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Mühleberg, su cierre alienta a los activistas antinucleares




La central nuclear de Zwentendorf (Austria) jamás entró en operación. (Keystone)

La central nuclear de Zwentendorf (Austria) jamás entró en operación.

(Keystone)

La sentencia del Tribunal Administrativo Federal (TAF) que dicta el cierre de la central nuclear de Mühleberg, en el cantón de Berna, ha fortalecido la lucha de los activistas europeos contra esta fuente energética.

Si Mühleberg realmente cierra sus puertas, aumentarán las presiones para clausurar otras viejas plantas nucleares en Suiza y en el extranjero.

El Tribunal Administrativo Federal (TAF), la más alta instancia judicial suiza, ordenó que la planta de Mühleberg cierre sus puertas a más tardar en junio de 2013, salvo que su operador –el grupo BKW- demuestre su disposición para invertir masivamente en el mantenimiento y la reparación de la planta.

Entre las causas para el cierre destacan las fisuras en la cubierta del núcleo del reactor principal y la ausencia de un sistema de refrigeración que no sea el río Aar.

BKW ha decidido apelar este fallo. Su argumento: la clausura sería extremadamente costosa, por lo que no hundiría a la empresa, pero sí debilitaría profundamente al grupo y su capacidad de invertir en el futuro. Por esta razón BKW ha pedido que Mühleberg siga en marcha mientras sea capaz de garantizar una operación “segura y económica”.

La planta de Vorarlberg

El gobierno del estado austriaco de Vorarlberg, fronterizo con Suiza y conocido por su férrea política antinuclear, ha presentado una denuncia contra la planta de Mühleberg y asegura que no descansará hasta no ver cerrada la central helvética.

El gobernador de Vorarlberg, Markus Wallner, ha expresado a los medios de comunicación locales que la decisión del TAF evidencia los riesgos que representa mantener en operación dicha planta.

 

Contactado por swissinfo.ch, el ministro suizo de Energía afirmó ignorar la denuncia que interpuso Vorarlberg, por lo que declinó realizar comentarios al respecto.

“En el eventual caso de un accidente, los habitantes de Vorarlberg se verían inmediata e intensamente afectados”, declaró a swissinfo.ch Linz Christian Hadeyer, abogado a cargo de este caso.

“En Vorarlberg, se discute profusamente sobre la seguridad de la planta de Mühleberg, especialmente desde que salió a la luz que la construcción de ésta se asemeja a la Fukushima y después de que comprobáramos personalmente los riesgos de seguridad que están latentes en esta planta”, agregó el abogado.

Pero Mühleberg no es la única central en la mira del estado de Vorarlberg, que también ha emprendido acción legal contra la planta nuclear alemana de Gundremmingen.

El despacho Hadeyer defiende más de una causa antinuclear. Además de Vorarlberg, representa los intereses del estado de Alta Austria contra la planta checa de Temelin.

Cabe recordar que Austria es una antigua opositora de este tipo de energía. En 1978, la población logró evitar –aunque con un estrecho margen– la apertura de la entonces nueva planta de Zwentendorf. Ya en aquella etapa fue Vorarlberg el estado que más se opuso. Ese mismo año, Austria aprobó la ley que prohibió utilizar energía nuclear en el país.

Sin embargo, aunque Austria no produce energía nuclear autónoma, alrededor del 6% de su consumo energético proviene de esta fuente. Y algunas organizaciones estiman que podría representar el 20% del consumo nacional.

Fessenheim y Mühleberg

En Francia, país que obtiene el grueso de la energía que consume de plantas nucleares, la prensa ha hablado poco sobre el caso Mühleberg, a pesar de que los activistas locales siguieron de cerca el acontecimiento.

“Nos complació conocer el fallo del tribunal suizo”, expresó André Hatz, miembro de la organización Stop Fessenheim, cuyo nombre se desprende de la planta nuclear activa más antigua de Francia, situada en la frontera con Alemania y a solo 40 kilómetros de Suiza.

