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Menores en familias de acogida


Lenta corrección en sistema de cuidado infantil


Por Clare O'Dea


Las estimaciones sobre el número de niños bajo cuidados de personas ajenas van de 4.000 a 20.000. (Keystone)

Las estimaciones sobre el número de niños bajo cuidados de personas ajenas van de 4.000 a 20.000.

(Keystone)

Nadie sabe cuántos niños están bajo el cuidado de personas ajenas en Suiza, y las diferencias en las estructuras locales de organización y en los estándares para la acogida han hecho que la tan necesaria reforma del sistema de atención de menores avance a un ritmo desigual.

“Tenemos niños que han pasado por todo tipo imaginable de dificultades. Han sufrido abandono, hambre, abusos físicos y sexuales. Lo que necesitan es seguridad, en lugar de ser entregados a un sistema con una discontinuidad inherente”.  

Esas son las palabras del abogado y otrora receptor de niños, Urs Kaltenrieder, cofundador de Integration, una bien conocida entidad de asignación de menores a familias ajenas para su cuidado, y de una red de apoyo en Emmental. Muchos de los chicos remitidos a su organización fueron enviados previamente a diversos hogares.

¿Cómo es posible que Suiza, una de las sociedades más desarrolladas del mundo, no haya sido capaz de ofrecer una mejor atención a sus niños más vulnerables?

Hace casi una década quedó concluido un informe encargado por el Gobierno para mejorar el sistema suizo en el ramo, pero algunas de las principales recomendaciones aún están por aplicarse.

Datos faltantes

El estudio ‘Sistema de asignación para el cuidado de menores en Suiza’, de 2005, encontró que faltaban datos básicos necesarios para una gestión eficaz y pidió que se invirtiera en la investigación. Aún ahora, algunos expertos confían en estimaciones extrapoladas del censo de 2002, que situó en 15.000 la cifra de menores bajo el cuidado de personas ajenas.

“Los datos básicos deben colectarse con regularidad (número de menores bajo el cuidado de otras familias, en instituciones, progresión en las colocaciones), los diferentes modelos y formas de organización deben ser registrados, investigados y evaluados”, escribió la autora del informe, Barbara Kathrin Zatti.  

Subrayó también la urgencia de establecer “lo más pronto posible” una oficina central de monitoreo para recopilar y analizar la información esencial. Ningún objetivo ha sido alcanzado.

Lo que se produjo fue la introducción de una nueva ley para la protección de niños y adultos. Por separado, el Gobierno emitió regulaciones que cubren la supervisión de hogares de acogida e instituciones. La nueva ley, vigente desde 2013, incluye la exigencia de que cada cantón establezca autoridades multidisciplinarias y regionalmente organizadas para la protección de los menores.

Se espera que en breve ponga coto a la práctica de que los asuntos de protección de la infancia sean resueltos por personas inexpertas en las comunas, en lugar de profesionales.  

Supervisión

El informe de 2005 también se refirió a las “áreas problemáticas, cuestionables o totalmente no reguladas ... tales como la falta de supervisión de las entidades que ofrecen sitios para la asignación de menores (organizaciones de colocación familiar)” y pidió el establecimiento de regulaciones.

Zatti ya no se especializa en el área y no podría hacer comentarios sobre la evolución del sector. Andrea Keller, de Integras, una asociación profesional para las necesidades sociales y educativas, principalmente de niños, no está satisfecho con el nivel de avance desde 2005. Integras, cuya membresía incluye a instituciones de cuidado, ofrece una etiqueta de control de calidad a las organizaciones de colocación.

“Bajo las nuevas regulaciones de asignación infantil, las organizaciones de colocación familiar deben inscribirse ahora en el cantón para declarar que están haciendo ese trabajo. Pero el problema es que todavía no se requiere un permiso. De alguna manera, los cantones deben reconocer a esas organizaciones y supervisarlas, pero no hay nada en la ley sobre la calidad”, precisó Keller a swissinfo.ch.

Hasta la fecha solamente cinco cantones han tomado la iniciativa de exigir el cumplimiento de ciertas condiciones para la obtención de un permiso.

“La presión del lado de las autoridades aumenta muy lentamente. La conciencia es particularmente alta en Berna, Zúrich, Solothurn, Zug y los Grisones. En otros lugares las cosas van mucho más lentas de lo que esperaríamos”, acotó Keller.

