Historia y religión

¿Cómo llegó Suiza a ser Suiza?

Con la creación del Estado federal suizo en 1848 surgió en el contexto de una Europa monárquica un Estado democrático singular. Sin embargo, “Suiza” ya existía anteriormente. ¿Qué conflictos y acontecimientos ha vivido la Confederación desde su legendaria fundación en 1291? 

Este contenido fue publicado el 14 junio 2019 - 00:00
Gefe

La historia de Suiza hasta la fundación del Estado democrático de 1848 es poco conocida fuera de sus fronteras. Esto se debe, en gran medida, a que este país se desarrolló por vías y caminos diferentes a los de sus vecinos. 

La historia de Suiza se puede dividir en dos etapas principales: antes y después de 1848. En ese momento, la endeble liga de cantones, es decir, de pequeños estados, se convirtió en un Estado federal. En una Europa cuyo panorama político estaba dominado por la monarquía, la república suiza surgió como una absoluta excepción. Pero ¿cuándo empezó a formarse esta unión de estados? A grandes rasgos podría hablarse de cinco épocas de evolución que precedieron a la fundación del Estado federal. 

Una liga de indefensos desde 1200 hasta 1400 

Durante mucho tiempo se tuvo el año de 1307 como la fecha inicial, es decir, el año en que “se expulsó de Suiza a los gobernadores austriacos”. No es casualidad que esa fecha figure hoy todavía en el pedestal del monumento a Guillermo Tell en Altdorf (cantón Uri). Sin embargo, a finales del siglo XIX Suiza se decantó conscientemente por el año 1291.  

El magnicidio de Tell no resultaba conveniente como símbolo del nuevo Estado. En cambio, era mucho más apropiado un acuerdo político, como el Pacto Federal que supuestamente fue firmado a “principios de agosto” de 1291 por representantes nobles de tres regiones de la Suiza central.  

En ese documento los denominados “cantones fundadores” se comprometieron mutuamente a proporcionarse ayuda militar y económica. La importancia de esa fecha es un tema polémico entre los historiadores suizos actuales. Aunque fue algo simbólicamente importante, en realidad no sucedió nada especial, pues antes y después de esa fecha se firmaron numerosos “pactos federales”.   

Entre hechos y mitos: de Morgarten al Congreso de Viena 

Fuera de Suiza todavía se cree que el Estado suizo surgió como resultado de la resistencia militar a la expansión de los Habsburgo. Sin embargo, esta teoría no tiene nada que ver con la realidad. En la Plena Edad Media, la supervivencia política o social de una entidad administrativa o territorial concreta solo podía garantizarse si estaba protegida por la máxima autoridad, en este caso por el Sacro Imperio Romano Germánico.  

Pero esta inhóspita región montañosa de Europa no podía esperar protección ni asistencia militar del Imperio, ya que tampoco tenía nada que ofrecerle. Por esta razón, los futuros “cantones” se vieron obligados a defenderse y apoyarse mutuamente ante la ausencia de protección externa por parte del Imperio. 

Expansión de la política exterior en el siglo XV 

El núcleo de la cristalización de esta unión lo formaron las regiones de la Suiza central y el cantón de Berna, a la que los historiadores se refieren a menudo como la “Prusia suiza”. Al unir sus fuerzas militares y recursos económicos Suiza pudo expandirse más allá de la Europa de habla alemana y someter regiones de habla francesa en la orilla norte del Lago Lemán hasta encontrarse con el Gran Ducado de Borgoña, que en aquella época, bajo el liderazgo de Carlos el Temerario, intentaba convertirse en una de “las grandes potencias europeas” del momento. 

La fase de las denominadas Guerras de Borgoña (1474 – 1477) fue el periodo más importante de la historia suiza. Después de su victoria, Suiza conquistó no solo nuevas tierras sino también importantes recursos financieros que formaron la base de la prosperidad y del poder de Berna y las demás regiones de la Antigua Confederación.  

Implosión: el comienzo del camino especial tras la Reforma    

A partir de 1515 la Reforma provocó también en Suiza constantes conflictos religiosos que culminaron con las dos guerras de Kappel (1529 y 1531) y las dos guerras de Villmergen (1656 y 1712). En medio hubo una quinta guerra llamada Guerra Campesina Suiza (1653), que se desencadenó al final de la Guerra de los 30 Años. Los campesinos suizos, que entonces suministraban grano a la Alemania en guerra, se encontraron de repente con una aguda crisis financiera.  

Vídeo: “Mitos de la historia suiza y los debates públicos” (en ruso)

Mientras duraron estos enrevesados conflictos Suiza se apartó del mundo exterior y se centró en resolver sus problemas internos, aunque siguió formando parte integral de la economía de Europa occidental. La preocupación de aquella Suiza neutral por sus asuntos internos convirtió a este país, que se encontraba básicamente en una guerra civil permanente, en una “isla política” cuya evolución histórica siguió un camino especial desde entonces.  

Gobierno exterior: la influencia de Napoleón en torno a 1800 

La siguiente etapa se caracteriza por una especia de “gobierno exterior” de Suiza. El destino de este país estuvo determinado primero por Napoleón y luego por las potencias europeas en el Congreso de Viena. Este periodo es uno de los momentos más “impopulares” de la historia nacional suiza. A los suizos no les gusta admitir que todas las reformas políticas y sociales necesarias se iniciaron después de la ocupación de Suiza por las tropas revolucionarias francesas en 1798. 

Por esta razón, Suiza debe a los franceses la igualdad de todas las personas ante la ley, la igualdad de todos los ciudadanos tanto de la ciudad como del campo, la igualdad de todos los cantones y la abolición de la división de Suiza en “antiguos cantones fundadores” y “colonias”. Tampoco les gusta a los suizos hacer mención del hecho de que la creación de una Suiza neutral post napoleónica solo pudo lograrse con la aprobación de las potencias europeas en el Congreso de Viena de 1815. 

La negligente guerra civil del siglo XIX 

El periodo posterior al Congreso de Viena estuvo seguido en Suiza por una segunda guerra civil, constante y “negligente”, que duró cerca de 20 años. Esta guerra alcanzó en 1847 su punto culminante con la denominada “Guerra contra el Sonderbund Católico”. Este enfrentamiento puso fin a una serie de conflictos políticos locales cuyo elemento central era la confrontación entre liberales protestantes y católicos demócratas. Los primeros creían que el pueblo debía ser educado e instruido en el espíritu racional de la ética protestante al tiempo que resaltaban la importancia de crear un Estado unido. 

Los segundos defendían que el pueblo debía vivir como quisiera y que se le debería permitir profesar su religión (católica). Destacaban la importancia de la existencia de cantones soberanos. Al final, los primeros ganaron la Guerra del Sonderbund y crearon un nuevo Estado federal suizo basado en el respeto a los derechos humanos de los franceses, la filosofía alemana del Estado de derecho y el utilitarismo inglés. 

En 1848 empezó una etapa cualitativamente nueva en la historia suiza, que ha durado ininterrumpidamente hasta nuestros días. Han sido más de 170 años de desarrollo histórico constante, sin rupturas bruscas. No hay nada parecido a este fenómeno en la historia de Europa. 

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