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Punto de vista


Drones para el desarrollo


Por J.M. Ledgard y Scott Macmillan


Por J.M. Ledgard y Scott Macmillan

Los drones de carga nunca sustituirán el transporte terrestre, pero sí pueden garantizar que bienes y servicios vitales lleguen a quienes más los necesitan.

En los últimos años, los vehículos aéreos no tripulados (VANT) han sido un tema corriente en la imaginación y pesadillas de personas en todo el mundo. En abril, la armada de los Estados Unidos anunció un programa experimental llamado LOCUST, (Low-Cost UAV Swarming Technology, tecnología de bajo costo de vehículos aéreos no tripulados), que de acuerdo a las autoridades “vencerá al enemigo de forma autónoma” y “ofrecerá una ventaja táctica decisiva a marineros y marines”. Con un nombre y misión como esos –y dada la historia irregular ética de guerra con drones– no sorprende que a muchos les incomode una continua proliferación de robots voladores.

Sin embargo, el cielo seguirá usándose para volar. A diario, más de tres millones de personas están en el aire. Cada asentamiento humano importante de nuestro planeta está conectado a otro mediante transporte aéreo. DJI, el fabricante chino de VANT, quiere un inventario con una valoración de 10 000 millones de dólares. Los drones de carga crecerán dentro de una industria más grande en los próximos años, sencillamente porque sin el peso de humanos y respectivos sistemas de apoyo vitales, volarán a un costo más asequible pero igual de rápido y seguro.

Scott Macmillan es escritor de BRAC, una ONG con sede en Bangladesh que lucha contra la pobreza.

En países ricos, el interés precoz en drones de carga se ha centrado en el último eslabón de los drones minúsculos. Sin embargo, las oportunidades más importantes se encuentran en los medianos para volar en los países más pobres. Alrededor de 800 millones de personas en todo el mundo tienen acceso limitado a servicios de emergencia, y esto no cambiará en el futuro cercano porque no habrá suficiente dinero para crear comunicaciones terrestres que conecten lugares. Mediante vuelos de carga medianos hacia muchas comunidades aisladas, los drones pueden salvar vidas y crear empleos.

Los drones de carga incorporan lo que el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, llama la “ciencia del servicio de reparto”. Sabemos lo que tenemos que repartir: las soluciones para muchos de nuestros problemas más urgentes ya existen. La pregunta es ¿cómo?

Para responder esta cuestión, muchos especialistas en los temas humanitarios, de robótica, de logística, así como arquitectos y otros decidieron unirse en una nueva iniciativa llamada Red Line (Línea Roja), consorcio con sede en Suiza que tiene el objetivo de acelerar el desarrollo de drones de carga y construir ’aerodrones’ en África.

Suena tecnológicamente utópico, o al menos como un enorme desperdicio de recursos. Después de todo, la experiencia de las organizaciones de desarrollo más exitosas sugiere que debemos tomar con escepticismo la capacidad de la tecnología avanzada para cambiar sustancialmente las vidas de los más pobres. Sí, la reducción constante del costo de procesamiento crea nuevas formas de eficiencia, en particular los teléfonos inteligentes y la conectividad ‘sky-fi’ relacionada. Sin embargo, los ‘gadgets’ son sobre todo llamativos. Lo que sí da resultados es el tipo de cosas no llamativas y de precio asequible, como formación de profesores, servicios de salud a la comunidad y pasantías.

Es por ello que muchos expertos en desarrollo favorecen la “innovación frugal” en lugar de la tecnología. La ONG de desarrollo más grande del mundo, BRAC, con sede en Bangladesh, tiene inscritos 1,3 millones de niños en escuelas uniaula y rara vez hay alguna computadora portátil a la vista.

Así pues, ¿por qué ver con optimismo las perspectivas de los drones de carga? Silicon Valley tiene una voz de peso cuando se trata de la palabra "perturbar", pero una de las razones para estar a favor de los drones de carga es que, precisamente, no causan perturbaciones.

En cambio, pueden aumentar las redes existentes de regiones remotas de África, Asia y América Latina donde la pobreza y las enfermedades son persistentes, las distancias son enormes y los caminos nunca se construyen.

Punto de vista

swissinfo.ch reúne en esta columna una selección de textos escritos por personas ajenas a la redacción. En ella publicamos los puntos de vista de expertos, líderes de opinión y observadores sobre temas de interés en Suiza con el fin de alimentar el debate.

Los drones de carga son particularmente adecuados para el llamado modelo de reparto local-agente. Las empresas y organizaciones han mostrado que en lugares de difícil acceso en África y Asia meridional, las mujeres formadas como micro emprendedoras a menudo están mejor posicionadas para entregar bienes y servicios a sus poblados, incluso si tienen poca preparación formal y poca alfabetización. La comunidad de trabajadores de la salud de BRAC, por ejemplo, se dedica a un modelo de micro franquicia y obtiene ingresos de las ganancias de la venta de productos básicos, como medicamentos contra parásitos, malaria y métodos de contracepción.

Aunque los drones de carga nunca sustituirán al transporte terrestre, sí pueden garantizar que bienes y servicios vitales lleguen a donde se necesitan. Los teléfonos celulares tuvieron éxito en África porque la tecnología era mucho más asequible que las inversiones en infraestructura de telecomunicaciones terrestre. Como los teléfonos celulares, los drones de carga pueden resultar ser el producto más extraordinario: un ‘gadget’ que trabaja para aquellos que más lo necesitan.

(Este artículo se publicó en el portal Proyect Syndicate)

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de swissinfo.ch.


Traducción de Kena Nequiz

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