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Guerra Civil española


Apoyo estatal a la rehabilitación de brigadistas suizos


Por Antonio Suárez Varela


La Confederación se declaró este miércoles partidaria de la rehabilitación de los ciudadanos suizos que participaron como combatientes voluntarios en el bando republicano de la Guerra Civil española.

El Consejo Federal revela en su notificación que aprueba el proyecto de ley que el Parlamento ha propuesto. Según fuentes del ministerio de Justicia, esta decisión no desvirtúa la interdicción general del servicio en un ejército extranjero.

"Es la segunda propuesta de ley que hace objeto de una iniciativa parlamentaria promovida por el diputado Paul Rechsteiner. El Gobierno federal está totalmente de acuerdo con la propuesta aprobada por la Comisión de Asuntos Jurídicos del Consejo Nacional", declaró este miércoles (26.11.) la portavoz del Ministerio de Justicia, Christine Guy.

En su comunicado, el Consejo Federal subraya, además, que las sanciones impuestas a los combatientes voluntarios en la Guerra Civil española se hicieron conforme al derecho entonces vigente. El gobierno insiste en que no pretende criticar la actitud de las autoridades militares que los han infligido.

El ministerio de Justicia, remitente del comunicado de prensa, declaró que el Gobierno comparte el dictamen de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Consejo Nacional (cámara baja), según el cual la anulación de los juicios penales dirigidos contra esos combatientes no significa que se vuelva a poner en tela de juicio la interdicción del servicio militar en ejércitos extranjeros ni que deba servir a una nueva interpretación de esta norma legal.

El Gobierno de la Confederación, estima, no obstante, que esas condenas ya no corresponden al sentido de justicia que hoy prevalece. La lucha llevada a cabo en la época en pro de la democracia merece su reconocimiento en vista de lo que ha sacado a la luz la Historia en las últimas décadas, reconoce el Gobierno.

Una rehabilitación general y abstracta

Según el Consejo Federal, la rehabilitación propuesta por la iniciativa parlamentaria emprendida por el diputado socialista y sindicalista Paul Rechsteiner, es conforme a los principios de la proporcionalidad porque puede entrar en vigor sin gran demora.

A diferencia de la ley sobre la anulación de los juicios penales sentenciados contra las personas que, en la época del nazismo, decidieron ayudar a los perseguidos, el proyecto actual sólo establece una rehabilitación general y abstracta basada en la ley.

En cambio, no prevé la posibilidad de solicitar de las autoridades una decisión individual y concreta. Por añadidura, a semejanza de las personas que ayudaron a las víctimas del nazismo a huir de las persecuciones, los voluntarios de la Guerra Civil española no tendrán derecho a una indemnización.

El proyecto-ley fue objeto de varios debates en el Parlamento. En entrevista con swissinfo, Christine Guy, la portavoz del Ministerio de Justicia y Policía, invoca dos motivos importantes que justifican una rehabilitación general y abstracta en lugar de una rehabilitación individual y concreta.

"La primera razón es que aún quedan algunos supervivientes de esas personas hoy consideradas injustamente condenadas, por eso es urgente que esta ley entre lo más rápido posible en vigor."

"La segunda razón para la limitación de la extensión de la rehabilitación es la experiencia que se hizo con la ley anterior, del año 2003, que se refiere a las personas condenadas por haber ayudado a los refugiados del régimen nacionalsocialista", explica la portavoz.

BRIGADAS INTERNACIONALES

En la Guerra Civil Española, las Brigadas Internacionales estaban compuestas por voluntarios extranjeros de 54 países de todo el mundo que combatieron junto al ejército leal a la República española frente al dirigido por el general Franco.

En total, el número de integrantes rondó los 35.000. La nacionalidad más nutrida fue la francesa, con una cifra cercana a los 10.000 hombres, la mayoría de la zona de París.

Muchos de ellos no eran soldados, sino trabajadores reclutados por los partidos comunistas voluntariamente o veteranos de la Primera Guerra Mundial.

Con base en Albacete, las Brigadas Internacionales participaron en la defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el Ebro: Empezaron su retirada en septiembre de 1938.

Defensa de los valores democráticos

Para Paul Rechsteiner, el promotor de la iniciativa parlamentaria, el motivo principal para la rehabilitación de los combatientes suizos en la Guerra Civil española (1936-1939) es que defendieron con sus vidas "también la libertad de la democracia suiza".

Según este jurista y diputado socialista, con la vigencia de esas condenas penales dirigidas contra los combatientes antifascistas, que además conllevaban la privación de los derechos civiles de los sancionados, Suiza sigue siendo un caso único entre las democracias occidentales.

Uno de los principales deseos de los iniciadores de la ley es que se rehabilite a los combatientes suizos antes de que fallezcan los últimos supervivientes que lucharon en la banda de los republicanos en la Guerra Civil.

El Consejo Nacional deliberará sobre el proyecto-ley en la sesión del próximo 2 de diciembre, y el Consejo de los Estados (cámara alta) lo hará previsiblemente en la sesión de primavera, en marzo de 2009.

Sólo quedan cinco supervivientes

La Guerra Civil estalló el 18 de julio. En el país alpino, la movilización a favor del bando republicano fue masiva: se organizaron manifestaciones y se recogieron fondos. Las autoridades helvéticas, sin embargo, haciendo referencia a la neutralidad de Suiza, intervinieron emitiendo dos decretos en agosto de 1936 que prohibían a organizaciones la recolecta de dinero.

Millares de militantes antifascistas procedentes del mundo entero dejaron todo para apoyar al ejército republicano. Pese a la prohibición estatal, acudieron cerca de 800 ciudadanos suizos (entre los que también había mujeres). Proporcionalmente, el contingente helvético fue uno de los más numerosos.

Los voluntarios eran sobre todo comunistas, socialistas, anarquistas y antifascistas sin una vinculación política específica. Entre 1936 y 1939, cerca de 170 pagaron con sus vidas la lucha contra el fascismo en España.

Una vez que volvieron a Suiza, los voluntarios tuvieron que rendir cuentas ante los tribunales de división suizos. Más de la mitad fueron condenados sobre la base del artículo 94 del Código Penal Militar, que prohibía a los nacionales alistarse en un ejército extranjero sin autorización expresa del gobierno.

La mayoría fue condenada a varios meses de prisión. Según informaciones de la asociación IG Spanienfreiwillige, una agrupación que defiende los intereses de los antiguos combatientes y de sus descendientes, sólo siguen vivos cinco brigadistas suizos, de los cuales cuatro ya no están en condiciones de hablar. El combatiente suizo más joven que aún vive es el tesinés Eolo Morenzoni que actualmente reside en Ginebra.

UN RECONOCIMIENTO OFICIAL

Aunque el Parlamento suizo sí se ha pronunciado varias veces en contra del reconocimiento de aquellos que combatieron en España, los voluntarios suizos han obtenido el respaldo 'oficioso' de parte de miembros del gobierno.

En 1994, la entonces ministra del Interior, la socialista Ruth Dreifuss, hizo referencia a éstos en un discurso en Zúrich: "Para mí, sin duda, los voluntarios y el compromiso histórico que representaron están hoy completamente reconocidos, tanto política como moralmente."

En el caso de que el actual proyecto-ley fuese aprobado por ambas cámaras del Parlamento Federal, supondría un reconocimiento oficial por parte del Estado suizo.

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