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"Si la mujer es feliz, el niño también"

Las mujeres han aprendido un oficio y ganan entre 113 y 142 dólares mensuales.

(Acción suiza para Bolivia)

Esta ecuación elemental hizo que Christa y Rafael Steiger fundaran hace 20 años los Centros de Capacitación y Producción Artesanal de Mujeres en Sucre. Desde entonces han dado oficio y posibilidades de vida a unas 500 mujeres de barrios marginales y áreas rurales.

El compromiso personal con Acción Suiza para Bolivia se refleja en el apoyo a un hospital y una guardería. El matrimonio vive 3 meses en Bolivia y el resto del año recauda fondos en Suiza.

Todo comenzó hace dos décadas cuando una amiga de Christa y Rafael Steiger, a la sazón coordinadora de COSUDE, les invitó a recorrer varios lugares de Bolivia, entre ellos Ocurí, donde el Instituto Politécnico Tomás Katari (IPTK) tiene algunos proyectos.

Los diferentes grados de pobreza en el campo, sobre todo de la mujer, despertaron en la psicóloga suiza la promesa de "no volver a venir como turista", sino como una persona decidida a contribuir con algo.

Pero ¿cómo y con qué? Dado que Rafael, doctor en Economía, trabajaba en proyectos de desarrollo, optaron por enviar fotos y un informe sobre las carencias de medicamentos y sábanas en el hospital rural de Ocurí.

Así dieron el primer paso de un recorrido que pensaron limitado a cinco años y que ya lleva veinte.

Formar es insuficiente sin el impulso inicial

Al cabo de dos años, los Centros de Capacitación y Producción Artesanal de Mujeres (CCPAM) otorgan a las mujeres asistentes un certificado de su formación como costurera o tejedora textil.

"Si una mujer tiene hambre no puede comer el certificado", dice Christa para ilustrar la necesidad de crédito que les permita comprar una máquina de coser, tejer o un telar y trabajar desde casa con visión de micro o pequeña empresa. Las sumas de hasta 400 dólares provienen de un fondo creado para este fin.

Más aún, a ese proceso de producción que no pone en entredicho la tranquilidad del hogar porque la mujer suele trabajar por la tarde o en algunos casos por la noche, tienen a disposición nuestro taller si se trata de contratos grandes, por ejemplo, el recientemente recibido para tejer 400 chompas (jersey) escolares.

"Por supuesto que quien confecciona una chompa en un mes no gana lo mismo que una mujer que hace tres en el mismo tiempo", precisa Rafael.

"El objetivo de los centros no es regalar, sino hacer que aprendan a producir", sentencia Christa al tiempo de indicar que para generar ingresos los productos tienen que ser de alta calidad y las mujeres tienen que aprender también a comercializar sus productos y adquirir conocimientos básicos empresariales.

Un aspecto añadido es capacitarlas en planificación familiar que, a pesar de la mentalidad en gran medida aún machista, tiene un eco alentador. "También trabajamos con los hombres en algunos cursos de alfabetización, pero no es fácil ayudarles porque su mentalidad es distinta de la europea", señala Christa.

"Si la mujer es feliz, el niño y el esposo también. Si la mujer gana algo (de dinero) tiene otra posición en su matrimonio", añade.

Una cadena de amigos

Acción Suiza para Bolivia fundada por los dos, sin afán de lucro, se nutre con los aportes de unos "500 amigos" y varias asociaciones o grupos solidarios organizados de manera espontánea, recalca el matrimonio Steiger al explicar sus fuentes de financiamiento.

Actualmente disponen de un presupuesto anual que fluctúa entre 80 a 100.000 francos por año para respaldar a sus obras sociales en los barrios marginales de Sucre y antes en el área rural del norte de Potosí.

Últimamente han financiado la mayor parte de la construcción y equipamiento del Hospital Popular del IPTK que dispone de tres quirófanos, laparoscopio, equipo de rayos x, ecografía y un laboratorio moderno y cubre unas 85.000 atenciones médicas por año y dos cirugías por día.

