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Neutralidad/Ejército





El principio de la neutralidad es un aspecto importante de la historia y la identidad suizas. Durante siglos la neutralidad contribuyó a mantener la Confederación unida y hasta hoy goza de un amplio respaldo en la población.

Suiza y neutralidad son sinónimos. El país no puede ingresar en alianzas militares si no es atacado. Sus Fuerzas Armadas pueden actuar únicamente en defensa propia y de la seguridad nacional. No debe tomar partido en conflictos internacionales ni permitir el paso de fuerzas extranjeras.

La neutralidad de Suiza significa neutralidad armada. Eso explica por qué ha tratado siempre de mantener su sistema defensivo en un nivel respetable y por qué la Constitución establece el servicio militar obligatorio para los hombres.

Tras el final de la Guerra Fría, la neutralidad dejó de ser imprescindible para las naciones pequeñas. La interdependencia del mundo moderno dificulta la aplicación de una neutralidad pura y ortodoxa.

Adhesión a la ONU

La autoimpuesta restricción de quedar al margen del mundo político produce un cambio de actitud con respecto a la neutralidad en Suiza. El país es miembro de Naciones Unidas desde el año 2002, aunque ya antes de serlo había tenido parte activa -durante décadas-, en las tareas de las agencias especializadas como son la UNESCO, OMS, FAO, OIT, UNICEF y otras.

Se necesitó una votación nacional y casi el 55 por ciento de sufragios a favor para adherirse al organismo mundial. Suiza es miembro del programa Asociación para la Paz de la OTAN, pero no tiene previsto unirse a la alianza militar porque ello comprometería su estatuto de neutralidad.

La entrada plena en las Naciones Unidas ha sido aplaudida como un gran paso adelante en el concierto de las naciones. En realidad, Suiza ya apoyaba continuamente los esfuerzos de paz desde la Segunda Guerra Mundial, aún sin sumarse a las fuerzas de paz de la ONU.

La entrada plena en las Naciones Unidas ha sido aplaudida como un gran paso adelante en el concierto de las naciones. En realidad, Suiza ya apoyaba continuamente los esfuerzos de paz desde la Segunda Guerra Mundial, aún sin sumarse a las fuerzas de paz de la ONU. Hoy, unos 30 suizos participan en operaciones de paz como observadores u oficiales del Estado Mayor en los siguientes países: 14 oficiales en Oriente Medio, 4 en la República Democrática del Congo, 2 en Sudán del Sur, 6 en Mali, 3 en Cachemira y 1 en el Sáhara Occidental.

El país ha participado en la supervisión de la tregua posterior a la Guerra de Corea y en la de Oriente Medio desde 1967. Hoy, cinco oficiales suizos y cinco suecos cumplen servicio en la  Comisión de Supervisión de las Naciones Neutrales en Corea (CSNN) y están estacionadas en Panmunjom, justo al sur de la línea de demarcación norte-sur. Su misión principal es supervisar el armisticio, aunque desde 1995 solamente en la parte meridional de la frontera. Suiza ha enviado a observadores electorales a África y Europa Oriental. Una compañía de 220 soldados del ejército suizo (Swisscoy) está estacionada desde 1999 en Kosovo para apoyar a las fuerzas internacionales de paz en los Balcanes.

Suiza es uno de los primeros miembros del Consejo de Europa y, más recientemente, de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que en 2014 presidió el entonces presidente de Suiza, Didier Burkhalter. 

Ejército suizo - sistema de milicia

El ejército helvético es en gran medida un ejército de milicias. Suiza impone el servicio militar obligatorio para los varones, aunque este deber - y en realidad, el papel del ejército en sí-, ha sido puesto en tela de juicio últimamente. Sin embargo, el paso por la ‘Escuela de Reclutas’ constituye un rito transmitido por generaciones a los jóvenes suizos.Después de la instrucción militar básica no deben olvidar lo aprendido, razón por la cual pasan algunas semanas por año en el ejército. Es frecuente ver en las ciudades y los pueblos suizos a jóvenes soldados en uniforme -a menudo con sus armas de servicio-, de manera que cuando hay maniobras no es raro escuchar disparos en la usualmente pacífica Suiza.

Los soldados llevan sus armas de servicio a casa. En los últimos años se ha desatado una polémica, a raíz de asesinatos o suicidios en los que se utilizaron armas de ordenanza. En febrero de 2011, los suizos rechazaron una iniciativa que pedía crear un registro nacional de armas, adoptar un sistema estricto de licencias, así como prohibir la adquisición de armas automáticas y la práctica de guardar el arma de ordenanza en casa. En 2015, las dos cámaras del Parlamento votaron en contra de una propuesta del Gobierno que contemplaba el registro cantonal de armas de fuego adquiridas antes de 2008. Las municiones, no obstante, deben guardarse por separado.

swissinfo.ch

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