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Suspenso para segunda generación


Nacidos en Suiza, amenazados con deportación




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Prisión del aeropuerto de Zúrich en la que son detenidas las personas que serán deportadas.  (Keystone)

Prisión del aeropuerto de Zúrich en la que son detenidas las personas que serán deportadas. 

(Keystone)

Las personas nacidas en Suiza, pero que carecen de la ciudadanía, están concernidas. El 28 de febrero, los votantes suizos decidirán - una vez más - sobre la expulsión de extranjeros que cometan determinados delitos.

“¡En una escala del uno al diez, yo diría que nueve! Estoy muy preocupada”, señala Leyla Gül, cosecretaria general del Partido Socialista y cofundadora de ‘SecondosPlus’ Berna, parte de un grupo nacional que lucha por la ciudadanía y la igualdad de oportunidades.

“La iniciativa me parece fundamentalmente equivocada. No solamente para las personas que han nacido aquí, sino también para las personas que han inmigrado. Tenemos un sistema de derecho y reglas que se aplican a todos los que viven aquí”.

Todo se remonta a noviembre de 2010, cuando el 52,9% de los votantes aceptó una iniciativa de la Unión Democrática del Centro (UDC/derecha conservadora) que pide la expulsión automática de los delincuentes no suizos condenados por ciertos delitos graves. Entre estos: asesinato, violación, otros delitos sexuales graves,  violencia, como robo a mano armada, tráfico de drogas, trata de personas, allanamiento de morada, y fraude al sistema de bienestar social.

“Yo respeto la voluntad del pueblo, pero soy de aquellos que dijeron que tenemos una buena base jurídica y que las personas condenadas por un delito deben ser castigadas aquí: pagar aquí las multas e ir a prisión aquí”, dice Gül.

Medida educativa

Como resultado de la votación, el Parlamento consideró la manera de implementar la iniciativa, reformuló algunos pasajes y añadió una cláusula según la cual los tribunales podrían intervenir si consideraban que la deportación podría generar dificultades graves para la persona involucrada.

La UDC rechazó esta versión al considerar que “diluyó” su propuesta y recogió las firmas suficientes para forzar otra iniciativa que pide la aplicación al pie de la letra de su texto de 2010.

El Parlamento y el Gobierno han recomendado a los votantes desechar el llamado, como lo hicieron, en vano, con la iniciativa inicial para la deportación. Al explicar la posición del Gobierno, a finales de diciembre, la ministra de Justicia, Simonetta Sommaruga, advirtió que de ser aceptada, en algunos casos, las personas nacidas en Suiza serían expulsadas a países donde no conocían a nadie y no podían siquiera hablar el idioma.

Ese no es un problema para Yvette Estermann, legisladora de la UDC, naturalizada suiza luego de emigrar de Eslovaquia.

“Lo que es un problema son las violaciones y los robos en nuestro país”, dijo al periódico Tages-Anzeiger el 7 de enero pasado. “Enviamos a los jóvenes extranjeros una señal clara: ‘Mira hijo, este es lo que te sucederá si cometes un delito. ¿De verdad quieres eso?’ Nuestra iniciativa de aplicación no es más que una medida educativa”.

Deportaciones

Cifras de la Oficina Federal de Estadísticas muestran que la aplicación de la iniciativa en 2014 habría implicado la deportación de 439 personas nacidas en Suiza, 251, según el Parlamento.

La diferencia está en la lista de delitos que darían lugar a la deportación: la versión de la UDC incluye más que aquella del Parlamento. Además, reincidentes de delitos menos graves serían deportados si su infracción más reciente hubiera sido cometida en los últimos diez años.

Aunque no existen cifras sobre el número de personas nacidas en Suiza que son deportadas cada año, el experto en Derecho de las Migraciones, Marc Spescha, estima que el número asciende a “algunas docenas”.

Un caso que ocupó los titulares de los medios en diciembre de 2014 fue el de un italiano de tercera generación, nacido y criado en Suiza, quien recibió la orden de deportación a Italia, a pesar de que nunca había vivido en ese país.

Según el tribunal de Berna, el infractor, de 33 años, “no está dispuesto o no es capaz de cumplir con el ordenamiento jurídico suizo”. Los jueces enumeraron los más de 20 delitos cometidos por el hombre, incluyendo robo, hurto, allanamiento de morada, así como infracciones relacionadas con drogas y portación de armas. No había “obstáculos insuperables” para un nuevo comienzo en Italia, ya que el acusado estaba sano y hablaba italiano, dijeron.

