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Punto de vista


¿Por qué la FIFA es importante?


Por Cobus de Swardt, Transparency International


Por Cobus de Swardt

Algunos funcionarios de la FIFA fueron acusados de soborno y lavado de dinero. ¿Por qué es importante? Durante años, la FIFA ha engullido el dinero del fútbol para financiar el opulento estilo de vida de sus representantes. Los escándalos salían a la luz, pero Blatter y su entorno seguían sin sobresaltos hasta la siguiente conferencia de prensa, donde negaban los hechos. “Soy el capitán, y saldremos juntos de esta tempestad... Navegamos hacia aguas más calmas y claras”, declaraba el dirigente.

Pero la corrupción en el deporte no es ningún juego. Hay víctimas, y hay delitos. El fútbol es sin duda un juego de sueños. Desde las favelas de Brasil hasta las calles polvorientas de Sudáfrica y los estadios de la Copa del Mundo, lo que nos cautiva es la belleza de los jugadores demostrando sus talentos y destrezas en un campo de juego parejo para todos. Aun así, la FIFA se ha permitido convertirse en una organización sobredimensionada que atrae la atención de intereses criminales. Es una democracia imperfecta que está muy alejada de los fanáticos que sostienen el juego con su pasión, y que lo financian cada vez que pasan por los molinetes o pagan suscripciones para ver los partidos por televisión.

Las sumas de dinero involucradas son gigantescas. Hasta el momento, las acusaciones ascienden a más de 150 millones de dólares. Y esta podría ser apenas la punta del iceberg. Es dinero que podría y debería haberse gastado para beneficio del juego, los jugadores y los seguidores. Ya sean mayores inversiones en las bases, mejores instalaciones para entrenamiento, entradas con precios más bajos o fomento al fútbol femenino, la lista de necesidades es extensa.

Sin embargo, cuando aún no se había secado la tinta de los periódicos que anunciaban la detención de autoridades de la FIFA, surgieron nuevas revelaciones: señalamientos de que la Asociación Irlandesa de Fútbol había recibido un pago de 5 millones de dólares por guardar silencio con respecto al hecho de que, en las eliminatorias de la Copa Mundial de 2010, se habían producido irregularidades que dejaron a Irlanda fuera de la competencia. Y existen otras investigaciones en curso sobre la designación de Rusia y Qatar como sedes de la Copa Mundial 2018 y 2022, respectivamente.

Un dato importante acerca de estos flujos de dinero es que la FIFA, debido a su condición especial, en general se encuentra exenta del pago de impuestos. Es tal la opacidad de la FIFA, que resulta casi imposible apreciar claramente cuál es el beneficio público que reporta la organización. En muchas jurisdicciones, la propia FIFA, como persona jurídica, ya estaría bajo investigación.

El fiscal federal Currie afirmó al plantear los cargos: “…los acusados propiciaron una cultura de corrupción y codicia que generó un campo de juego disparejo para el deporte más importante del mundo”. Aquí las palabras clave son “cultura de corrupción”.  Esto va más allá de acciones individuales: implica, en el peor de los casos, complicidad, y en el mejor, un extraordinario desinterés por parte de las personas encargadas de custodiar los 5 700 millones de dólares correspondientes a derechos de la Copa Mundial.

Punto de vista

swissinfo.ch reúne en esta columna una selección de textos escritos por personas ajenas a la redacción. En ella publicamos los puntos de vista de expertos, líderes de opinión y observadores sobre temas de interés en Suiza con el fin de alimentar el debate.

Cuando el Comité Ejecutivo de la FIFA se reúna la semana próxima, deberá enfrentar un dilema. Las pruebas de corrupción sistemática en la FIFA han salido a la luz casi con la misma regularidad con la que un cucú sale del reloj. ¿Qué medidas piensa adoptar el Comité Ejecutivo?

La corrupción depende necesariamente de la impunidad. Y la FIFA debe poner fin a esta situación sin postergaciones. La FIFA tiene una obligación, frente a los jugadores, el público y los ciudadanos, de poner en marcha ahora el proceso de reforma. Esto incluye abordar de manera transparente, abierta y honesta las irregularidades del pasado. Y esto significa reformar la gestión de la FIFA para instaurar la transparencia y la rendición de cuentas, tanto en la letra como en el espíritu, con miembros no ejecutivos independientes en la junta directiva, informes detallados por país, declaraciones exhaustivas de intereses, límites en los plazos e integridad en todos los niveles, desde las asociaciones nacionales hasta la FIFA.

No deberían surgir más falsas esperanzas de cambios, ni producirse más escándalos vergonzosos o redadas sorpresivas. Hemos proporcionado un mapa de ruta, y la FIFA tiene una deuda con el público y los jugadores de implementar cambios ahora. 

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