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"El no al Espacio Económico Europeo fue un error"

Christophe Büchi y Roger de Weck: fue un error votar no al EEE. Keystone/Yvonne Böhler

Diez años después del rechazo en las urnas al ingreso de Suiza en el Espacio Económico Europeo, dos especialistas subrayan los aspectos negativos de la decisión.

Este contenido fue publicado el 06 diciembre 2002 - 13:55

Los periodistas Roger de Weck y Christophe Büchi opinan que los suizos se equivocaron.

El 6 de diciembre de 1992, el pueblo suizo se pronunció en referéndum sobre la entrada del país en el Espacio Económico Europeo (EEE). Sólo los cantones de expresión francesa votaron a favor. El rechazo mayoritario provino de los cantones germanófonos.

El foso lingüístico se ensanchó

El día después de esa histórica votación los suizos se encontraron más divididos que nunca. Ya no era una cuestión de idiomas, sino de diferencias culturales, de concepciones políticas contrapuestas. La cohesión helvética se remeció en sus cimientos, la sacudida fue terrible para los gobernantes.

Para el periodista Christophe Büchi, especialista en las relaciones interregionales, el resultado de la votación tuvo un primer efecto de ensanchar las diferencias entre los suizos latinos (el cantón italófono del Tesino votó también a favor) frente a los de expresión alemana.

En esa época se habló incluso de que Suiza se dividiría, se separaría en regiones lingüísticas.Fue después de esos resultados que recobró énfasis la expresión de "röstigraben", para definir la frontera que separa a los francófonos pro europeos, de los germanofonos euro escépticos.

El voto puso en evidencia las diferencias de sensibilidad entre ambas comunidades, pero diez años después, Roger de Weck constata a su vez que las diferencias han venido desapareciendo. Las hostilidades cesaron, las heridas ya han cicatrizado.

Egoísmo individual y colectivo

Después de ese voto negativo de integrarse económicamente a la aún naciente Unión Europea, Suiza vivió un decenio en el cual el egoísmo individual y de grupo se erigió en modelo, señala Christophe Büchi.

El hecho es que hoy en día el país ya no dispone de cartas de negociación con la Unión Europea y paga un precio muy alto por su aislamiento político y económico, opina Roger de Weck.

"Negociar mediante acuerdos bilaterales, como es el caso actualmente, los resultados han sido desfavorables, como el ejemplo del tráfico aéreo con Alemania", precisa el especialista en asuntos económicos europeos.

Ambos periodistas concuerdan 10 años después de los hechos que las consecuencias de la no entrada en el espacio europeo se verán sólo a largo plazo. Sin embargo, convienen que por ahora las desventajas son mayores que las ventajas.

Un ejemplo es la tasa de crecimiento económico, que es una de las más débiles de Europa. Resulta evidente, concluyen los analistas, que el ingreso al EEE habría permitido adaptar más rápidamente las estructuras económicas y reforzar la competencia en varios sectores de importancia vital para Suiza.

swissinfo

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