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Presidencia IPCC


Thomas Stocker: "No soy ni misionero ni precursor“




Dispuesto a ocupar el principal puesto sobre el estudio del clima en el mundo: el físico medioambiental suizo Thomas Stocker. (swissinfo.ch)

Dispuesto a ocupar el principal puesto sobre el estudio del clima en el mundo: el físico medioambiental suizo Thomas Stocker.

(swissinfo.ch)

Es elocuente, dinámico, ambicioso y no cae en provocaciones: Thomas Stocker, físico medioambiental y candidato a encabezar el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Sus posibilidades son intactas, opina el investigador del clima más famoso de Suiza.

Stocker no fue elegido

El especialista suizo Thomas Stocker, junto a otros cinco candidatos a la presidencia del IPCC, no obtuvo las peferencias de los Estados miembros de esa organización, reunidos en Dubrovnic, Croacia: el martes 6 de octubre eligieron al surcoreano Hoesung Lee para ocupar la presidencia del IPCC.

Información agregada el 6.10.2015

En su gira de campaña alrededor del mundo ha visitado Arabia Saudí, Catar, Egipto, Turquía, Argentina, Brasil, Indonesia, China, Japón, Rusia, Alemania, Francia, Pakistán, India, Tailandia y las Maldivas. En total, ha viajado a 30 países y ha mantenido contactos telefónicos con representantes de otras 10 naciones.

“Mis posibilidades son intactas. Pero hay que saber que para ser elegido a la dirección del IPCC, además de las cualidades profesionales y personales del candidato, influyen factores políticos”, recuerda el Profesor bernés,  El Gobierno de Suiza lo nominó al puesto en febrero pasado. 

Suiza, como país neutral, no pertenece a bloque alguno, por lo que la candidatura de Stocker se ve con buenos ojos en la Ginebra internacional. A esto se suma el gran compromiso del país alpino en el ámbito de Naciones Unidas. 

Naturalmente, los cuatro contrincantes de Stocker no están de brazos cruzados. También se dedican a obtener respaldo por todo el mundo.

Y si hubiese algunos que manejaran sus campañas para obtener el puesto con acuerdos por debajo de la mesa, a Stocker ese asunto no le interesa. “Otros países hacen uso de otros métodos para obtener el deseado apoyo. Seguramente existen los que proponen algo a cambio del respaldo, por ejemplo, ayuda financiera para establecer estaciones de observación. Suiza no hace eso”.

El investigador también es consciente de que este maratón alrededor del mundo, financiado con el dinero del Estado, no es precisamente positivo en lo que se refiere a la huella ecológica que genera. No es un argumento que escucha por primera vez. “Cuando se tiene una tal función, hay que visitar personalmente los países. Es imposible entrar en contacto desde la distancia”. Además compensa las emisiones de CO2 de cada vuelo en el marco de su trabajo, desde 2008.

"El papel del científico, claramente definido”

De cualquier modo, Stocker presta atención a que su “huella ecológica” no sea mayor. Se acude a su trabajo en bici y establece medidas de eficiencia energética y de administración de desperdicios en su vida diaria. Compra carne del carnicero en Emmental y en invierno no consume espárragos de países tan lejanos como Perú. “Tengo una cierta conciencia ecológica, pero no soy ni precursor ni mucho menos misionero“.

Y si el investigador tiene una buena imagen, en los medios también cuenta con críticos, que lo han señalado como activista político o como víctima de su misión. Incluso ha recibido los calificativos de predicador y de adivino. Especialmente el semanario ‘Weltwoche’, cercano al partido Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) lo ha descalificado. “La fantasía no tiene límites. Tomo nota”, dice Stocker, despreocupado.

“Nuestro papel está claro: Somos científicos en un ámbito de gran relevancia social"

“Nuestro papel está claro: Somos científicos en un ámbito de gran relevancia social. La tarea medular del IPCC es evaluar informaciones y resultados científicos, que dirigimos a las personas con capacidad de decisión política y a la sociedad en general. Si fuese activista, trabajaría en una ONG”.

