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Votaciones federales


Suizos rechazan el mejor salario mínimo del mundo




 (Keystone)
(Keystone)

Contrariamente a la mayoría de los países europeos, Suiza rehúsa dotarse de un salario mínimo legal a nivel nacional. La propuesta, sometida a escrutinio por la izquierda y los sindicatos, fue rechazada este domingo por la ciudadanía.

La decisión se produjo este domingo durante una jornada de votaciones en la que los escrutados rechazaron igualmente la adquisición de 22 aviones de combate Gripen de la empresa sueca Saab (53,6%), y aceptaron dos iniciativas, una para fortalecer la medicina familiar (88%) y otra para mantener definitivamente alejados de los niños y las personas dependientes a los convictos por pederastia (63,5%).

Apenas un 23% de la ciudadanía aprobó la introducción de un salario mínimo que la Unión Sindical Suiza (USS) había propuesto para garantizar “ingresos dignos” a todos los trabajadores.

La iniciativa “Para la protección de salarios equitativos”, presentada por la USS preveía la inclusión de un salario mínimo legal de 22 francos por hora, unos 4 mil mensuales a trabajo de tiempo completo (42 horas semanales), a escala nacional.

El objetivo de sus promotores era el de reducir la pobreza y las disparidades salariales entre hombres y mujeres. De acuerdo con sus partidarios, un salario mínimo de 4.000 francos por mes habría permitido a las 330.000 personas que reciben actualmente una remuneración inferior, vivir dignamente de su trabajo.

Habida cuenta de que dos terceras partes de las personas que perciben bajos salarios en Suiza son mujeres, esta medida habría permitido reducir las desigualdades salariales entre los sexos.

Por otra parte, el salario mínimo habría puesto fin a la presión sobre los salarios ejercida por la importación de mano de obra a bajo costo.

Los medios económicos, el Gobierno y los partidos de centro y de derecha, por su parte, adujeron que ese salario mínimo, “el más alto del mundo”, no habría sido soportable para numerosas empresas, que habrían tenido que reestructurarse, reubicarse en el extranjero o cerrar sus puertas, con lo que se habrían perdido muchos empleos.

Al denunciar el salario mínimo legal como un “dictado del Estado en la economía privada”, los adversarios de la iniciativa estimaron que el sistema de libre comercio, con negociaciones salariales sectoriales y regionales sobre una base voluntaria entre la sociedad, es la clave del éxito de la economía suiza y debe ser preservada.

Argumentos que, aparentemente, pesaron en el electorado.

Reacciones

Los suizos emitieron “un voto razonado”, estimó el presidente del Partido Demócrata Cristiano (PDC/centro derecha), Christophe Darbellay. “Esa iniciativa era más bien nefasta para quienes buscaba defender”, dijo, y añadió que esperaba que con el resultado del escrutinio, “la izquierda y los sindicatos adviertan por fin que Suiza es un país en el que los derechos de los trabajadores están sólidamente enraizados”.

El presidente de la Unión Suiza de Artes y Oficios (USAM), Jean François Rime, comentó que “los suizos se mantienen favorables al convenio social” y economiesuisse, una de las principales organizaciones patronales del país, consideró que la votación es una señal de que los suizos no quieren la intervención del Estado en el mercado laboral.

Para la diputada socialista Ada Marra el miedo que despertaron los opositores sobre un supuesto desmoronamiento de la economía incidió en la decisión de los votantes. Sin embargo, subrayó que pese al resultado, la iniciativa tuvo repercusiones favorables, puesto que distribuidores como Aldi, Lidl o H&M adaptaron sus salarios mínimos a las condiciones de la misma.

En un comunicado, UNIA, la mayor agrupación sindical helvética, lamentó que “se  desaprovechara la oportunidad de poner fin al escándalo de los bajos salarios”, y anunció que intervendrá ante las empresas u organizaciones del comercio al menudeo que no han firmado aún Convenios Colectivos de Trabajo  “para pedirles que establezcan rápidamente las negociaciones concernientes”.

Fin de un ciclo

Los resultados de la votación de este domingo marcan el fin de un ciclo de tres iniciativas lanzadas a nivel federal en medio de la indignación popular por las remuneraciones de los más altos directivos de las grandes empresas, así como por la creciente brecha entre los salarios superiores y los más bajos.

El voto sobre el salario mínimo fue precedido el 24 de noviembre de 2013 por el de la iniciativa “1:12 - Por salarios equitativos”. Propuesta por la juventud socialista, la iniciativa fue rechazada por más de 65% de los votos y por todos los cantones. Su texto preveía que en todas las empresas, el salario más elevado podría superar solamente hasta doce veces el pago más bajo.

La primera iniciativa, denominada “contra las remuneraciones abusivas”, promovida por el empresario Thomas Minder, contrariamente, había sido aceptada por más de dos de cada tres electores y todos los cantones, el 3 de marzo de 2013. Ese texto preveía que la asamblea general de los accionarios votara cada año sobre la remuneración de los miembros del consejo de administración, del órgano consultivo y de la dirección de las sociedades con acciones en la Bolsa suiza.

La iniciativa prohíbe de manera absoluta las indemnizaciones de salida y los regalos de bienvenida.

Su aplicación, parcialmente en vigor desde el inicio del año, no satisface sin embargo al promotor de la iniciativa. Minder ha amenazado con el lanzamiento de una nueva iniciativa para corregir el tiro, si la ley de aplicación no está en conformidad con las exigencias.

Es decir, el debate está muy lejos de haber sido cerrado.


Traducción y adaptación, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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