Prevención de incendios forestales De cumbre ennegrecida a diversidad colorida

El incendio de Leuk en 2003 no se olvida.

El incendio de Leuk en 2003 no se olvida.

(Keystone)

Tocones de árboles calcinados, enormes manchas negras en el paisaje – imágenes conocidas en zonas cálidas con grandes áreas forestales, como Australia, América o la franja mediterránea. Recientes incendios en Suiza demuestran que las medidas de prevención deben adaptarse a la naturaleza del bosque.

Los suizos recuerdan este año uno de los mayores incendios forestales del país: el incendio de 2003 sobre el poblado de Leuk, al sur del cantón de Valais.

En comparación internacional, Suiza es un país pequeño, y sus bosques también lo son. El fuego de Leuk destruyó "sólo" 300 hectáreas. Pero justamente su pequeñez significa también que sus áreas boscosas a menudo se encuentran cerca de poblados.

Leuk no es el único incendio registrado en la conciencia nacional. Dos años antes, en abril de 2011, el fuego destruyó 100 hectáreas de bosque en el lado opuesto del Valle del Ródano, cerca de Visp. Y hace 30 años también las llamas afectaron el Val de Müstair en el extremo sureste del país, en el cantón de los Grisones.

Función protectora

Uno de los problemas mayores en Suiza es que sus bosques de ladera desempeñan un papel vital para detener eventuales avalanchas de nieve, barro o piedra. Por esta razón es necesario establecer medidas urgentes tras un incendio para evitar estos escenarios, y hay que hacerlo analizando la naturaleza del bosque en cuestión.

En Visp, por ejemplo, cerca del 95% de la flora perdida tenía esa función protectora. Y en Leuk se destruyó un área mucho más amplia, pero solo una pequeña parte jugaba ese papel defensor.

Incendios forestales en Suiza

Incendios forestales en Suiza

En los últimos 20 años ha habido en promedio 90 incendios anuales, que han destruido 374 hectáreas de tierra.

No es sencillo determinar la causa de los incendios forestales, pero se cree que la actividad humana es responsable de cerca del 90%.

Aproximadamente el 12% de los incendios en Suiza son intencionados.

Los descuidos humanos que pueden generar un incendio son:  no haber apagado correctamente un fuego para un asado, lanzar cigarrillos encendidos al suelo, la realización de actividades forestales y agrícolas (como encender paja, generar chispas de una maquinaria, etc.) o el tiro al blanco con armas de fuego.

En Suiza, la mayoría de los incendios forestales se producen al sur de los Alpes, en los cantones del Tesino y los Grisones.

Estas áreas acumulan una gran cantidad de biomasa en el verano – incluyendo hoja de castaño, particularmente combustible. Las escasas precipitaciones durante el inverno provocan que el suelo se reseque, lo que genera incendios en esa época del año y en primavera.

Se producen generalmente entre 10 a 15 incendios anuales en los valles alpinos centrales, en particular en el cantón del Valais. Estos ocurren principalmente en el verano, cuando las temperaturas cálidas secan los bosques de pino.

En los últimos 30 años ha aumentado el riesgo de incendios forestales al norte de los Alpes como resultado de prolongados períodos secos con altas temperaturas.

Fuente: Oficina Federal de Medio Ambiente y WLS

Un paso inmediato para prevenir la erosión del suelo es la tala cruzada: se cortan los árboles quemados, dejando cortos tocones sobre los que se colocan los troncos segados.

"En Leuk, la tala cruzada era realmente el único paso que podía adoptarse relativamente rápido y a un costo razonable," indica Alban Brigger, de la Oficina de Paisaje y Bosques en el Alto Valais. "Luego hicimos lo mismo en Visp, una medida muy eficaz, aunque allí también tuvimos que poner malla protectora”.

Otra opción es la de plantar árboles jóvenes. El cantón del Valais – entidad que alberga los bosques de  Leuk y Visp – no gusta mucho de esta práctica, que realizó con moderación en sendos incendios, solo para acelerar la regeneración de la flora.

En el caso de Val Müstair, se decidió plantar árboles antes de realizar la tala cruzada, con el objetivo de proteger estas plantas de los ciervos, que acostumbran destruir los troncos jóvenes en este corredor de la fauna local entre Suiza con Austria.

Si bien replantar árboles es considerablemente más barato que colocar redes u otro tipo de protección artificial, los arbolitos requieren cuidados para sobrevivir, especialmente de agua.

En el Val Müstair se regaron continuamente durante cinco años en los períodos secos, lo que tuvo un costo similar al de plantar los árboles, indica Hansjörg Weber, de la oficina de Bosques y Peligros Naturales del cantón de los Grisones.

En todos los casos los costos del procedimiento deben sopesarse con los beneficios que generan.

"No queríamos correr ningún riesgo," advierte Weber. "Y haría lo mismo otra vez."