En otro caso, un macedonio de 30 años, que también había pasado toda su vida en Suiza, fue declarado culpable de participar en carreras de automóviles, ilegales y peligrosas, y se le pidió dejar el país. El tribunal de Zúrich estableció que si su esposa y su hijo no quisieran seguirlo a Macedonia, podrían mantenerse en contacto a través de Internet y Skype.

Las personas que son deportadas no pueden volver a Suiza durante un lapso que va de cinco a 15 años, dependiendo de la corte. Para algunos delitos graves el mínimo es de diez años y por reincidencia, de hasta 20.

¿Quién es un extranjero?

Alrededor de 500 000 personas que viven en Suiza nacieron aquí, de padres inmigrantes. Pero haber nacido en Suiza, que tiene una población total de 8,2 millones, no significa obtener automáticamente la ciudadanía, a diferencia, por ejemplo, de lo que sucede en Estados Unidos.

De esos 500 000, alrededor de una tercera parte son ciudadanos suizos. Los restantes 350 000 - que por diversas razones no han solicitado un pasaporte suizo - están incluidos en la machacona (y oficial) estadística de que una cuarta parte de la población suiza es extranjera.

“El texto de la iniciativa se basa claramente en la ciudadanía. Hay personas con pasaporte suizo y otros sin”, advierte Gül.

Sin embargo, se refiere a las divisiones dentro de la UDC, que a su parecer demuestran que la iniciativa “ha sido mal pensada”. Por ejemplo, Hans-Ueli Vogt, profesor de Derecho en la Universidad de Zúrich e integrante de la UDC, fue recientemente vapuleado por su partido por decir que las personas nacidas en Suiza no deberían ser deportadas si se aceptara la iniciativa.

“Los ‘secondos’ (hijos de inmigrantes, nacidos en Suiza, pero sin la ciudadanía suiza), no pueden pertenecer a la comunidad de ciudadanos suizos, pero pertenecen a nuestra comunidad social y legal. No podemos y no debemos excluir a las personas de esta comunidad”, dijo Vogt al periódico ‘Schweiz am Sonntag’ el 2 de enero.

Indicó que el principal objetivo de la iniciativa no eran los ‘secondos’, sino los extranjeros mal integrados.

“La idea es expulsar a las personas que residen aquí, pero que no pertenecen a nuestra comunidad, ya que solamente han estado aquí por un corto tiempo y, por encima de todo, no obedecen nuestras leyes. Es derecho de toda comunidad decir ‘¡gente como esta tiene que irse!’”

Vogt agregó que había que considerar lo que significa “extranjero” desde el punto de vista legal. “Haga eso y llegará a la conclusión de que un extranjero, en el sentido de la iniciativa, no es alguien que nació aquí”.

'Injusto'

La directiva del partido no estuvo de acuerdo. “En esa entrevista, Hans-Ueli Vogt expresó su opinión personal, que no corresponde a la de la UDC”, subrayó su secretario general, Martin Baltisser.

“La inmensa mayoría de ‘secondos’, que se adhieren a las normas en Suiza, se beneficiaría de una mayor seguridad”, añadió.

En respuesta al argumento común de que las personas que obedecen las reglas no tienen nada de qué preocuparse, Leyla Gül hace hincapié en que, por supuesto, la gente debe atenerse a las reglas. “No estamos diciendo lo contrario. Las personas que cometen un delito deben ser castigadas, multadas o enviadas a prisión. Pero con la aplicación de la iniciativa, las personas podrían ser deportadas por un delito menor, lo que es totalmente desproporcionado”.

Gül cree que no hay casos en los que los extranjeros deban ser deportados. “La deportación es simplemente la manera incorrecta de hacer las cosas. Sería el comienzo de un sistema legal de dos clases”.

Cita el ejemplo del hijo de Ueli Maurer, el ministro suizo de Finanzas, exministro de Defensa y miembro de la UDC. En noviembre de 2015, a los 18 años, el joven estrelló su coche contra una pared cerca de su casa. Testigos dijeron que admitió haber bebido. Ese fue su segundo encuentro con la autoridad: en junio de 2014 había sido capturado al tratar de escapar de un control policial porque estaba en posesión de cannabis.

“Si hubiera sido un ‘secondo’, habría sido deportado por reincidencia. Pero como es suizo puede quedarse. Este para mí es el problema principal. Es injusto”.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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