No solo montaña "El Club Alpino contribuyó a crear la identidad suiza"




Una imagen de un grupo de alpinistas en 1961.

Una imagen de un grupo de alpinistas en 1961.

(AFP)

Fundado hace 150 años, el Club Alpino Suizo es una de las asociaciones deportivas más antiguas y de mayor éxito en suelo helvético. Pero su influencia va aún más lejos, afirma Daniel Anker, autor de numerosos libros de montaña.

“Mucho más que alpinismo”, es la frase elegida para celebrar el aniversario del Club Alpino Suizo (CAS) y, seguramente, la más apropiada. Creado 15 años después del nacimiento del Estado federal, el club ha tenido un papel importante en la formación de la identidad nacional, afirma Daniel Anker. El periodista y alpinista dirigió la realización del libro Helvetia Club, publicado en ocasión del 150 aniversario del CAS.

swissinfo.ch: El libro se intitula Helvetia Club, ¿esto es porque el CAS es el club suizo por excelencia?

Daniel Anker: Es, en todo caso, un club que ha hecho mucho por Suiza y que la ha mostrado  conocer el país al mundo. Basta pensar en los mapas topográficos o en la planificación del territorio montañoso.

Además hay toda una serie de detalles que demuestran en qué medida este club se introdujo en los genes del país. Poco después de su fundación en 1863, cuatro miembros del Gobierno Federal formaban parte del CAS. En una etapa más reciente, de 1993 a 1995, también eran cuatro. Hoy contamos con el ministro de Economía Johann Schneider-Amman.

swissinfo.ch: En qué medida la creación del club se inscribe en la historia moderna helvética?

D.A.: Por un lado ha permitido tomar plena posesión de un territorio. En la época existía el mapa Dufour, pero tenía una escala demasiado pequeña, de 1 a 100.000, y especialmente en la montaña no era lo suficientemente precisa. El primer presidente del CAS, Rudolf Theodor Simler, insistió mucho en la necesidad de mejorar la legibilidad de este mapa, proporcionando descripciones más acertadas. No se trataba simplemente de un club de personas que querían hacer senderismo alpino.

Por otra parte, la contribución a la identidad suiza se ha hecho, por ejemplo, con las mapas panorámicos o los miradores. Era un modo de educar a la gente, para hacer saber cómo se llaman las montañas. A esto se sumó la construcción de refugios que permitieron acceder a diversos puntos de montaña.

swissinfo.ch: ¿Una respuesta patriótica a la hegemonía inglesa?

D.A.: Sí, la fundación del Alpine Club dio una inyección de competitividad. Simler temía que para conseguir informaciones sobre sus montañas, los suizos debieran recurrir a las publicaciones inglesas. Así creó, junto con otras 34 personas, el Club y también el Anuario del Club Alpino Suizo, a través del cual se propagaban los conocimientos sobre los Alpes.

(ZVG)

swissinfo.ch: El CAS nace también con el objetivo de elaborar mapas topográficos. ¿Cuál ha sido su contribución concretamente?

D.A.: La protección de la montaña y de las bellezas paisajistas en general. Ya en 1872, por ejemplo, la sección Pilatus de Lucerna se empeñó en salvar un gran bloque de piedra errático transportado por el glaciar del Ródano, el Honigstein, en Roggliswil. Años después, el CAS se opuso al proyecto de un tren en el Cervino.

swissinfo.ch: En las sesiones del CAS no ha surgido una posición unánime en materia de protección del territorio. ¿Cómo se explica esto?

D.A.: El CAS es simplemente el espejo de la sociedad. Un valesano es menos favorable al turismo. Un basilense, en cambio, es más propenso a defender una montaña intocable. Estas diferencias no solo se encuentran en el interior del CAS, sino que también emergen regularmente cuando se toman decisiones políticas. Pienso, por ejemplo, en la reciente votación popular sobre las residencias secundarias, apoyada en las ciudades y rechazada en las regiones turísticas alpinas.

swissinfo.ch: ¿En qué otros ámbitos el club puede ser considerado un espejo de la sociedad suiza?

D.A.: ¡En los asuntos relativos a los derechos de la mujer! En Suiza, las mujeres obtuvieron el derecho de voto en 1971. En el CAS, las mujeres pudieron convertirse en miembros a partir de 1980, cuando se hizo la fusión con el Club Alpino Femenino Suizo.

El CAS en cifras

El Club Alpino Suizo está compuesto de 111 secciones.

Con sus 140.000 miembros, es la quinta asociación deportiva suiza en importancia.

Las secciones gestionan 152 refugios de montaña, con 9.200 camas. En 2012 se registraron 310.000 pernoctaciones en total.

Además de los alberges de montaña, el CAS organiza cursos, excursiones a pie y con los esquíes. El club promueve también el deporte de elite:

La escalada deportiva forma parte de sus actividades desde 1994 y el esquí de competición, desde 1997.

swissinfo.ch: Con sus 140.000 miembros, el CAS es la quinta asociación deportiva más grande de Suiza ¿Cómo explica este éxito?

D.A.: Quien se adhiere al club, paga menos en las cabañas, recibe una bella revista y otros beneficios. Pero también podemos mencionar otro aspecto: la montaña está en boga, basta con ver en la ciudad a personas vestidas con botas propias para el senderismo alpino o con ropas de un verdadero montañés.

El CAS aprovecha esta moda y contribuye a ella. Con pagar 120 francos anuales, el miembro del club recibe muchas ofertas. Basta mencionar que la sección de Berna, cada fin de semana, propone una decena de salidas para todos los gustos.

La montaña tiene éxito, pero no solo en Suiza. El equivalente austriaco del CAS tiene más miembros y la Asociación Alpina Alemana es la mayor asociación de montaña en el mundo, con un millón de miembros.

swissinfo.ch: En su opinión, ¿cómo se verán las montañas suizas dentro de unos veinte o treinta años?

D.A.: Siempre estarán ahí, más grises, porque muchos glaciares se habrán fundido. Algunas vías de montaña serán un poco más difíciles de recorrer, a causa del calentamiento climático. Por otra parte, si no hay glaciares, no serán ya necesarios los aditamentos para hielo. Se podrán escalar nuevas vetas, hoy poco conocidas.

swissinfo.ch: ¿No teme una invasión?

D.A.: En lo que concierne a la alta montaña, no. En los picos Eiger, Mönch o Jungfrau, en el fondo poco importa que haya más o menos gente. Y además, aunque en Suiza siempre se encuentran zonas donde se puede estar casi solo, también se pueden recorrer otros lugares en Italia y otras regiones donde hay montañas poco conocidas. En invierno, con los esquíes para recorridos fuera de pista y otras prácticas similares, el discurso es distinto. La presión sobre la naturaleza, en particular en el caso de la fauna, es mucho más elevada.


Traducido del italiano por Patricia Islas, swissinfo.ch



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