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Bogotá y FARC


Participación suiza en larga marcha por la paz colombiana




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Apretón de manos entre los negociadores de las FARC, Iván Marquez (izq), y del Gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, luego de que firmaran el acuerdo de paz (24.08.16). Con ellos,  Bruno Rodríguez, ministro de Exteriores de Cuba, país anfitrión de las negociaciones.      (Reuters)

Apretón de manos entre los negociadores de las FARC, Iván Marquez (izq), y del Gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, luego de que firmaran el acuerdo de paz (24.08.16). Con ellos,  Bruno Rodríguez, ministro de Exteriores de Cuba, país anfitrión de las negociaciones.     

(Reuters)

El Gobierno de Colombia y las FARC firmaron este miércoles un acuerdo que pone fin a seis décadas de un conflicto armado que dejó millones de víctimas entre muertos, mutilados, desaparecidos y desplazados. Remembranzas de Jean Pierre Gontard, otrora mediador entre las guerrillas y Bogotá.

Jean Pierre Gontard no oculta su entusiasmo: "los historiadores saben que todos los presidentes de Colombia han tenido contacto con las guerrillas”, pero hasta hoy esos acercamientos no habían llegado a buen puerto. “Ha sido un proceso ejemplar, tanto por su profesionalismo como por su cautela”, subraya el antiguo negociador.

Congratulaciones de Berna 

“Suiza felicita al Gobierno de Colombia y a las FARC por la conclusión del acuerdo final para la paz. Se trata de un avance capital hacia la construcción de una paz durable en Colombia”, señaló este jueves el Ministerio de Exteriores a swissinfo.ch.

Recordó que desde 2011, Suiza se ha involucrado plenamente en la promoción de la paz en Colombia y ha apoyado el proceso de paz en diferentes campos, incluido el apoyo técnico.

“Suiza mantiene ese apoyo a través de una contribución de 8 millones de francos para los fondos de paz y la aplicación de tres programas de cooperación en las áreas de ayuda humanitaria, paz y derechos humanos, así como en el desarrollo económico”. 

En su opinión, el papel de la Confederación, con un amplio programa de cooperación en Colombia, incluida una estrategia para el postconflicto, ha sido relevante. “Suiza ha tenido un papel muy importante y ha sido un interlocutor privilegiado para Colombia”.

Habemus Pacem

El Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC firmaron (24. 08) en La Habana un histórico acuerdo de paz que pone fin al más antiguo conflicto armado de América Latina.

"El día ha llegado. Hoy podemos decir, por fin, que todo está acordado", señaló el presidente Juan Manuel Santos, en un mensaje televisado desde Bogotá.

En La Habana, en donde se reunieron desde 2012, los representantes de las FARC y del Gobierno de Colombia firmaron el acuerdo, una de cuyas copias será entregada a Suiza para su resguardo.

"Hoy hemos llegado a la meta. La firma de un acuerdo final con la guerrilla de las FARC es el fin del conflicto armado. La guerra ha terminado", declaró el representante del Gobierno, Humberto de la Calle.

“Hemos concluido la más hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia (...) Habemus pacem", anotó a su vez el representante guerrillero, Iván Márquez.

Que hable la ciudadanía

El presidente Santos  anunció asimismo que el plebiscito para que el pueblo refrende los acuerdos tendrá lugar el próximo 2 de octubre.  

"Terminada la negociación y concluido el acuerdo, queda en manos de ustedes -de todos los colombianos- decidir con su voto si apoyan este acuerdo histórico que pone fin a este largo conflicto entre hijos de una misma nación", dijo el mandatario.

En efecto, tras cinco años de negociaciones, incluidos los preliminares, los acuerdos firmados por las partes en conflicto deberán ser sometidios al escruinio popular. La vía elegida es el referéndum. La campaña de apoyo “La paz SÍ está contigo” ya ha ganado las calles del país. Sin embargo, la votación se antoja reñida.

“La historia no se lo va a perdonar”

Detractor a ultranza del proceso de paz, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) exhorta a votar NO, aun cuando diversos analistas consideran que es una oportunidad sin precedentes para la paz y de difícil reedición.

“La historia no se lo va a perdonar”, enfatiza Gontard. En su opinión, un resultado adverso en las urnas tendría un gran impacto sobre el proceso y sería difícil que la guerrilla aceptara “que luego de un trabajo ejemplar en las negociaciones, un expresidente intentara sabotearlas”.

