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Salas de oración para musulmanes


¿La escuela debe ser un territorio neutral en materia de religión?




¿Los alumnos tienen derecho a rezar en las escuelas públicas? La cuestión divide a la opinión pública suiza. (Keystone)

¿Los alumnos tienen derecho a rezar en las escuelas públicas? La cuestión divide a la opinión pública suiza.

(Keystone)

El pañuelo de las niñas musulmanas o un crucifijo en las aulas: el binomio escuela-religión siempre encierra un potencial de conflicto. Las salas de oración para musulmanes en dos centros de enseñanza de Lucerna han dado mucho que hablar. Para unos se trata de una solución pragmática, para otros están absolutamente fuera de lugar en las escuelas públicas suizas, que son laicas.

“Había jóvenes que extendían sus alfombras de oración en cualquier lugar de la escuela, en los pasillos o la escalera. La dirección del centro no quería esto y les puso a disposición dos espacios modestos a donde los alumnos pueden retirarse, independientemente de su credo religioso”, explica a swissinfo.ch el jefe del Departamento Cantonal de Enseñanza Pública de Lucerna, Reto Wyss, ligeramente molesto, como si estuviera cansado de tener que justificarse una y otra vez. Espacios análogos existen también en los aeropuertos y las universidades, donde han dado un buen resultado.

Los jóvenes que oran, la mayoría hijos de inmigrantes, aprovechan la oferta de actividades fuera del horario escolar que organiza el cantón. Según Reto Wyss, en la adolescencia, muchos jóvenes sienten la necesidad de vivir y practicar intensamente su religión. “Quizás no sea una necesidad orar en la escuela, pero la cuestión es: ¿Hay que prohibirlo? Para nosotros se trata de garantizar la mejor integración posible de los jóvenes y conseguir que se empleen a fondo en los estudios y obtengan buenos resultados. Y con la marginación es prácticamente imposible”. El director de la Enseñanza Pública espera una actitud de tolerancia por parte de todos, incluidos quienes no profesan el credo cristiano, cuando se celebran fiestas religiosas en el cantón de Lucerna, que es católico. “Se necesita un acercamiento de ambas partes”.

El tiempo dirá si las salas de oración en Lucerna perduran. “Después de unos meses haremos una evaluación y luego veremos. Cerrarlos tampoco es una alternativa”.

“El islam forma parte de Suiza”

“El islam forma parte de Suiza. Cerrar los ojos a la realidad no aporta nada”

Rifa’at Lenzin, licenciada en Ciencias Islámicas y miembro del Interreligiöser Think Tank (laboratorio de ideas interreligioso), no tiene nada en contra de las salas de oración en las escuelas, si responden a una necesidad. En su opinión, el hecho de que esta oferta se haya creado en un momento en el que reina el miedo a más ataques terroristas e incertidumbre debida a la crisis migratoria no es contraproducente. Lo único contraproducente, dice, es que se haya hecho de ello un “asunto de Estado”.

“El islam forma parte de Suiza. Cerrar los ojos a la realidad no aporta nada”, afirma la hija de un matrimonio formado por un paquistaní y una suiza. Rifa’at Lenzin destaca, además, que Suiza no tiene un modelo laico como Francia, sino una “secularidad benévola” en la que se reconoce a la religión un lugar en el espacio público.

“Atajemos el problema de raíz”

Elham Manea, politóloga de la Universidad de Zúrich, entiende que el director de la escuela de Lucerna quiera encontrar una solución pragmática, pero lanza una advertencia: “De lo que se trata es de cómo podemos convivir en un contexto en el que la religión se ha convertido en una fuente de conflictos. No debemos ignorar el islam político y fundamentalista, ni tampoco el fundamentalismo en general”.

La investigadora recuerda las experiencias en Gran Bretaña, donde a partir de los años 1960 en las escuelas con mayoría de alumnos musulmanes se solicitaron salas de oración y, posteriormente, aulas separadas para niños y niñas.

“Ahora Gran Bretaña tiene la difícil tarea de mantener bajo control los movimientos islamistas. La integración ha fracasado. No hay una sociedad multicultural con un respeto recíproco, sino sociedades paralelas que son monoculturales y cerradas”. Por ello “tenemos que atajar el problema de raíz”, porque en otros cantones también se han solicitado salas de oración en las escuelas, afirma la politóloga que tiene las nacionalidades suiza y yemení.

“La religión es un asunto personal”

Charlotte Peter, profesora en un centro de enseñanza secundaria en un barrio multicultural de Zúrich, confirma que en esta ciudad se han recibido solicitudes para crear salas de oración. “En la ciudad de Zúrich, sin embargo, la religión está considerada como un asunto privado y la escuela, como un espacio neutro en términos de religión. Y nosotros nos atenemos a estos principios”.

