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La economía cubana, seriamente lastimada


Campos arrasados, casas demolidas, infraestructura inoperante... bastaron unas semanas para que el encono de la Naturaleza destruyera el esfuerzo de años de sacrificio tras el embargo estadounidense y el 'período especial', derivado de la debacle socialista.

La magnitud de la catástrofe aún escapa a las cifras, pero la notable organización cubana limitó las pérdidas humanas. Testimonio de Beat Schmid, zuriqués residente en La Habana.

Beat solía visitar el pueblo de Jesús Menéndez, una comunidad pequeña y antigua en la provincia de las Tunas. Se solazaba a la vista de sus casitas de madera cercanas al mayor ingenio azucarero del país. Le gustaba ir y conversar con su gente. Las imágenes televisadas le mostraron que de aquel idílico paraje sólo queda el recuerdo. Y no es la única pérdida:

"Los huracanes Gustav e Ike han dejado al país prácticamente en el suelo. Todas las provincias han sido afectadas en mayor o menor medida y se presenta una situación realmente muy, muy difícil. Es un panorama bastante desolador".

Entrevistado por swissinfo vía telefónica desde La Habana, el ciudadano suizo que labora en la ONG Oxfam Internacional, transforma en palabras ese horizonte de devastación:

"Para que se puedan hacer una idea, tuvimos a más de dos millones de personas evacuadas, eso es alrededor del 20% de la población, y estimamos en más de millón y medio las personas afectadas gravemente, lo que significa viviendas con daños severos o derrumbes totales; cultivos destruidos, puestos de trabajo, fábricas..."

Un ímpetu inédito

Cuatro huracanes pasaron por Cuba en el espacio de un mes: Fay, Gustav, Hanna e Ike. Las primeras lluvias hasta habían sido bienvenidas. Empero, Gustav llegó con una violencia que no se recordaba en la isla desde hacía medio siglo.

Sus vientos alcanzaron velocidades de hasta 340 kilómetros por hora y devastaron la Isla de la Juventud y la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental del país. Apenas ocho días más tarde, Ike se encargó de completar los daños.

Sólo la reconstrucción de las alrededor del millón de viviendas afectadas o destruidas exigirá más de seis años de trabajo, amén de que la infraestructura quedó severamente lastimada.

"Las estimaciones de los daños en términos numéricos hasta el momento están bastante dispersas. Lo que sabemos es que el primer huracán dejó muy afectados los cultivos de tabaco, cruzó la zona donde se cultiva el mejor tabaco de Cuba, y ha dejado graves daños. Prácticamente todas las casas donde se seca el tabaco han sido destruidas".

Un pueblo acompañado

En la lista de perjuicios se inscriben también los cultivos de plátano, de maíz, de arroz, amén de que la agricultura urbana, que ha creado 350 mil empleos en pequeñas parcelas de huertos intensivos, sufrió enormes daños.

La recuperación económica que poco a poco y con mucho esfuerzo habían logrado los cubanos a través de los últimos siete u ocho años, tras el período especial en que los sumió la caída del bloque socialista, su socio principal, quedó seriamente afectada.

"Habrá que empezar nuevamente muchísimas cosas y lo que es admirable en realidad es el espíritu de la gente que sabe que no está abandonada y que habrá una respuesta por parte del gobierno en la medida en que se pueda".

Sin embargo, el desafío es enorme. De acuerdo con nuestro interlocutor, las reservas con que contaba el país eran suficientes para responder al embate del primer huracán, pero las afectaciones del segundo, a lo largo de toda la geografía cubana "simplemente sobrepasan la capacidad y serán tiempos muy difíciles".

"Relajar" el embargo

Como a finales de los años 90, cuando el desplome de la Cortina de Hierro dejó a Cuba sin el apoyo de sus socios principales, el embargo estadounidense se antoja ahora más agobiante.

George Bush ofreció a la Habana una ayuda condicionada al envío de "un equipo de evaluación humanitaria" para "inspeccionar las áreas afectadas". Cuba rechazó una propuesta semejante pero solicitó "un relajamiento" del embargo a fin de poder adquirir alimentos y recibir ayuda.

Y en cuestión de ayuda, como señala nuestro interlocutor, mientras países ricos esperan que Cuba haga un pedido oficial para manifestar su solidaridad, naciones menos favorecidas actuaron en forma espontánea.

La solidaridad

A guisa de ejemplo: Timor Oriental, donde laboran 200 médicos voluntarios cubanos, envió 500 mil dólares en gesto de amistad y reciprocidad, amén de los apoyos de Venezuela, México... de las manifestaciones de apoyo moral... Pero el desafío es enorme. Con todo:

"He de señalar que se nota mucho espíritu de trabajo, de salir adelante. En cuanto terminaron los vientos, las lluvias, la gente salió a barrer las calles, a recoger escombros, a limpiar y a tratar de recuperar lo que se pudiera", apunta Beat.

"El cubano es un pueblo con mucha cultura y mucha educación y esa es quizá la esperanza: que ese capital humano se despliegue en los meses y años venideros que sin lugar a dudas serán complicados y difíciles para este país".

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Daños

El Gobierno cubano usa todas sus reservas, incluso las militares, para atender a los millones de damnificados por el paso del huracán "Ike", mientras los fallecidos ascienden a siete y los costos del desastre se sitúan en torno a los 10.000 millones de dólares.

Más de medio millón de casas fueron afectadas de manera total o parcial en Cuba, según el Instituto Naciona de la Vivienda de ese país.

2,6 millones de personas fueron evacuadas y quedaron en ruina extensas áreas de cultivos de plátano, tubérculos, frutas y cosechas de café y tabaco.

Las autoridades desactivaron la alarma para pasar a la recuperación.

Hasta este viernes buena parte de la población seguía sin luz, agua, ni transporte público y algunos pueblos aún sufrían inundaciones, empero, el país comenzaba lentamente a reanimarse.

Ike causó seis derrumbes totales y 60 parciales en La Habana, donde fueron puestas a resguardo unas 250.000 personas, entre ellas más de 20.000 en La Habana Vieja.

Brigadas atendían a los damnificados, levantaban escombros, trataban de habilitar vías y las redes de comunicación y energía.

Las pérdidas se estiman en miles de millones de dólares, que se suman a los daños monumentales que dejó hace sólo diez días el huracán Gustav, que atravesó Cuba por el occidente, arrasando 140.000 casas, cientos de escuelas, torres de energía y cultivos en Pinar del Río y la Isla de la Juventud.

Fuente: EFE, GRANMA y AFP



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