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Evasión fiscal en Estados Unidos


Weil, exdirectivo del UBS, comparece ante la justicia




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El exdirectivo del UBS, Raoul Weil, no ha querido pactar con el Departamento de Justicia. Ha preferido comparecer ante la justicia y luchar para demostrar su inocencia. (Keystone)

El exdirectivo del UBS, Raoul Weil, no ha querido pactar con el Departamento de Justicia. Ha preferido comparecer ante la justicia y luchar para demostrar su inocencia.


(Keystone)

En Florida ha comenzado el juicio a Raoul Weil, antiguo responsable de gestión patrimonial del UBS. Está acusado de ser el presunto autor intelectual de una red de evasión fiscal que podría haberle costado alrededor de 20.000 millones dólares al fisco estadounidense.

Weil es el ejecutivo de más alto nivel hasta ahora que comparece ante una corte de Estados Unidos. De ser declarado culpable, le aguarda una larga pena en prisión. Sin embargo, a diferencia de otros banqueros que también han enfrentado a la justicia estadounidense, Weil optó por rechazar los cargos que se le imputan, en vez de intentar alcanzar un acuerdo con el Departamento de Justicia (DoJ) en Washington.

¿Quién es Raoul Weil?

El suizo de 54 años de edad realizó una brillante carrera en el UBS. Entre 2002 y 2007 dirigió la unidad internacional de Gestión de Fortuna del banco. En julio de 2007 fue nombrado presidente y máximo responsable de la gestión patrimonial y de la banca de negocios del UBS.

En noviembre de 2008, un tribunal de Florida le acusó por haber ayudado presuntamente a clientes del UBS a evadir impuestos en EEUU. Según la acusación, el banco ayudó a 17.000 clientes a ocultar cerca de 20.000 millones de dólares.

Weil abandonó voluntariamente el UBS mientras su situación se aclaraba, pero no se entregó a las autoridades estadounidenses, por lo que una corte de Florida lo declaró prófugo en 2009.

En 2010, se sumó al grupo de asesoría financiera Reuss, con sede en el cantón de Schwyz, primero como consultor y después como director. En octubre de 2013, durante un viaje de trabajo a Italia, fue detenido y extraditado a EEUU.

En diciembre de ese año fue liberado tras pagar más de 10 millones de dólares de fianza.

Entre los antiguos ejecutivos del gigante bancario suizo que sí han apostado por un acuerdo amigable con el DoJ se encuentra Martin Liechti, un subalterno de Weil dispuesto a declarar en contra de su exjefe durante el juicio. Liechti era responsable de la división de Gestión Patrimonial del UBS para Norteamérica. En mayo de 2008 fue arrestado en EEUU como testigo material de los hechos, pero fue liberado en agosto de ese mismo año.

Otro alto ejecutivo del hoy extinto Neue Zürcher Bank se presentó la semana pasada ante las autoridades de EEUU para declarar contra Weil. Y se presume que la fiscalía ha reunido 60 testigos para declarar contra el financiero helvético y millones de páginas de documentos que lo incriminan.

Pese a ello, Raoul Weil parece determinado a enfrentarse al imponente aparato de justicia estadounidense que ha demostrado, en más de una ocasión, que es capaz de arrollar bancos íntegros si se lo propone. En casos previos que el DoJ llevó a los tribunales, entidades como el UBS y el Credit Suisse fueron objeto de onerosas multas. Y existen otras instituciones, como el banco privado Wegelin, que simplemente se derrumbaron ante el peso de las investigaciones de EEUU.

En enero pasado, cuando Weil se declaró inocente de los cargos que actualmente se le imputan, Aaraon Marcu, su abogado, afirmó que su cliente “quiere ejercer el derecho a enfrentarse a una sala de audiencias en la que un juez justo e imparcial lo exonere”.

Cadáveres en el armario

Stephen Kohn, jefe del Centro Nacional de Denuncias de Washington DC, advierte de que Weil aún podría llegar a un trato con la justicia estadounidense antes de que concluya el juicio.

Kohn, quien representó a Bradley Birkenfeld -exbanquero del UBS que se convirtió en denunciante de ilícitos cometidos por el banco-, asegura que los contactos que mantiene Weil con personas influyentes que poseían cuentas opacas en el UBS podrían favorecerle.

