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¿Indiscreción mayor o información?

El Centro Islámico de Ginebra, 'infiltrado' por los servicios secretos suizos.

(Keystone Archive)

Los servicios secretos engañados por una de sus 'orejas'. La situación suscita malestar en momentos en que comienza la sesión parlamentaria de primavera.

El asunto se produce luego de una serie de otras fallas, incluida la publicación de un fax egipcio confidencial.

Resultó paloma el que se creía gavilán... En 2004, el Servicio de Análisis de la Prevención (SAP) recluta un hombre de 35 años a su salida de prisión. Su misión: infiltrar el centro islámico de Ginebra, dirigido por Hani Ramadan.

Hermano de Tariq, un intelectual ginebrino que imparte cátedra en Gran Bretaña, Hani fue despedido de la instrucción pública tras la difusión de un manifiesto en el que apoyaba las virtudes de la lapidación. Desde entonces está en la mira de las autoridades.

Aparentemente, nada irregular en esta vigilancia. La ley federal sobre el mantenimiento de la seguridad interna autoriza la adquisición de datos por parte de informantes, asegura la Oficina Federal de Policía.

La misión se produce en un contexto más amplio en el que ese tipo de centros son objeto de una gran atención por parte de las autoridades suizas y europeas desde los atentados de Londres en julio del 2005.

Con una trayectoria que le permite acercarse a Hani Ramadan, la 'oreja' cumple su cometido. Entrega sus informes y proporciona los datos solicitados.

Orejas del extranjero

Luego de dos meses, el joven occidental se convierte al Islam. Y muy pronto comienza a mostrar lasitud... pero no logra convencer al SAP de permitirle retirarse, según afirma.

A mediados de febrero, es demasiado para él y decide entonces contar toda la historia al diario ginebrino 'Tribune de Genève'. Proporciona incluso el número de teléfono de su contacto en el SAP.

"Cada vez que encontraba a individuos sospechosos vinculados con redes islamistas, el SAP los identificaba como pertenecientes a servicios de información extranjeros", asegura al cotidiano.

"Se me pidió entonces reconcentrarme en Hani Ramadan. Era la prioridad absoluta (...) El SAP quería saberlo todo, a quién frecuentaba, quién acudía al centro, inclusive la cantidad de azúcar que ponía en su café... Era absurdo".

Por su parte, Hani Ramadan afirma haber recibido "una confesión escrita en forma de excusas del agente en cuestión el mismo día en que decidió expresarse a través de la prensa".

Otros errores

Esa defección mediatizada no hizo mucha gracia. Sobre todo porque no era la primera vez que los servicios secretos incurrían en un error.

En enero pasado, se produjo el caso del fax egipcio que supuestamente probaba la existencia de prisiones secretas de la CIA en Europa. El documento fue interceptado por los servicios suizos, pero acabó publicado por la prensa dominical.

En el 2004, un cierta confusión entre los diversos pilares de la información estuvo a punto de llevar a la expulsión pura y simple del presunto terrorista Mohamed Aschrad, buscado por las autoridades de España.

Hans Hofman es presidente de la Delegación de Comisiones de Gestión del Parlamento. Su misión es controlar los detalles de las actividades en materia de seguridad del Estado y de los servicios de información.

Luego del fax egipcio, "parece que tenemos que ver de nueva cuenta con una indiscreción, lo que es lamentable e inquietante", comenta a swissinfo el senador de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha dura).

Hans Hofmann constata que "a primera vista, en el fondo, todo era legal". La delegación que preside deberá puntualizar los hechos durante su próxima reunión a finales de marzo. "A partir de ahí, veremos si procede abrir una învestigación".

La ley en la materia

El legislador zuriqués rechaza lanzar la piedra sobre los servicios de información. "Este no es un asunto de principiantes. Todos los servicios tienen problemas. Hay que ver lo que sucede en la CIA o en los servicios británicos..."

Pero esa tolerancia no es compartida. A los servicios de información se les reprocha, en particular, su obsesión por el secreto y su incapacidad de trabajar con fuentes abiertas.

Reaparece una vieja polémica: La concentración de todos los servicios activos en la información en el seno de una misma estructura, sometida a una misma ley, tiene sus partidarios.

Diversos parlamentarios confiesan su malestar ante las últimas 'fallas'. La más reciente sería objeto de interpelaciones durante la sesión de las cámaras federales que comenzó este lunes (06.03) en Berna.

swissinfo, Pierre-François Besson
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

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Interrogar a funcionarios federales y particulares, al margen de cualquier consideración de función o secreto militar.

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Contexto

La información suiza reposa principalmente en dos pilares: El Servicio de Análisis y de Prevención (SAP para los asuntos interiores y el Servicio de la Información estratégica (SRS a escala internacional.

Al trabajar en estrecha colaboración con esas dependencias, el Centro de Política de Seguridad Internacional (CPSI) asegura la coherencia entre política de seguridad y política exterior.

A ese dispositivo se agregan el Servicio de Información Militar (SRM) y los Servicios de Información de las Fuerzas Aéreas (SRFA).

La Delegación de las Comisiones de Gestión del Parlamento está compuesto por seis miembros.

Controla en detalle las actividades en materia de seguridad del Estado de los servicios de información.

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