La atención no es gratuita, es módica, pero "hemos creado un fondo para no cobrar a la gente sin recursos", precisa Rafael.

Es mejor hacer poco que nada

Convencidos de esta premisa, Christa y Rafael ponen énfasis en que no pretenden cambiar mucho, sino sólo ayudar donde les es posible.

"Somos los únicos europeos en este proyecto", dice Christa destacando la excelente capacidad de los profesionales y técnicos bolivianos y de las mujeres y hombres que ejecutan los programas de ayuda. Por supuesto que rinden cuentas de cada gestión.

"Me molesta la arrogancia de algunos europeos que piensan que saben mucho más que la gente de aquí. Eso no es verdad, yo he aprendido mucho en estos 20 años e incluso he cambiado mi vida en Suiza".

En cuanto a sus observaciones en Bolivia, Rafael anota que el Estado y las alcaldías tendrían que hacer mucho más en salud y educación. "Si hay plata, por ejemplo, para arreglar la Plaza 25 de Mayo, para la fiesta del Bicentenario y todo eso, habría que movilizar más para la salud".

Lo más importante es proporcionar a las mujeres pobres una mano de obra cualificada y una capacitación técnica adecuada para que las mujeres produzcan y generen ingresos para mejorar su calidad de vida y su autoestima, declara a swissinfo Elena Chumacero, coordinadora de los centros.

Elsa Mamani señala a su vez que con lo que gana tejiendo chompas (entre 113 y 142 dólares por mes) ayuda a la economía que aporta su esposo.

Testimonios como éstos avalan los alcances de la labor desplegada por los Centros de Capacitación y Producción Artesanal de Mujeres (CCPAM) y de Acción suiza para Bolivia.

El idealismo de hacer algo en la lucha contra la pobreza mueve, por lo visto, la acción de esta pareja suiza con años recorridos y un espíritu optimista. "Ojalá sigamos con ese idealismo y con el apoyo de personas solidarias para poder hacer muchas cosas más", concluye Christa.

Félix Espinoza R., Sucre, swissinfo.ch

Contexto

Ubicada en el centro de América del Sur, Bolivia tiene una extensión de 1.098.581 km2 y una población de 9,2 millones de habitantes.

Los indígenas quechuas, aimaras, guaraníes y de otras etnias constituyen una parte sustancial de la población. En esta capa social es donde se registra gran parte del 60% de pobreza en el país.

La ciudad de Sucre, fundada en 1540, goza de cuatro nombres: Charcas, La Plata, Chuquisaca y Sucre. En esta ciudad de clima cálido se proclamó el primer grito libertario en América, el 25 de mayo de 1809.

Es la capital del departamento de Chuquisaca y la capital histórica de Bolivia.

Bolivia es gobernada por el primer presidente indígena surgido de las urnas: Evo Morales.

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Christa y Rafael Steiger

El matrimonio suizo trabajó dos años en el norte de Potosí y en los barrios marginales de Sucre antes de crear Acción suiza para Bolivia y los Centros de Capacitación y producción Artesanal de Mujeres (CCPAM) en Sucre.

Christa nació en Basilea y es psicóloga de profesión. Rafael es originario de Lucerna, estudió en San Gallen y es doctor en Economía.

Tienen dos hijos adultos, de 50 y 47 años, y tres nietos. "Aquí en la guardería de Chayanta y en las calles de Sucre también tenemos muchos niños que nos necesitan", suelen decir.

Desde hace 20 años apoyan la capacitación de las mujeres de barrios marginales de Sucre y del norte de Potosí, además de ayudar a la construcción y equipamiento de un hospital en Sucre. Disponen de un presupuesto anual de entre 80.000 a 100.000 francos para financiar sus proyectos.

Ambos recaudan fondos durante nueve meses en Suiza. Cuentan con la solidaridad de unas 500 personas y grupos solidarios helvéticos y alemanes.

En dos décadas de existencia han capacitado a más de 500 mujeres pobres, además de otorgarles un crédito de arranque para la compra de su instrumento de trabajo: una máquina de coser o de tejer.

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