Democracia directa en el siglo XXI ¿Dejar que la gente gobierne?




Por Yanina Welp

Así se titula un libro en el que trece expertos analizan los retos de los mecanismos de democracia (MDD). Una de las conclusiones es que los MDD pueden enriquecer, revitalizar e incluso transformar la democracia representativa, pero no reemplazarla.

Yanina Welp es directora regional para América Latina del Centro de Investigación sobre Democracia Directa de Aarau (c2d) y profesora no numeraria de la Universidad de San Gall. Es doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) y coordina una investigación sobre mecanismos de democracia directa en 18 países latinoamericanos.

(courtesy)

Hace cuatro años, cuando comenzamos [1] a trabajar en el proyecto que dio lugar al volumen que aquí se presenta, nos motivaba comprender la expansión de mecanismos de democracia directa (MDD) y su aporte no exento de contradicciones a la revitalización de la democracia. Además, estábamos convencidos de que el tema incrementaría su relevancia en el mediano plazo.

Sin embargo, no imaginábamos entonces que la salida del Reino Unido de Europa a través de un referéndum pudiera tener lugar. Pero ocurrió. Y hubo más. Fue rechazado el “plebiscito por la paz” en Colombia de ratificación de los acuerdos alcanzados para el desarme de las FARC, actualmente revisado y aprobado por vía parlamentaria, como el Brexit, convocado a iniciativa de las autoridades.

En Italia, la reforma constitucional impulsada por Mateo Renzi condujo a un referéndum obligatorio, como también ocurrió en Bolivia con el intento de ampliación del mandato presidencial; en ambos casos la propuesta del gobierno fue rechazada. También hubo polémicas consultas iniciadas por recolección de firmas, como la de Holanda en 2016, sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y Ucrania.

Aunque no puede decirse que las consultas populares sean una novedad en Europa –por el contrario, la tendencia al crecimiento, sobre todo asociado a los procesos de integración europea, se observa desde la década del setenta-, recientemente alcanzaron su punto álgido. En América Latina esto ocurrió antes.

En el plano normativo, en la región se observó un crecimiento constante del número de países que incorporaron mecanismos de democracia directa (MDD) a sus constituciones tras la transición a la democracia (México como último caso, en 2014). Emblemática es la Constitución colombiana de 1991, apelando a la construcción de una “democracia participativa”. En el plano de las prácticas, el referéndum ocupó un lugar destacado como instrumento para superar los bloqueos institucionales existentes para aprobar procesos de reemplazo constitucional de controvertida legalidad (Venezuela en 1999, Ecuador en 2007).

La incipiente importancia de los MDD se debe en parte a una creciente demanda popular de responsabilizar a los políticos que no responden ante los intereses de sus ciudadanos. Este llamado a reinventar la democracia por medio de la participación directa forma parte del discurso de nuevos líderes y partidos tanto de izquierda como de derecha, como por ejemplo, Podemos en España y Alternative für Deutschland en Alemania.

Así, los MDD son cada vez más relevantes tanto por su presencia en nuevos discursos políticos, como por su frecuencia y alcance. Como se ha dicho, las consultas populares se han orientado a promover reemplazos constitucionales apelando al poder constituyente originario (Venezuela en 1999), a ratificar reformas constitucionales (Bolivia en 2016), a discutir políticas, incluso de orden supranacional (Hungría, en 2016, con el rechazo a las cuotas de recepción de refugiados establecidas por la UE, aprobada, aunque con muy baja participación). Además, el uso de MDD se ha incrementado en los procesos de autodeterminación, no solo en países que salen de conflictos violentos, como Montenegro (2006, aprobado), sino también en regiones ricas con democracias consolidadas, como Escocia (2014, rechazado).