Lo anterior en un contexto de gran polarización, en el que los habitantes de los centros urbanos no tienen ya mucha conciencia de un conflicto que se ha replegado a las zonas rurales, donde Suiza trabaja en estrecha colaboración con las organizaciones de base.

“Suiza posee un buen acceso a las zonas rurales y un buen conocimiento de las realidades del terreno”, indica el Ministerio de Exteriores (DFAE) a swissinfo.ch. Sus estrategias de cooperación han permitido reducir necesidades en áreas a las que el Estado no puede llegar, y fortalecer mecanismos de protección civil en casos de desplazamiento forzado, accidentes con minas antipersonas y reclutamiento de menores.

La esperanza y el apoyo suizo

La cooperación helvética, agrega, incluye los ámbitos de asistencia humanitaria, seguridad humana y desarrollo económico. En la más reciente medida de apoyo, y durante la primera visita de un mandatario suizo a Colombia (04.08), el presidente Johann Schneider-Amann, anunció un aporte de 22 millones de dólares para respaldar el desarrollo económico del país en el marco de la paz.

En esa ocasión, el dirigente calificó el proceso pacificador (que empezó en 2012 en La Habana) como “uno de los acontecimientos actuales que hacen renacer la esperanza”. Un recorrido en el que Suiza ha participado de diferentes maneras, incluida una asesoría en Cuba.

La agenda bilateral contempla igualmente el resguardo en Suiza de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC, la participación helvética en los diálogos con la otra guerrilla colombiana, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como el apoyo al Centro de Memoria Histórica y a la lucha contra las violaciones a los derechos humanos, un tema aún muy preocupante, en particular con relación a la conducta de las empresas transnacionales.

Una mujer llora en el sitio en el que un ataque de las FARC dejó 10 muertos y numerosos heridos el 23 de septiembre de 2003 en Chita, Boyaca. La población rural ha sido la más afectda por el conflicto armado colombiano.   (Keystone)

Una mujer llora en el sitio en el que un ataque de las FARC dejó 10 muertos y numerosos heridos el 23 de septiembre de 2003 en Chita, Boyaca. La población rural ha sido la más afectda por el conflicto armado colombiano.  

(Keystone)

El DFAE recuerda la implementación, desde hace 10 años, de dos iniciativas, la Guía Colombia y el Compromiso Ético, tendientes a acompañar el cumplimiento de las empresas con sus obligaciones en materia de derechos humanos.

La paz, pilar de la diplomacia helvética

Pero los buenos oficios helvéticos para la paz en Colombia datan de tiempo atrás. “Con más de cien años de relaciones bilaterales, Suiza ha tenido un papel muy importante en Colombia”, anota Gontard, otrora negociador por parte de la Confederación entre las guerrillas (FARC y el ELN) y Bogotá.

Los vínculos entre ambos países se intensificaron en 1998, durante los prolegómenos de las negociaciones del Caguán. “Representantes de las FARC y del ELN vinieron IUED (Instituto Universitario de Estudios del Desarrollo, actual Instituto de Estudios Superiores Internacionales, del que Gontard era entonces director adjunto) para ver si podíamos ayudarles”, recuerda nuestro interlocutor.

Se organizaron entonces cuatro conferencias en Ginebra entre 1998 y 2002. La primera, antes del Caguán. La cuarta durante la campaña de Uribe (presidente de 2002 a 2010), a la que todos los candidatos acudieron. “Fue un esfuerzo bien estructurado y parece que lo apreciaron”, comenta. “Suiza era un interlocutor privilegiado”.

Sin embargo, con el correr de los años y las derrotas que impuso a las FARC (incluido el asalto a un campamento de la guerrilla en Ecuador en el que murió el dirigente, Raúl Reyes), amén de la rocambolesca y bien publicitada liberación de Ingrid Betancourt en 2008, Uribe, “que siempre había hablado de paz”, optó por la sola vía de las armas y decidió poner fin a la mediación internacional.

Ensañamiento contra Gontard

Recurrió entonces a una estratagema que el tiempo habría de desvelar como tal, acusando a Gontard de “financiar a la guerrilla” imputándole falsamente la entrega, en 2001, de un rescate para la liberación de dos empleados de Novartis que las FARC mantenían como rehenes.