Regeneración natural

Pasadas varias décadas o incluso un siglo, los bosques se regeneran solos. Su composición cambia con la aparición de otras especies de árboles que reaccionan de modo distinto ante el fuego.

En el incendio de Leuk, los robles en las laderas bajas se quemaron, pero cinco años después rebrotaron sus tocones, lo que no ocurre con el pino silvestre, por ejemplo.

"Entre más incendios tengamos, más robles pueden resurgir, pero los pinos morirán”, explica Thomas Wohlgemuth, director del grupo de investigación de Disturbios Ecológicos del Instituto Federal Suizo para la Investigación sobre el Bosque, la Nieve y el Paisaje (WLS).

En Val Müstair,  aparecieron espontáneamente árboles de hojas caducas en lugares donde antes del incendio no existían, comenta, por su parte,  Hansjörg Weber. Por ejemplo sauces, abedules y saúcos rojos. Sus semillas, transportadas por el viento, arraigaron donde el bosque viejo había sido afectado por el incendio, valle abajo.

Protección de bosques

Cerca de un tercio del territorio suizo es bosque y aproximadamente la mitad de estas tierras cumplen una función protectora contra peligros naturales, como avalanchas, torrentes o  deslizamientos de tierra y lodo.

La mayoría de los bosques protectores están en las zonas montañosas.

En el período de 2008 a 2011, el Gobierno Federal invirtió CHF 250 millones ($267 millones) anuales en las medidas de protección contra peligros naturales: 24% de este presupuesto fue para el mantenimiento y la mejora de la función protectora de los bosques.

Los cantones son responsables de garantizar la administración básica de los terrenos boscosos.

La Oficina Federal de Medio Ambiente publica en su sitio web una lista actualizada de los riesgos de incendios en cada cantón e información acerca de las medidas emprendidas por cada cantón.

Los cantones son responsables de emitir advertencias de riesgos y combatir los incendios.

La Oficina Federal ofrece facilidades técnicas a los cantones para la lucha contra incendios, tales como la instalación de depósitos acuíferos.

Trabaja en colaboración con el Instituto Federal Suizo para la Investigación sobre el Bosque (WSL), la Nieve y el Paisaje para establecer estrategias contra el fuego forestal.

Fuente: Oficina Federal de Medio Ambiente

Lecciones preventivas aprendidas

Al menos el 80% de los incendios forestales son provocados por la mano del hombre, sobre todo por descuido, o a veces son provocados. Y si el verano es caliente y seco, el riesgo de fuego aumenta.

“Por eso hemos implementado medidas de prevención. En la última década descendió el área afectada por los incendios, aunque resulte difícil decir si se trata del azar o es resultado de nuestras medidas”.

Las fórmulas adoptadas incluyen mayor disponibilidad de agua y la construcción de caminos a través del bosque para que los bomberos tengan fácil acceso, además de mejorar el entrenamiento y equipo de estos cuerpos de asistencia. Pero también se incluyen los esfuerzos para hacer más eficientes los sistemas de alerta y promover la sensibilización pública para evitar los incendios.

"Hemos construido instalaciones con extinguidores especiales para que los helicópteros obtengan agua rápidamente," agrega Weber. "No teníamos esto en 1983." En cuanto a los costos, se trata solo de unos miles de francos para que los helicópteros participen de inmediato ante el inicio de un incendio, mientras que reparar los daños de un bosque quemado cuestan millones de francos.

La población local es también más consciente de las consecuencias de un incendio y no vacila en llamar telefónicamente al servicio forestal si observa humo sospechoso, advierte.

Peligro

Un paisaje quemado deja a poca gente indiferente, aun cuando se trate de especialistas forestales.

"La primera vez que fui al bosque [de Visp], estaba muy afectado", indica Alban Brigger, del Valais. "Aún recuerdo claramente el olor acre de todos los árboles quemados. Inicialmente uno está bajo tal presión que durante dos o tres semanas trabajamos casi día y noche y no se puede digerir lo vivido. Después me despertaba en la noche y el olor de estos árboles volvía a mi nariz”.

Treinta años después, Weber recuerda cómo el fuego en Val Müstair ardió durante tres semanas: La gente estaba asustada porque no sabía cuándo terminaría el incendio.

Su servicio decidió organizar una serie de visitas públicas a sus oficinas, para mostrarles lo que estaban haciendo para terminar con el fuego. "Fue una parte importante de nuestra labor para mantener informado al público".

Wohlgemuth es consciente de que la gente siempre se sorprende de cuánto tiempo perduran los daños, pero tiene una visión positiva: "Puedo decir que solo durarán uno o dos años, y después inicia una especie de proceso de curación. Tras el incendio de Leuk, se produjo una regeneración increíble, un aumento de la biodiversidad en diferentes ámbitos: plantas, insectos, aves. Es un fenómeno muy colorido y muy interesante”.


Traducido del inglés: Patricia Islas, swissinfo.ch



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