo caso no hemos obtenido efectos positivos. Es, por tanto, absurdo ser condenados por haber suministrado sustancias beneficiosas, cuando están autorizados fármacos, como el Vioxx, que matan a cientos de personas", puntualiza Werner Nussbaumer.

"Existen numerosas medicinas cien mil veces más peligrosas que el cáñamo. Nadie puede morir de una sobredosis de sus derivados. En cambio, si aumento incluso solamente dos veces la dosis de pastillas contra el infarto o el ictus, los pacientes se me mueren de los efectos secundarios."

El médico ha recurrido al cáñamo durante algo más de un año, sobre todo para paliar los dolores derivados de neuropatías y espasmos. Varios de sus pacientes confirman el éxito del tratamiento.

"Los efectos del cáñamo ya han sido demostrados en otras patologías, como en el caso de inapetencia de los enfermos de cáncer, sida o anorexia. Existen, además, estudios significativos respecto a enfermedades psíquicas, como la esquizofrenia", agrega Nussbaumer.

El primer país que autorizó medicinas a base de derivados del cáñamo, destinadas a aliviar el dolor, fue Canadá el pasado mes de abril. En algunos estados de Estados Unidos y en Holanda las autoridades han emitido autorizaciones análogas.

Legislación nuevamente en debate

En Suiza hasta ahora sólo está permitido el Marinol, un medicamento de fabricación estadounidense elaborado con THC sintético, pero cuyo suministro está muy restringido.

"La prohibición actual sobre el uso terapéutico del cáñamo se remonta a 1951. En aquellos tiempos no se había ni pensado en la posibilidad de utilizar esta planta con fines médicos", explica Sandra Meier, portavoz de la Oficina Federal de la Salud Pública (OFSP).

Pero las cosas podrían cambiar en breve. Las comisiones parlamentarias en materia de salud pública han reanudado el examen de la ley de estupefacientes y el mismo Consejo Federal (gobierno) se ha manifestado en favor de una "suavización" de la legislación.

También en los medios médicos, la controvertida planta está conquistando cada vez más a especialistas e investigadores convencidos de su utilidad.

"Las investigaciones que hemos realizado en los últimos años han demostrado que el THC tienen una acción positiva en la prevención de las afecciones cardiacas. Por ejemplo, puede frenar la evolución de la arterioesclerosis, una de las dolencias más graves y extendidas en nuestra sociedad", explica el doctor François Mach, del Hospital Universitario de Ginebra.

"Los estudios efectuados en Canadá han evidenciado, además, resultados positivos para el tratamiento de la esclerosis múltiple", agrega el investigador.

Porros nocivos

Los resultados de estas investigaciones no deben interpretarse como incentivo para fumar cannabis.

"Fumar un porro no tiene efectos positivos para el corazón. Es más, seguramente puede dañar los pulmones, el cerebro y otros órganos importantes", subraya François Mach.

Una posición que comparte Werner Nussbaumer. En su opinión, no es únicamente el tabú de la droga que obstaculiza todavía hoy la utilización del cáñamo con fines terapéuticos.

"Además de los prejuicios morales, existen también intereses económicos. La guerra contra el cáñamo comenzó con la creación del Nylon. Las industrias hicieron de todo para terminar con el cáñamo e imponer sus tejidos sintéticos.".

"Hoy la historia vuelve a repetirse: la industria farmacéutica prefiere vender sus medicamentos a precios elevados antes que dejar florecer el cáñamo. Una medicina de bajo coste que toda persona puede cultivar en su jardín y utilizar fácilmente con fines terapéuticos", anota el médico tesinés.

swissinfo, Armando Mombelli
(Traducción: Belén Couceiro)

Datos clave

El cáñamo es la sustancia estupefaciente más difundida en Europa, donde hay unos 30 millones de personas que la fuman.
Entre 200.000 y 300.000 personas lo consumen regularmente en Suiza.
Uno de cada dos jóvenes afirma haber experimentado al menos una vez sus efectos psicoactivos.

Contexto

En Suiza el consumo de cáñamo y otras drogas está prohibido por la ley de estupefacientes que data de 1951.

Hasta ahora el Parlamento y la población han rechazado numerosas tentativas destinadas a flexibilizar las disposiciones legales en lo que se refiere a las denominadas drogas blandas.

Las cámaras legislativas han refutado también las propuestas a favor del suministro de cáñamo con fines médicos.

Hasta ahora las autoridades sanitarias suizas sólo han autorizado el uso terapéutico del Marinol, fármaco que contiene THC sintético.



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