Stocker no niega su conciencia misionera y que haya sido y sea ambicioso, lo que también implica trabajar muy por encima del promedio de los más comprometidos. “Si bien cada metro recorrido en el camino me proporciona gran placer”, admite.

El experto tiene un objetivo bien definido: reducir los efectos del cambio climático, las emisiones de CO2 y salvar el mundo marino. Pero no se mete en la política. “Jamás he sentido en mi trabajo la presión de la política ni de la economía”. 

Rayo de esperanza

En cuanto a los resultados de la Conferencia Internacional del Clima, que tendrá lugar en diciembre próximo en París, se dice prudentemente optimista, no solo porque el presidente Obama ha presentado su ‘Clean Power Plan’, sino, sobre todo, porque China y EE UU han establecido un declaración conjunta y los países –en primera línea, Suiza–, han emitido propuestas para reducir las emisiones contaminantes. “Todos ellos son signos positivos, primeros pasos, pero aún insuficientes. Se requieren medidas concretas. El tiempo apremia”.

"Se requieren medidas concretas. El tiempo apremia”

Investigar en la enciclopedia

Thomas Stocker, que vivió sus primeros años de vida en la ciudad de Zúrich, siempre ha sido un sediento de conocimiento. Con 10 años quiso conocer todo sobre el aterrizaje lunar y sobre el programa Apollo. “Leía y coleccionaba recortes de periódico, hacía dibujos y protocolos en un cuaderno. Tardes enteras hurgaba en la enciclopedia, teníamos los 24 tomos en casa de la Brockhaus. Investigaba, me informaba." En el liceo comenzó a interesarse en las ciencias: la física, la química y la biología. Era ya un gran curioso, pero subraya, no de modo encarnizado.

No es adepto de ningún deporte intenso, pero monta en bici y nada algunos kilómetros en las tardes estivales. Una vez al año hace un ascenso con su esposa a las montañas bernesas, “como prueba para evaluar nuestra condición”. Importantes son para Stocker sus amigos, sus actividades y el factor placer. “Cuando tengo una buena pasta y un buen vino delante, no cuento las calorías consumidas. Contar cada gramo en el plato es la mayor amenaza para la salud”.

La carrera por obtener el puesto

La elección del presidente del IPCC tendrá lugar a principios de octubre en Dubrovnic. Si Thomas Stocker es elegido, deberá reducir su trabajo en el Departamento de Clima y Medio Ambiente de la Universidad de Berna.

¿Y si pierde? “Entonces estaría, evidentemente, decepcionado, ya que me he volcado mucho y me he comprometido fuertemente para obtenerlo”. Su vida y su satisfacción no dependen de esa función, advierte el físico medioambiental. “Tengo aún muchas otras misiones; especialmente un proyecto con un consorcio de investigadores europeos en el Antártida, que se centra a encontrar el hielo más antiguo del planeta”. 

Thomas Stocker

Nació en 1959 en Zúrich. Estudió Física Medioambiental en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ). En 1987 obtuvo su doctorado.

En 1993, tras realizar investigaciones en el University College (Londres), la Universidad McGill (Montreal) y en la Universidad de Columbia (Nueva York), fue nombrado profesor en el Instituto de Física de la Universidad de Berna, donde dirige el Departamento de Física Climática y Medioambiental.

Después de 10 años de trabajos en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, Stocker fue elegido en 2008 para copresidir, junto al científico chino Qin Dahe, el grupo de trabajo Ciencia del IPCC. 

Ambos dirigen el equipo Ciencia, compuesto por más de 2050 investigadores. Fueron los encargados de desarrollar la base científica para redactar el quinto informe del IPCC.

Thomas Stocker ha recibido varios reconocimientos por sus investigaciones, como el ‘Prix Latsis National’. En 2007, el premio Nobel de la Paz fue concedido al IPCC y a Al Gore, exvicepresidente de EE UU.


Traducción del alemán: Patricia Islas

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