No obstante, deja entrever también que Estados Unidos no ofreció a Weil las mismas prerrogativas que a otros acusados. “De haberle ofrecido el mismo acuerdo amigable que recibió Martin Liechti, estoy seguro de que lo habría aceptado de inmediato”, declara a swissinfo.ch. De cara al escenario actual, añade, “solo debemos esperar que si consigue un acuerdo en medio de su proceso, este no sea con cargo a los contribuyentes de EEUU”.

Para Kohn, dado que “existe una abrumadora evidencia de que Weil ha sido uno de los pilares en la evasión de impuestos a escala internacional, que le ha costado miles de millones de dólares a EEUU, el mundo entero se vería beneficiado si divulga toda la información que conoce sobre prácticas ilegales realizadas por la banca suiza en EEUU y en el resto del mundo”.

Y destaca también que la justicia estadounidense es cada vez más severa. En 2009, el UBS fue obligado a pagar una multa de 780 millones de dólares por promover la evasión. Pero este año, el Credit Suisse debió pagar un castigo tres veces superior por no haber cooperado con EEUU tanto como su rival financiero.

¿Espía o colaborador?

La decisión que adoptó este verano el Ministerio Público de la Confederación (MPC) contra el exbanquero del UBS, Renzo Gadola, ilustra las diferencias de procedimiento en Suiza y EEUU en materia de evasión fiscal.

Según el dominical ‘Schweiz am Sonntag’, el MPC estableció que Gadola había cometido un delito de espionaje económico al proporcionar a los investigadores estadounidenses información sobre dos clientes del UBS.

Gadola trabajó para el UBS entre 2005 y 2009  y fue arrestado en Miami en 2010. Un año después salió de la cárcel en libertad condicional durante cinco años, tras cooperar con la justicia de EEUU.

En julio pasado, la fiscalía suiza le impuso una multa de 6.000 francos y le obligó a pagar más de 7.000 francos por las costas procesales.

Por su trascendencia, la declaración de Weil ante una corte de Florida se espera con un gran interés a ambos lados del Atlántico. De salir bien librado, el hoy exbanquero, de 54 años, se convertiría en una suerte de héroe de los bancos suizos, que están cada vez más acostumbrados a plegarse ante EEUU, afirmó la periodista Zoé Baches, en el ‘Neue Zürcher Zeitung’.

“Aunque no aspira a ello, Weil podría convertirse en una figura simbólica para la plaza financiera suiza”, escribió recientemente en un artículo.

Sin embargo, también queda la posibilidad de que la estrategia de defensa que siga Weil consista en lanzar acusaciones contra otros banqueros que aún no han declarado sus faltas.

Todo, menos ir a EEUU

Durante los meses previos al juicio hubo muchas batallas legales sobre el tipo de pruebas que pueden presentarse ante el tribunal que juzgará al exbanquero del UBS.

La semana pasada, Weil se anotó una importante victoria cuando el presidente del tribunal que revisará su caso anunció que admitiría como prueba el testimonio de tres personas, que declararán por videoconferencia desde Londres. Los testigos, cuyos nombres aún no han sido revelados, dejaron claro que participarían, pero que no estaban dispuestos a viajar a EEUU por temor a ser detenidos.

Los abogados de Weil querían que las declaraciones se transmitieran desde Zúrich y en presencia de un representante oficial para asegurar que en ningún momento los testigos violaran el secreto bancario. Pero el juez rechazó la petición por considerar que limitaría significativamente la presentación de pruebas e interferir en los interrogatorios.

Así, los testigos declararán desde Londres, tras recibir garantías de Estados Unidos de que podrán llegar y salir de la capital británica sin riesgo de ser detenidos.

Una suerte muy distinta a la que ha corrido Weil, acusado en 2008 de promover la evasión fiscal a gran escala y convocado a declarar ante la justicia de EEUU en 2009. Permaneció en Suiza y, algunos años después, fue detenido en Italia, cuyas autoridades lo extraditaron a Estados Unidos.

Se estima que el proceso durará entre dos y cuatro semanas.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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