“No me sorprende que un se haya interpuesto un recurso de apelación, ya que conocemos el poder de lobby que posee la industria nuclear en Francia. Lo único que podemos aconsejar a las asociaciones y la gente es que se mantengan firmes en el objetivo de asegurar que la estación de Mühleberg cese realmente sus operaciones en 2013”, agregó.

Cabe recordar que el año pasado los opositores de Francia, Alemania y Suiza a la operación de la planta de Fessenheim, agrupados en la llamada Asociación Trinacional para la Protección Nuclear (ATPN), perdieron un caso semejante contra la Autoridad para la Seguridad Nuclear de Francia (ASN por sus siglas en francés), que autorizó a esta planta a seguir operando.

“Fue exactamente la misma situación que se presentó en Mühleberg, pero la demanda fue rechazada”, confirmó a swissinfo.ch Florien Kraft de la ASN.

Todo el mundo reconoce que en caso de un desastre nuclear, los efectos no se detienen en la frontera un país.

“Mantenemos un contacto estrecho con Suiza. Desde 1989 intercambiamos información y conducimos inspecciones de las plantas nucleares de nuestra contraparte”.

Inspecciones francesas

Un inspector de la ASN visitó Mühleberg en diciembre de 2011. Kraft declinó hacer comentarios sobre la seguridad de la central nuclear suiza, pero afirmó que si los inspectores se hubieran sentido preocupados por algo, lo habrían manifestado.

“La decisión de desconectar Mühleberg fue tomada a partir de criterios más sutiles que probablemente no son evidentes a los ojos de los inspectores”, añadió.

Si Mühleberg –que lleva 40 años en funcionamiento- es realmente clausurada en 2013, aumentará la presión para que se logre lo mismo en Fessenheim, una planta que entró en operación solo seis años después de la suiza, agregó.


“Desde que Alemania anunció que abandonaría la energía nuclear en el año 2022 y Suiza detuvo nuevos proyectos, el número de activistas antinucleares aumenta también en Francia”.

La ciudad de Friburgo de Brisgovia (sur de Alemania), miembro oficial de la ATPN, es conocida desde hace años por su oposición a la energía nuclear.

Dieter Wörner, jefe de la Oficina de Medio Ambiente de Friburgo, dijo a swissinfo.ch que los medios locales han reportado con detalle la disputa legal sobre el futuro de Mühleberg, pero están sin duda más preocupados por lo que suceda en Fessenheim, que se encuentra a solo 25 kilómetros de distancia.
 
“Debemos mantener en pie la lucha de los dos lados de la frontera para exigir el cese de operaciones de Fessenheim y de Mühleberg, ya que ambas plantas representan un riesgo inaceptable para la población que vive cerca de las mismas”, puntualizó Hatz.

Energía nuclear en Suiza

Suiza tiene 5 plantas nucleares en funcionamiento: Beznau I (1969), Beznau II (1972), Mühleberg (1972), Gösgen (1978), Leibstadt (1984).

Estas generan el 40% de la energía eléctrica que consume el país. Solamente el 5% proviene de fuentes energéticas renovables (solar, eólica, biomasa, etc.)

El desastre de Fukushima ocurrido en marzo de 2011 ha hecho mella en la política nuclear de Suiza.

Un terremoto de 9 grados de magnitud en la escala sismológica y el posterior tsunami golpearon el sistema de refrigeración de los reactores de la planta nuclear de Fukushima, ubicada a 240 km de Tokio, colapsando tres de los seis reactores y provocando fugas radiactivas.

Tras el desastre, el Gobierno suizo anunció el abandono nuclear y la clausura todas las centrales nucleares del país entre los años 2019 y el 2034.

Al realizar el anuncio, el Gobierno afirmó que la energía generada por las centrales nucleares sería reemplazada paulatinamente por la que generan hidroeléctricas y otras energías renovables combinadas con plantas de gas.


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch



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