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"Paul Klee era, ante todo, un observador"

Paul y Lily Klee en Dessau, poco antes de su regreso a Suiza.

(ZPK/Donación fam. Klee/Franz Aichinger)

En su diario y su rica correspondencia, Paul Klee dejó testimonios de su obra, sus allegados y su época.

En compañía de Christine Hopfengart, conservadora y experta del Zentrum Paul Klee, swissinfo intentó penetrar en las zonas de sombra que subsisten. Entrevista.

swissinfo: Hijo de padres músicos, Paul Klee fue educado para seguir el mismo camino. A los 7 años comenzó a estudiar violín, y a los 11 años, tocaba ya en la orquesta de Berna. Sin embargo, prefirió la pintura...

Christine Hopfengart: Desde la escuela, Klee se desarrolló en las dos direcciones. Siendo muy joven comenzó a dibujar, pero sin olvidar el violín. Al escoger la música, seguía la vía trazada por sus padres.

Al optar por la pintura, es decir, por otra vía, se emancipaba de la tradición familiar. Por lo demás, parece que su padre, un hombre de principios, nunca estuvo plenamente convencido del trabajo de su hijo, sobre todo al fin de su vida.

Además, Klee nunca compuso música. Fue siempre un intérprete. Con la pintura, Klee había escogido la creación, algo que respondía mejor a sus aspiraciones a la libertad personal.

swissinfo: ¿No es curioso que Paul Klee, gran nombre de la vanguardia, se haya mostrado conservador en el campo de la música?

C.H.: Es verdad. Sus dioses se llamaban Bach y Mozart y siempre se mostró escéptico frente a la música moderna, por ejemplo, de su contemporáneo Arnold Schönberg. Consideraba el orden musical de los clásicos más acabado. Klee escribió que nada tenía que agregar a su realización personal y que si había escogido las artes visuales, era porque veía más posibilidades de innovación.

swissinfo: El arte muy espontáneo de Paul Klee atrae a los niños. El mundo de la infancia le interesó. Incluso llegó a escribir que seguía siendo un niño. ¿Qué hay de cierto en ello?

C.H.: Klee nada tenía de un niño porque era un gran intelectual. Diría más bien que el mundo de los niños le fascinaba por lo que tiene de creativo, de fantasioso, de no convencional.

La infancia era una especie de ideal, un mundo virgen, aún no modelado por la educación. Esto se correspondía con su ideal en el trabajo. En los dibujos de los niños volvía a encontrar su propio deseo de olvidarse de las tradiciones académicas y de las convenciones.

swissinfo: Klee manifestaba cierta distancia escéptica e irónica frente a la sociedad y frente a su época. Tenía un lado inaprensible, misterioso, sombrío...

C.H.: Muchas personas lo encontraban misterioso porque era muy reservado. Pero él mismo estaba en el origen de esta mistificación al posar como un artista imposible de delimitar completamente en este bajo mundo.

Diría, sin embargo, que Klee era, ante todo, un observador. Su diario muestra que analizaba su persona y su entorno con una precisión despiadada, sin implicarse emocionalmente. Siendo joven pudo haberse mostrado severo, pero con la edad, el humor fue predominante.

swissinfo: Perseguido y calificado de "artista degenerado" por los nazis, Paul Klee se refugió en Suiza, en 1933. ¿Sufrió por su exilio?

C.H.: Seguramente, aunque nunca se manifestó mucho sobre el asunto. Pero le recuerdo que al irrumpir el nacionalsocialismo, Klee estaba en el apogeo de una carrera internacional. Era célebre, sus obras se vendían bien, los periódicos hablaban de él, incluso cuando criticaban su vanguardismo. Y Klee tuvo que abandonar todo aquello bruscamente.

Al emigrar a Suiza, donde no existía una verdadera escena artística, fue separado de su patria cultural. Por lo demás, al comienzo, su trabajo daba testimonio de la gravedad de la crisis por la cual atravesaba. No conseguía renovarse, estaba como paralizado.

swissinfo: En 1935 fue víctima de una esclerodermia, enfermedad incurable de la cual murió en 1940, cuando tenía sólo 60 años. ¿Qué impacto tuvo la enfermedad?

C.H.: Un gran impacto. En 1936 Paul Klee no había realizado sino 25 trabajos. Había tocado el nivel más bajo de su carrera.
Sin embargo, desde 1937, la enfermedad le produjo una especie de reactivación de la vitalidad, un nuevo impulso creativo que se reflejó en una creación prodigiosa. En 1939 produjo unos mil trabajos, como si la nueva crisis lo ayudara a comenzar desde cero.

swissinfo: Paul Klee pasó las dos terceras partes de su vida en Suiza, pero murió siendo ciudadano alemán porque sólo fue naturalizado post mortem. ¿Qué relación tuvo con Suiza?

C.H.: Una relación más bien de carácter ambivalente. Nació en Suiza pero fue a desarrollarse a Múnich, en una de las más célebres academias de Europa.

Conviene recordar que siempre volvió a pasar vacaciones en Berna, a pesar de las tensiones familiares, porque siempre se identificó fuertemente con los paisajes suizos y porque era, además, un apasionado caminante.

No obstante, sentía también un poco la estrechez y consideraba que Berna era demasiado 'tranquila’, demasiado 'burguesa’.

Entrevista swissinfo: Isabelle Eichenberger
(Traducción: Jaime Ortega)

Datos clave

Paul Klee nació el 18 de diciembre de 1879 en Münchenbuchsee, cerca de Berna.

En 1898 partió a Múnich para ingresar en la Academia de Bellas Artes.

En 1906 se casó con la pianista Lily Stumpf. Su hijo Felix nació en 1907.

En 1916 fue incorporado en el ejército alemán de reserva, pero pudo pintar hasta el fin de la guerra.

En 1920 ingresó como profesor en la Bauhaus de Weimar.

En 1931 fue nombrado en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf.

En 1933, los nazis lo destituyeron y regresó a Suiza.

Murió el 29 de junio de 1940 en Locarno-Muralto a causa de una esclerodermia.

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