La justicia colombiana abrió una investigación contra el facilitador y se produjo entonces una áspera situación entre Berna y Bogotá. El Ministerio suizo de Exteriores pidió “el cese de los ataques reiterados contra el facilitador suizo”.

“El señor Gontard, así como el mediador francés [Noël Saez[, han trabajado en circunstancias extremadamente difíciles, a veces arriesgando su propia vida, en el marco de una facilitación internacional de tres países (también España), buscando objetivos humanitarios. Esta facilitación ha permitido salvar la vida y liberar a personas secuestradas en condiciones muy duras” anotó el DFAE.

En un comunicado, el Ministerio evocó la acusación: “El señor Gontard contribuyó al éxito de la negociación entre la empresa y las FARC. Él nunca fue el portador de ese dinero y la empresa suiza en cuestión también lo afirmó con toda claridad”.

Durante una visita a Colombia en agosto de 2008 y en el marco del centenario de las relaciones bilaterales, la entonces ministra de Exteriores de Suiza, Micheline Calmy-Rey, ratificó la postura helvética. “Nosotros estamos convencidos de que nuestro negociador actuó de manera ejemplar. No ha estado implicado en ningún pago destinado a las FARC”.

Arribo del facilitador para la paz, Jean Pierre Gontard (al centro) a San Vicente del Caguán, donde lo recibe Ricardo Palmera, comandante de las FARC . En el Cagúan, la guerrilla y el Gobierno de Colombia emprendieron un fallido proceso de paz entre 1998 y 2002.  (Keystone)

Arribo del facilitador para la paz, Jean Pierre Gontard (al centro) a San Vicente del Caguán, donde lo recibe Ricardo Palmera, comandante de las FARC . En el Cagúan, la guerrilla y el Gobierno de Colombia emprendieron un fallido proceso de paz entre 1998 y 2002. 

(Keystone)

Tomaron tiempo pero se retractaron

Sin embargo, no fue sino hasta 2012 que la justicia colombiana al más alto nivel reconoció que la acusación “no ha lugar”. Destacó que la actuación del mediador “se enmarcó en las facultades otorgadas por el Gobierno colombiano” y que su actuación tuvo un propósito “eminentemente humanitario”.

“Tenía confianza en que la decisión llegaría, pero encontraba que la espera era un poco larga”, comentó entonces Gontard a swissinfo.ch. Hoy, el prolongado acoso es para él “historia pasada”, y su entusiasmo por la paz se mantiene inalterable:

“Los que trabajamos por la paz hemos adelantado mucho”, celebra. “Espero que la comunidad internacional tome una posición muy clara” respecto al proceso de paz en Colombia para reforzarlo desde el exterior.

EL CONFLICTO ARMADO

En los últimos 60 años, el saldo del conflicto es de 220 000 muertos, 45 000 desaparecidos y 5,7 millones de desplazados, pero la violencia en Colombia data de hace más tiempo.

En 1948, en el marco de las disputas entre Radicales y Liberales, el asesinato del candidato presidencial de estos últimos, Eliecer Gaitán, desencadenó un período conocido como ‘La Violencia’ (1948-1958), con unos 200 000 muertos.

Desde los años 60 surgieron diversas guerrillas (muchas de las cuales se desmovilizaron posteriormente) en contra de la exclusión política y en pro de una efectiva distribución de la riqueza, en particular de la tierra.

Lo prolongado de la lucha armada (la última de América Latina y una de las más antiguas del mundo) se tradujo en una degradación del conflicto con expresiones ignominiosas atribuibles tanto a las guerrillas como al mismo ejército, así como a los actores armados que se sumaron luego: paramilitares y narcotraficantes.

Entre 2003 y 2006, y en el marco del Proceso de Paz y Justicia, 30 000 paramilitares dejaron las armas. Sin embargo, muchos de ellos siguieron operando con el apoyo de militares corruptos, en bandas criminales o en ejércitos privados al servicio de terratenientes.

El desarme de las FARC significa un paso capital en el camino hacia la paz, pero falta lograr un acuerdo con el ELN, así como desarmar a los disidentes (guerrilleros y paramilitares) y controlar a los grupos armados de índole delincuencial (bacrim y narcotraficantes). 

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