Prácticamente todos los alumnos de su clase son hijos de inmigrantes y la mitad, musulmanes. A veces la religión es tema de debate, por ejemplo, cuando el ramadán coincide con una excursión o las jornadas de deporte del centro. “Como escuela actuamos sin miramientos. Las actividades se llevan a cabo y son obligatorias”. Los padres de los alumnos son informados, en caso de problemas se busca el diálogo y generalmente se encuentra una solución. La mayoría de las familias practican un islam moderno, solo pocas siguen los valores conservadores, señala Charlotte Peter.

Para Elham Manea está claro que en las escuelas públicas no debe haber espacio para la oración. “No tiene nada que ver con la asimilación o la integración. La religión es un asunto privado y así debe seguir siendo. A la escuela se va para aprender valores comunes, por ejemplo, los derechos civiles”. Según el profeta Mahoma, se puede ser flexible en los horarios de oración, sin por ello dejar de ser un buen musulmán, agrega la politóloga.

"No podemos infravalorar la influencia de los imanes y los misionarios islamistas. Saben exactamente lo que buscan”

“La cuestión aquí es otra: son señales de una ideología islamista. Y los jóvenes en la pubertad son vulnerables, quieren rebelarse y provocar. No podemos infravalorar la influencia de Internet y los vídeos, de grupos de jóvenes coetáneos, pero también de los imanes y misionarios islamistas. Saben exactamente lo que buscan”.

Integración y tolerancia

La escuela no tiene más remedio que aceptar la diversidad. No se trata de conceder algo a alguien “por compasión”, dice Rifa’at Lenzin. “Por integración y tolerancia yo entiendo una negociación entre las diferentes partes. En cualquier caso, la asimilación sin reservas no funciona, solo genera resistencia”.

Elham Manea, por el contrario, ve en la decisión de poner a disposición salas de oración una comprensión errónea de la tolerancia. “El temor a ser tildados de racistas o islamófobos conducen a decisiones equivocadas y generan conflictos. Jamás se aceptaría que los alumnos cristianos suizos rezaran en los pasillos. Por consiguiente, no debe haber un trato diferenciado”.

Las dos expertas coinciden en que el patrimonio cultural, que incluye a la religión, debería ser discutido y vivido en las escuelas – respetando los otros grupos de credo. “En las festividades importantes, los alumnos deberían tener la opción de disfrutar de un día libre”, anota Elham Manea.

Rifa’at Lenzin aboga por el pragmatismo. “Si el 90% de los alumnos no son cristianos, no tiene sentido cantar villancicos”. Sin embargo, dice, se podría hablar del significado de la festividad. Y en el mes del ramadán se debería tener en cuenta que los jóvenes que ayunan son menos eficientes. “Pero lo más importante es que la escuela cumpla su mandato y que funcione la gestión”.

¿Se necesita un plan para toda Suiza?

Según Elham Manea, sería sensato que se establecieran reglas claras para todas las escuelas públicas en Suiza. “Y es que tanto el cuerpo de profesores como los centros se sienten a menudo desbordados y abandonados a su suerte”.

Charlotte Peter confirma que en este ambiente multicultural, la profesión de enseñante se ha vuelto mucho más exigente y demanda dedicarle más tiempo. “Generar un buen espíritu en clase, donde el origen y la cultura no cuenten, y dar a los jóvenes el bagaje de competencias necesarias es un trabajo muy duro”.

La profesora es partidaria de que se establezcan líneas directivas para toda Suiza. “Se necesita un denominador común para afrontar culturas y religiones diferentes. Porque este no es el papel de los enseñantes y las escuelas”.

El pañuelo no está prohibido en las escuelas

El Tribunal Federal (TF) considera incompatible con la Constitución suiza que se prohíba de forma generalizada a las alumnas llevar el pañuelo o velo islámico. En diciembre de 2015, la más alta instancia judicial de Suiza se pronunció sobre el caso de una escuela en el cantón de San Gall que adoptó una disposición en ese sentido en su reglamento. El Tribunal Federal decretó que “contrariamente a lo que prevalece para la escuela y los profesores, la obligación de neutralidad confesional no se aplica a los alumnos”. El TF precisó que una restricción de la libertad de conciencia o de credo, derechos que garantiza la Constitución, se justificaría únicamente en el caso de que se vieran perjudicados los intereses públicos, los derechos de los menores o de terceros.

(Fuente: Comunicado del Tribunal Federal, 11 de diciembre de 2015) 


Traducción del alemán: Belén Couceiro

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