Dada la probabilidad de que la proliferación de MDD continúe, es de suma importancia estudiar sus consecuencias para la democracia representativa. El volumen ’Let the people rule? Direct democracy in the twenty-first century’ Enlace externoaborda esta cuestión crítica, hasta ahora poco estudiada. El libro está estructurado en torno a las siguientes preguntas de investigación: ¿En qué medida estos mecanismos pueden ayudar a resolver la crisis global de las instituciones representativas y reforzar la legitimidad democrática? ¿Con qué facilidad pueden las élites políticas manipular los referendos que autorizan la sustitución o modificación de constituciones? ¿Pueden las consultas populares resolver conflictos en situaciones de extrema polarización? ¿Los mecanismos, como los referendos de revocación, fortalecen o socavan la responsabilidad democrática y la gobernabilidad? ¿Qué consecuencias tienen las decisiones democráticas directas y cómo se traducen en políticas concretas?

Los trece especialistas que contribuyen en esta obra lo hacen cubriendo diferentes casos y con enfoques que incluyen la revisión histórica, la teoría, los casos de estudio y la perspectiva comparada. Los estudios cubren desde América Latina y Europa hasta los países emergentes tras el derrumbe de la Unión Soviética y el África subsahariana.

La introducción de los editores plantea una hoja de ruta. Luego, Laurence Whitehead cuestiona las objeciones más comunes a la democracia directa, mientras discute las múltiples formas en que la participación directa ha estado presente en sistemas representativos. Más adelante, el volumen se centra en el uso de los MDD para legitimar reformas constitucionales y cuestiones de soberanía.

Gabriel Negretto analiza la experiencia de reemplazos constitucionales de los países andinos, mientras Jonathan Wheatley explora el funcionamiento del “referéndum de consolidación del poder” especialmente vigente en regímenes con escasas credenciales democráticas. En una perspectiva histórica Matt Qvortrup identifica los referendos de autodeterminación ocurridos en los dos últimos siglos buscando patrones y tendencias. El caso escocés es analizado en detalle por Stephen Tierney.

Después, los capítulos se enfocan en la revocatoria del mandato y el papel de los MDD, en la definición de políticas a nivel local, nacional y supranacional en un amplio número de casos. Yanina Welp y Saskia Ruth proponen una clasificación de referendos políticamente motivados y la aplican al estudio de América Latina entre 1900 y la actualidad. Rocío Annunziata discute las potencialidades y limitaciones de la revocatoria del mandato para revitalizar la democracia. Uwe Serdült y Welp presentan la expansión de la revocatoria del mandato en el mundo, analizando con mayor detalle los casos observados a nivel subnacional en ciudades grandes.

[1]Enlace externo La obra es el resultado de la conferencia anual de RedGob 2014. La Red Euro-Latinoamericana de Gobernabilidad para el Desarrollo busca abrir espacios para el intercambio de conocimiento en los temas de gobernabilidad, políticas públicas, reforma institucional y desarrollo. Entre otros, participan de la iniciativa Laurence Whitehead (Nuffield College, Oxford), Leonardo Morlino (Luiss), Manuel Alcantara Saéz (University of

Brigitte Geissel analiza la enorme expansión de mecanismos de democracia directa en los länder alemanes desde la década del noventa. El estudio de casos se cierra con el análisis de Suiza, por Pascal Sciarini, y de la Unión Europea, por Fernando Méndez y Mario Méndez.

En las conclusiones, los editores extraen lecciones y señalan aspectos especialmente relevantes. En conjunto, los capítulos de este volumen ponen de manifiesto que tales innovaciones no son fáciles de integrar en sistemas heredados y que, incluso cuando dan respuesta a algunos déficits de legitimidad, pueden generar también nuevas formas de tensión democrática, igualmente problemáticas. Obtener resultados positivos requiere de condiciones muy exigentes. Algunos de los escollos ya son evidentes, como ha mostrado la ola de referendos que tuvo lugar en 2016; otros tardarán más en salir a la luz. Pero la experiencia indica que el éxito es posible y que los MMD pueden enriquecer, revitalizar e incluso transformar la democracia representativa, pero no reemplazarla.

Este artículo se publicó originalmente en el blog Con distintos acentosEnlace externo.

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