Reducir la brecha

Las organizaciones de colocación surgieron en la década de 1990 en respuesta a déficits en materia de acogida, tanto en el número de las plazas como en la ayuda estatal para las familias.

Se estima que unas 60 organizaciones llenan todavía el vacío en experiencia y personal en Suiza, contratadas por comunas o cantones. Reciben hasta 250 francos por día y por niño. Parte del dinero se transmite a la familia de acogida, el resto puede ser utilizado para proporcionar apoyo, formación o terapias especiales.

“Estas organizaciones, en general, trajeron una mejora en la calidad de la atención”, precisó Stefan Blülle, de la oficina de protección del niño de Basilea, a swissinfo.ch.

“Pero la calidad varía. Estimamos en 2000 el número de tales plazas en Suiza y la dificultad es que hay muy diferentes enfoques en la supervisión, la división de los roles y la filosofía de la regulación”, añadió.

Parte del problema es que “hay una muy alta pérdida de conocimientos técnicos debido a la frecuente rotación del personal en los servicios de protección de menores. Están bajo presión, frente a la cantidad de casos y delegan el trabajo a los organismos de colocación familiar”, puntualizó Keller.

Blülle citó ejemplos de organizaciones que proporcionan un excelente apoyo a las familias de acogida, pero concede que, sin la obligatoriedad general de transparencia financiera, ha sido posible para los operadores menos altruistas poner demasiado énfasis en el beneficio.

En los últimos años, los informes de los medios suizos de comunicación han puesto en duda las credenciales y los métodos de operación de diversas entidades.  

Las mejores prácticas

El cantón de los Grisones, en el este de Suiza, tomó ventaja al introducir sus propias leyes en 2007, bajo la dirección del jefe del Departamento de Servicios Sociales, Andrea Ferroni.

“Fuimos el primer cantón en regular a las organizaciones de colocación familiar. Nos dimos cuenta de que las estructuras para situar a los niños que no pueden vivir con sus padres estaban significativamente diversificadas y que había que actualizar la ley”, señaló Ferroni a swissinfo.ch.

“El tema de si una organización cumple correctamente con su trabajo surge en todas las categorías de dispensa de cuidados. Para acoger a un menor no es  suficiente con tener una cama libre y un buen corazón. Deben establecerse normas de calidad”, agregó.

Hay mucho en juego para los chiquillos que han pasado situaciones difíciles en su hogar.

“Uno de cada tres niños ha cambiado al menos una vez de lugar de asignación”, explicó Blülle. “Sabemos, por las investigaciones sobre el apego, que los bebés y los niños pequeños sufren las consecuencias negativas de las relaciones rotas con sus principales cuidadores. Los efectos en los niños mayores y los adolescentes apenas han sido investigados”.

“Estos son niños que con frecuencia han tenido experiencias muy difíciles. Tenemos que apoyar a las familias de acogida, no se puede esperar que con  mera intuición hagan frente a problemas graves”, añadió.

Apoyo

Los buenos modelos muestran cómo proporcionar el tipo adecuado de apoyo. Blülle alude a la Fundación Integration de Kaltenrieder en Emmental, una organización de colocación de menores con problemas de aprendizaje y de comportamiento que también ofrece clases de apoyo y terapias.

“Las familias que laboran con Integration pueden llamar durante las 24 horas del día si lo requieren, se las anima a reportar problemas y a resolver conflictos”, dijo Blülle.

De los más de 100 niños asignados por Integration en 15 años, hubo solamente cuatro casos en los que se rompió la relación con la familia de acogida.

Que Suiza, con su estructura altamente federalista, tenga un mosaico de servicios en la cobertura del cuidado de los niños no es sorprendente. Salud, educación y bienestar social son asuntos cantonales y diferentes modelos han sido desarrollados en diferentes cantones.

Ferroni considera que la aplicación por parte de los cantones de la nueva normativa en la materia, así como la nueva Ley de Protección al Adulto y Niño serán suficientes para elevar a un buen nivel los estándares en todo el país en cinco años.

“Estos instrumentos jurídicos se necesitaban con urgencia y supongo que los cantones los toman con seriedad y aplican las regulaciones tan pronto como les es posible por el bienestar de los niños y sus posibilidades de desarrollo”, subrayó.  


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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